El tradicional lugar de la calle Félix de Azara a media cuadra de la casa de Gobierno era el punto de encuentro de diletantes, políticos, periodistas y habitués que se acercaban a hacer su «polémica en el bar». Algunos sostienen que nunca se renovó y que por eso acabó así. Ahora es el turno de un complejo gastronómico con inversiones locales
Ahí se lo podía ver -entre tantos otros- al periodista Leonardo «Fuma» Sánchez Bonifato mientras charlaba con pares y buscaba información off the record para llevar a El Territorio donde trabajaba. O a Alberto Mónaca cuando dejaba Garupá y se pegaba una vuelta por el centro. Y los que dominaban la vereda, dominaban el mundo. El lugar era estratégico: estaba a media cuadra de la Casa de Gobierno provincial y así todo el que venía a hacer o salía de gestionar algo ante las autoridades, hacía su parada técnica en Sukinho. Y era -como dicen los pescadores- un buen lugar para el pique: los periodistas podían obtener primicias que después aparecerían en los diarios. El café, una excusa. La idea era siempre (y es una característica del varón) reunirse a departir: temas sobran, desde mujeres hasta deportes pasando por la política y el tiempo. Muchas historias salieron desde las mesas de Sukinho. Pero ese tiempo se está terminando.
Allí, adentro, los que no dominaban el mundo con sus palabras podían oír el fluir del agua en la fuente que había en el centro del paseo.
Un comentario en Facebook realizó un diagnóstico cruel y exacto: «Lugar antiguo; nunca una renovación. ¿Quiere competir con un (café) Bonafide con un café Martínez (nuevos servicios en Posadas)? Te quedas en el tiempo, y fuiste. Nunca tenían menú. No tenían comodidad; hace años (estaba) en decadencia ese lugar…»
Hay que aggiornarse, como dicen los italianos. O hacer un refresh, como parangonan los que conocen el inglés.
Sukinho era la nave insignia de la Galería Americana que venía desde 1962 como un lugar de diversos comercios y locales de profesionales. «Fue un clásico de la galería, que albergaba también joyerías, estudios jurídicos y locales de todo tipo. Hoy duele ver la cadena y el candado donde se ve ese espacio cerrado”, recordó Antonio Acosta, secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) a radio UP.

En principio, el propio Acosta adelantó que un empresario misionero habría comprado la Galería Americana para abrir -sin plazo conocido- un centro gastronómico.
Según se especula, el nuevo polo gastronómico volverá al antiguo nombre de “Galería Americana”. Y el proyecto tiene por propósito combinar arquitectura moderna, variedad de propuestas culinarias y un entorno diseñado para el encuentro social.
Según trascendió sobre la distribución del nuevo espacio, la planta baja contará con seis locales comerciales, un gran espacio central de mesas, sanitarios para el público, depósitos y áreas de limpieza.
Mientras que la planta alta tendrá un enfoque mayor en el servicio gastronómico. Allí se ubicarán cuatro locales, junto a dos cocinas amplias. Esto permitirá albergar marcas con producción propia o franquicias de gran volumen.
Sukinho cerró y ya es parte de la «Posadas del ayer». Así como antes fuera el bar y billares del Savoy. Mientras el hotel ya había bajado sus persianas, en el subsuelo (entrando por la calle Sarmiento) el movimiento era intenso. Hasta que… también cerró.
Como la vida misma, algunas cosas llegan a su fin. Pero, hay que decirlo todo: en el mismo microcentro posadeño aún resisten otros dos bares callejeros (muy al estilo italiano, con la gente mirando a los que pasan): Vitrage en la esquina de Colón y Bolívar. Y el bar del hotel Posadas sobre Bolívar junto al Shopping








