Misiones salió a pedir un crédito. No para pagar salarios (gastos corrientes) ni aguinaldo. No para pagar o refinanciar otros préstamos. Lo hizo para construir una línea de alta tensión eléctrica de 132 kV que llevará energía desde la estación San Isidro, en Posadas, hacia la zona Centro. La novedad es que pagó la mitad de la tasa de interés que concretó Luis Caputo en un crédito que tomó Nación.
Los mercados reconocieron el orden en las finanzas de Misiones. Así, con el abandono virtual que ha hecho Nación para asistir a las provincias y sabiendo que una obra pública como la construcción de infraestructura eléctrica era vital para poder llevar energía a la zona centro, Misiones salió a pedir un crédito internacional. Lo hizo ante la Corporación Andina de Fomento (CAF) o Banco de desarrollo para América latina. Y habiendo sido concedido el préstamo lo que más llamó la atención fue la tasa de interés: 5,9% anual. Y este monto contrasta con el interés que pactó Nación en el primer acceso a los mercados financieros desde 2018: 9,2%. Esto implica que Nación pagará hasta un 50 por ciento más en puntos porcentuales que Misiones.

La buena calificación fiscal de Misiones, construida a partir de años de orden financiero, sin endeudamiento para gastos corrientes ni pago de salarios, es la principal causa que explica el hecho de que la provincia pague menor tasa que la Nación.
El Gobierno nacional anunció que obtuvo US$ 910 millones con la emisión de un bono en dólares con vencimiento en 2029, que será destinado a pagar parte de los vencimientos de deuda por más de u$s 4 mil millones que Argentina enfrenta en enero de 2026. Esto implica una tasa del 9,26%. En definitiva, Luis Caputo pidió plata para devolver a los acreedores.

No como Misiones, que pidió para construir obras públicas energéticas.
Una semana después del anuncio de Caputo, Misiones también salió a buscar financiamiento. No para pagar vencimientos ni cubrir otras urgencias financieras como suele hacer Nación, sino para avanzar en una obra de infraestructura necesaria para el crecimiento de la provincia: una línea de alta tensión de 132 kV que llevará energía desde la estación San Isidro, en Posadas, hacia la zona Centro.

El caso es que cuando Misiones salió a buscar crédito, lo consiguió a una tasa de 5,9% anual, muy inferior a la que asumió el país en la última emisión de bonos en dólares. La diferencia no es menor: la tasa de 9,26% que se comprometió a pagar la Nación es 57% más alta que la que pagará Misiones.
Si el Riesgo País está en 580 puntos esto significa que la sobretasa que se paga es de 4% por sobre el interés de los bonos de la Reserva Federal de Estados Unidos (considerada la inversión más segura del mundo).
Pero en el caso del «riesgo Misiones» (por acuñar un neologismo), está apenas en 1,9% por encima de lo que paga la Reserva Federal de Estados Unidos.
El ministro de Hacienda de la Provincia, Adolfo Safrán, admitió que la escasez energética es uno de los principales cuellos de botella para la radicación de industrias y la expansión económica de la provincia. En ese contexto, la obra que podrá impulsar Misiones con los fondos frescos de la CAF cobra aún más relevancia frente al parate generalizado de la obra pública en el país.

En rigor, hay que admitir también que los créditos de organismos multilaterales como el que tomó Misiones de la Corporación Andina de Fomento (CAF) ofrecen condiciones más favorables que las disponibles en el mercado financiero tradicional.
La nueva línea de alta tensión que se construirá con ese crédito apunta a mejorar la calidad del suministro eléctrico en más de 30 localidades de la zona Centro, una región que hoy enfrenta cortes frecuentes y limitaciones para el desarrollo productivo.
Lo concreto es que la licitación ya fue realizada y, según indicó Safrán, la intención es que los trabajos comiencen durante el verano, con un plazo de ejecución estimado en dos años.






