Una ciudad increíble, con siglos y siglos de avance cultural e industrial. En una nación que no se detiene, allí donde está la puerta de Brandeburgo, allí donde estuvo el muro infamante, allí donde comenzó a desarrollarse la industria del papel y la impresión. Y como muchos de sus habitantes terminaron viviendo en estas tierras, ahora hay un homenaje desde Leandro N. Alem

Berlín tiene más de ochocientos años. Sí, leyó bien. Son 800 años de historia y el que tenga la suerte de recorrerla podrá apreciar los cambios increíbles y las grandes obras que se han construido a través de las centurias. Un lugar que primero fue una ciudad-estado y que luego siempre estuvo a la vanguardia del mundo. Solo la llegada de un austríaco loco (el otro fue el psicólogo más famoso) pudo llevarla junto a la nación germana a una destrucción casi total. Hoy, a ochenta años de la finalización de la gran conflagración mundial, Berlín se erige no solo como la capital de todos los alemanes sino que es un lugar hermoso para vivir con gentes de todos los lugares pero que además mantiene su identidad.

Quien escribe estas líneas tuvo la oportunidad de vivir cinco días en la capital alemana y resultó una experiencia fascinante. Entre otras cosas, justo se estaban festejando los primeros ochocientos años de la ciudad. Y había lugares donde la gente estaba vestida con ropas de otras épocas.
Cortada al medio durante la postguerra con un área comunista que sufrió el atraso típico con edificaciones de feo diseño y un área occidental que crecía y crecía. Todos estaban esperando, al acecho la llegada de ese 1989 cuando el muro cayó. Y allí Alemania volvió a ser una.

Esa Berlín única y maravillosa, con sus habitantes que entre 1945 y 1947 sobrevivieron mientras comían remolachas en lo que hoy es uno de los parques más hermosos y donde están los edificios del gobierno federal, de los parlamentarios y donde vive el primer ministro. Y no es posible olvidar a la maravillosa Puerta de Brandeburgo.

Esa Berlín puede tener una réplica en Misiones, donde muchos habitantes y colonos provienen de Alemania.
Sí ahora habrá una «Klein-Berlin» en Alem.

La presencia en esta ciudad de un contingente del gobierno Alemán fue el marco para comenzar a mostrar lo que será el desarrollo urbanístico de más de 30 manzanas en pleno corazón de la ciudad denominado Pequeña Berlín, nombrado así porque sus paseos y monumentos a ser emplazados llevarán el nombre de lugares emblemáticos de la ciudad germana.

Cerca del mediodía del domingo 22 de marzo el intendente local, Matías Sebely, recibió al comisionado del Gobierno Federal de Alemania para Asuntos de los Repatriados y las Minorías Nacionales, Bernd Fabritius quien acompañado por su comitiva recorrieron la apertura de las primeras calles de este emplazamiento ubicado sobre la Avenida Germán Kordts y que por sus nuevas arterias internas se unirá a la Avenida Maipú.
Cabe destacar que ésta amplia extensión de tierras ubicadas en el corazón de la ciudad había estado por cinco décadas en medio de un conflicto sucesorio produciendo el crecimiento demográfico y urbanístico a su alrededor hasta que a los pocos meses de asumir Sebely se destrabó dicho impedimento legal y ante ello los herederos procedieron a elaborar la mensura correspondiente y con ello la apertura de las calles.
En ese sentido con dicho proceso la Municipalidad local se hace acreedora de 4,5 hectáreas de Espacio Verde establecidos en las reglamentaciones vigentes contiguo al fondo del Parque de la Ciudad donde se realizan por ejemplo la Fiesta de la Navidad y Semana Santa en Alem.
Pequeña Berlín
En el marco de un reconocimiento a la gran ola de inmigrantes alemanes que impulsaron la colonia en los albores del siglo XX es que Sebely comienza a fortalecer vínculos con el gobierno de Alemania y propone la creación del barrio temático que justamente se integre con el Parque de la Ciudad y el futuro Parque del Centenario (la ciudad se encuentra camino a su centenario de la imposición de su actual nombre en 1926) que se construirá en el Espacio Verde municipal “conformando de ésta manera un conjunto urbano que combina memoria, tradición, naturaleza y proyección cultural” explica el intendente.
De esta manera “con la creación de la Pequeña Berlín buscamos como ciudad rescatar la memoria y dotarla de una expresión física dentro del tejido urbano”, decía Sebely y explicaba que “cada calle, avenida y sector del barrio narrará una parte de la historia alemana, funcionando como un puente simbólico entre el pasado y el presente” dijo.

Así, algunos de los desarrollos a construir será por ejemplo la Potsdamer Platz (Plaza de Postdam) que es uno de los puntos mas representativos de Berlín y que antes de la segunda guerra mundial fue el centro urbano de intercambio cultural y comercial.
También se construirá una réplica de la Siegessäule (Columna de la Victoria) que fuera inaugurada en 1873 y con el tiempo se ha transformado en el símbolo de superación y orgullo colectivo y hoy se asocia a celebraciones populares y a la idea de la unidad comunitaria.

También se incorporarán a este desarrollo nombres de calles como Tiergarten, en alusión al parque urbano más grande Berlín o Unter Den Linden (Bajo Los Tilos), una de las avenidas más emblemáticas de la capital alemana.
El acceso principal a esta Pequeña Berlín de Alem tendrá su propia Brandenbuger Tor (Puerta de Brandinburgo), un símbolo que tras la caída del muro se transformó en un ícono universal de libertad y reunificación y “en el contexto de Alem nos abre a mostrarnos como una ciudad abierta al diálogo y a la cooperación” decía Sebely.
El costado cristiano, que tiene una fuerte raíz en el génisis inmigratorio que formaron la actual ciudad también tendrá su espacio significativo con el Lutherbrücke (Puente de Lutero) buscando que “este puente simbolice la unión entre la tradición y modernidad, entre la fé y la comunidad y su presencia en Alem destaca el rol de las iglesias de tradición alemana en la vida de Alem” señala el jefe comunal.

Bilateralidad
Durante su visita a Alem, Bernd Fabritius explicó que desde su gobierno ven con buenos ojos y dojo estar alegre por “estos puentes tan solidos entre Alemania y Argentina” y respecto al proyecto ya en ejecución manifestó estar “impresionado” y dejó entrever que el “debido a la ubicación estratégica donde se emplazará el proyecto y estamos seguros que este emplazamiento lo visitará tanta genta seguramente despertará el interés de conocer nuestro país” decía.
En ese sentido Sebely, que estuvo acompañado por todo su gabinete, también ponía énfasis en que esta instancia de “convenios y relaciones con el mundo nos permite que visitantes de todo el mundo venga a Alem en alguna parte del año y que nuestros vecinos puedan ir a visitar éste país que tanto tiene que ver con nuestra formación como colona y ciudad” reflexionaba.

Cabe señalar que fueron parte del recorrido por el lado del contingente visitante Franca Fülle, jefa de presupuesto en el ministerio del interior; Ilja Zeider, del plantel del espacio de Minorías Alemanas en el Extranjero; Germán Lehrke, presidente de la federación de asociaciones germano-argentinas; Marco Just Quiles, gerente de la Fundación Stiftung Verbundenheit, etre otros.
Alem está planificando su crecimiento y su identidad para los próximos 100 años.







