Una reciente encuesta mostró cómo la famosa hamburguesa Big Mac estaba más cara en Argentina que en Estados Unidos, Suecia, España, Uruguay o Brasil. Aunque el país ya no sufre el flagelo de la suba de precios diaria, los valores (tanto en bienes como en servicios) quedaron altísimos y así “no hay plata que alcance”
El índice Big Mac lo inició un diario de negocios en 1986. The Economist planteó que analizar canastas alimenticias de diversos países podía traer dificultades comparativas. Qué pasaba si se confrontaban productos distintos, la comparación y los resultados no serían válidos. En cambio, si se recurría a un producto absolutamente homogéneo como una hamburguesa de la cadena más famosa del mundo (Mc Donald’s) se mantenía esa constante sin problemas. Y además más allá de consideraciones acerca de que se la trata como una “comida chatarra” no se dejaba de considerar qué elementos integran la famosa hamburguesa, a saber: carne, lácteos, huevos, verduras, panificados, mayonesa. Y si se agregaba otro producto absolutamente estandarizado como la Coca Cola en el menú ya se podía realizar una comparación efectiva de cuánto costaba en cada país hacerlas y consumirlas.´

El índice que utiliza la hamburguesa como sustituto de la “canasta de bienes” se constituyó en un indicador económico tradicional para las diferencias en los precios de consumo.
El índice Big Mac compara el precio de la famosa hamburguesa en diferentes países para dar una visión alternativa de cómo se valoran las divisas nacionales. Los resultados a menudo contradicen las tasas de cambio oficiales.
Y así surge la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) o paridad de poder de compra. Así el informe anual que compara varias divisas, basado en el precio relativo de una Big Mac en todo el mundo.
Y allí, mal que le pese al ministro Luis Caputo, resultó claro algo que los argentinos sienten a diario: Los precios del país son carísimos. No suben, pero están en la estratósfera.
El valor del Big Mac en Argentina volvió a convertirse en un termómetro de la economía local y llamó la atención en un análisis internacional de precios, señaló el informe de iProfesional. De acuerdo con un ranking reciente, el tradicional combo de la cadena de comida rápida se vende en el país a uno de los valores más altos del mundo, una señal que muchos analistas asocian al atraso cambiario y al fenómeno de la inflación en dólares.
El relevamiento, que suele utilizarse como referencia informal para comparar niveles de precios y poder adquisitivo entre países, muestra que el Big Mac en Argentina cuesta más que en varias economías desarrolladas, como Estados Unidos, el Reino Unido, Italia, Noruega o Suecia. Y, por supuesto más que en Brasil, Paraguay y hasta que Uruguay, el país que habitualmente los valores más altos del continente.

Según el relevamiento, el precio del Big Mac en Argentina asciende a u$s 7,37, lo que ubica al país en el segundo lugar del ranking global. Solo Suiza aparece por encima, con un valor de u$s7,99, en línea con su histórico posicionamiento como una de las economías con mayor costo de vida del mundo.
No obstante un trabajo analítico mostró en 2024 que si se sacaba la carga impositiva del Big Mac, el precio argentino se iba tranquilamente a la mitad de la tabla.

Pese a lo que dicen las autoridades el 21% de IVA no es un chiste. (¡Telèfono, Luis Caputo!)
Aquì iProfesional incurre en una polémica interpretación. “Este resultado vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la inflación en dólares, un fenómeno que se consolidó en la Argentina en los últimos años. A diferencia de la inflación tradicional medida en pesos, este indicador refleja cómo ciertos bienes y servicios se encarecen incluso cuando se los compara con valores internacionales, aun en contextos de relativa estabilidad cambiaria”, agrega el analista
Sin embargo, no se puede afirmar con certeza que haya una inflación en dólares.
Simplemente, con la llegada del actual gobierno, los precios se fueron para arriba, en especial de los servicios. Y eso implicó un achicamiento de la capacidad de compra de los argentinos.
Y entonces, como lo señala el índice Big Mac, la capacidad de compra de los argentinos cayó abruptamente
Y no, no hay plata
Así, el consumo masivo sigue sin dar señales de repunte. El Indec midió otro fuerte retroceso de las ventas en supermercados y mayoristas durante noviembre, mientras que en los shoppings el comportamiento fue dispar.
Los informes publicados por el Indec dan cuenta de una caída de las ventas en los supermercados del 2,8% respecto a noviembre del 2024 y del 3,8% contra octubre de 2025, el peor dato intermensual de los últimos dos años.

No hay secretos: los servicios aumentaron hasta lo intolerable y cada prestador se agarra con uñas y dientes para no tener que retroceder (en sus valores).
Y el consumidor debe decidir. “¿corto Netflix o compro menos Coca?” y otros planteos por el estilo.
Y lo mismo con rubros como el seguro (las compañías suben mucho más que la inflación) o los servicios de cable, o de educación o de salud. Todo sube y en Misiones muchos que no conocían los (excelentes) servicios del Hospital Madariaga se los suele ver mientras usan la aplicación Alegramed







