El funcionario que proviene de Cammesa, ya se desempeñaba como integrante del Consejo de Administración de Yacyretá y fue puesto en lugar de Alfonso Peña. Su consigna es clara: Terminar en el menor tiempo posible la instalación de tres turbinas más en el brazo Aña Cuá de la represa y así aumentar 10% la capacidad de generación de la EBY
La consigna es clara: finalizar en el menor tiempo posible las obras del brazo Aña Cuá una represa que forma parte del complejo Yacyretá que hasta ahora solo sirve para atajar agua y derivarla al brazo principal que es el que posee 18 máquinas que turbinan y generan miles de kilowats que consumen los argentinos y paraguayos. Para eso llega Diego Adúriz a la Dirección Ejecutiva de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY): para que las dilaciones se acaben. A partir de ese funcionamiento, la energía entregada por la represa que está a 90 kilómetros de Misiones aguas abajo aumentará un 10%. Y eso es mucho.

«Diego Luis Adúriz fue designado director ejecutivo de la Entidad, mediante el Decreto N.º 15/2026 del Poder Ejecutivo Nacional. Hasta su designación, Adúriz se venía desempeñando como integrante del Consejo de Administración de Yacyretá, participando activamente en los procesos de análisis, planificación y toma de decisiones vinculados a la gestión y proyección institucional de la Entidad», sostuvo el escueto comunicado de la EBY. Adúriz remplaza al actual director Alfonso Peña. De hecho, habrá un enroque: Adúriz pasará a tener el cargo que hasta ahora desempeñó Peña y éste, a su vez, se integrará al Consejo de Administración del EYB, donde ya tenía un asiento el primo de Luis “Toto” Caputo.

Según relató Martín Boerr en La Nación, Adúriz es un hombre de confianza del ministro de Economía y su principal tarea será terminar con la obra de Aña Cuá, la ampliación de la central que consiste en colocar tres turbinas, sobre las 20 que ya tiene la generadora, en el brazo que lleva ese nombre.
Hay que decirlo todo: antes de 2028 no estaba previsto que Aña Cuá empiece a turbinar.
.
Otra designación importante que firmó Milei y Caputo en el decreto publicado en el Boletín Oficial fue la designación de Manuel Ignacio Chavarría Bertolami, para completar el Consejo de Administración del EBY.
En diciembre de 1973 los entonces presidentes Juan Domingo Perón y Alfredo Stroessner ratificaron la intención de levantar la represa en los famosos «rápidos de Apipé», como se conocía el paraje. Y en septiembre de 1974 se crea la EBY.
Luego se empezó a usar más el término «Yacyretá» (o yasyretá) esto es la tierra donde brilla la luna.
Sin embargo, otros estudiosos del idioma guaraní correntino aseveran que existe otra acepción: «Y» es agua «asy» es difícil, turbulenta, tumultuosa, y retá es tierra. Por lo tanto, la descripción sería «la región donde las aguas corren turbulentas«, algo que describre de manera precisa esa parte del río.
Pocos meses después de la firma entre Perón y Stroessner se dio la creación de la EBY. En 1977 se hizo el primer censo de la EBY en Posadas para tener una idea de la cantidad de población y actividades que iban a verse afectadas por el recrecimiento del río.
En 1979 se realizó el segundo censo y además la EBY Posadas con sus trabajadoras sociales entregó las famosas «carpetas azules» que de alguna manera certificaba la presencia de las personas y familias en las áreas bajo la cota 84.
Y así, mientras las obra civil (construcción de la represa en sí) avanzaba a muy buen ritmo (las firmas Impregilo de Italia y Dumez de Francia se habían unificado en una sola llamada ERIDAY que significaba eso: Empresas Reunidas Impregilo y Dumez Asociadas a Yacyretá) las obras complementarias en Posadas y el resto de Misiones avanzaban de una manera morosa.
Sin embargo, la EBY terminó construyendo cuatro lugares de reasentamiento de viviendas y comercios: el barrio Yohasá (área A1); los barrios en Villa Lanús (áreas 3-1 y 3-2) y el área 4 o Villa Dolores. Además, por orden de la EBY se construyó el puente Posadas-Encarnación y la capital misionera pasó a tener una de las mejores costaneras del país.
Y el que no quiso ser reasentado, pudo recibir su indemnización.








