Por el abandono de la obra pública dos de cada tres rutas están en mal estado. Así, el país padece obras paralizadas, falta de mantenimiento, baches y pozos, banquinas descalzadas que en muchos casos pueden originar siniestros viales
El ajuste en la obra pública se siente en las rutas nacionales: dos de cada tres están en mal estado y el gobierno de Milei subejecutó la mitad del presupuesto en 2024 y 2025. Y esto conlleva otras consecuencias: Los recortes presupuestarios y el deterioro de las rutas provocaron que cayera la velocidad media de circulación, la disparada de los costos logísticos, la baja de competitividad regional y el aumento de la siniestralidad vial.
“»Al menos el 60% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, con mediciones parciales y desactualizadas. Proyecciones conservadoras indican que el deterioro real podría alcanzar al 65% y un 70% de la red, afectando rutas estratégicas en todas las provincias», aseguró un informe de los trabajadores de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA)

El sitio LPO destacó: “El gobierno también abandonó el mantenimiento preventivo, como la campaña invernal, que se realiza en rutas. Eso acelera el pasaje de fallas menores a colapsos estructurales, multiplicando los costos futuros de rehabilitación».
El Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) es una asignación específica para las obras viales que Nación continúa cobrando en cada ticket de combustible. Sin embargo, esos fondos no van al destino para el que fueron creados.

En una palabra, se trata de un virtual desvío de fondos que puede ocasionar en el futuro un paso del actual presidente y su ministro de Economía por los tribunales federales del foro penal económico. Algo deberán explicar (si es que pueden). La figura es malversación de caudales públicos (artículo 261 del Código Penal).
El documento originado en ámbitos de la DNV, titulado «Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial», advirtió que el deterioro acumulado de calzadas, banquinas, señalización, iluminación y obras complementarias derivó en un aumento del 14% interanual de víctimas fatales, hasta alcanzar las 4369 muertes. Según FEPEVINA, el problema se agrava porque muchas intervenciones actuales se limitan a bacheos superficiales que no resuelven fallas estructurales profundas.

Para evaluar el estado de las rutas, FEPEVINA utiliza el Índice de Estado (IE), que va de 0 a 10 y mide variables como rugosidad, ahuellamiento, fisuración y rotura de bordes.
Un IE inferior a 5 indica mal estado;
entre 5 y 7, estado regular;
y superior a 7, buen estado.
Según las proyecciones del gremio, la mayoría de la red se ubica en los dos primeros rangos. Además, denuncian que las mediciones oficiales abarcan menos del 50% de la red vial nacional.
El relevamiento identifica rutas críticas en todo el país. En la región centro y sur, la Ruta Nacional 33 es calificada como una «ruleta rusa» por sus fallas estructurales, mientras que la Ruta 151, clave para la actividad de Vaca Muerta, presenta un abandono casi total, con baches tipo cráter que obligan a circular por la banquina. En ambos casos, el diagnóstico técnico indica que el bacheo ya no es viable y se requiere una reconstrucción integral.
Fuentes: LPO y Diario Norte






