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jueves, febrero 26, 2026

Soñó con las estrellas, llegó a la Nasa y fue profeta en su tierra

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Como en una vieja canción, sus anhelos eran estar más cerca del cielo. Y lo logró. Luis Santiago López el ingeniero espacial que empezó en Ingeniería de la Unam en Oberá y formó parte del equipo argentino que trabaja en el Centro Espacial Kennedy de la Agencia Nacional del Espacio de Estados Unidos (NASA) en Florida y forma parte de la misión Artemis II, el histórico regreso de astronautas a la Luna. Ahora,en su localidad natal, hubo el reconocimiento merecido: ahora es un ciudadano ilustre

el Gobierno de la Ciudad de Oberá declaró Ciudadano Ilustre a Luis Santiago López, en un significativo reconocimiento a su destacada trayectoria profesional. La distinción honra especialmente su participación en el proyecto del satélite ATENEA de la NASA, considerado un hito para la ciencia y la tecnología argentina. López forma parte del equipo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) que trabaja junto a la NASA en el desarrollo del satélite ATENEA, que viajará como parte de la misión Artemis II hacia la Luna. Su rol como Ingeniero en Sistemas a nivel misión es clave porque coordina la interacción entre los subsistemas de estructuras, comunicaciones y potencia.

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El joven obereño inició su recorrido en la CONAE en abril de 2022, primero como integrante del proyecto SAOCOM-2 y, desde diciembre de 2023, en el desarrollo de ATENEA. Su aporte representa un hito para la ciencia y la tecnología nacional, así como un motivo de orgullo para toda la comunidad obereña.

En los considerandos de la Resolución Municipal, se destaca que su “dedicación, compromiso y excelencia profesional lo convierten en un ejemplo de vocación, esfuerzo y contribución al desarrollo científico del país”.

La distinción fue otorgada mediante resolución firmada por el intendente de la ciudad, en uso de las atribuciones conferidas por la Carta Orgánica Municipal. Además, se hizo la entrega de una copia oficial de la resolución al ingeniero López.

Luis Santiago López en su visita a la sede municipal de Oberá

Hay una vieja canción de Attaque 77, la banda punk argentina donde hacían una reversión de un tema del uruguayo Léo Masliah. Se denomina Cinco hermanos (o cinco estrellas). Y en la misma iba describiendo a muchachos que querían ir a las estrellas, pero luego cada uno tomaba un camino diferente: uno se obsesionaba con las estrellas de cine, otro con un hotel de 5 estrellas, otro con las estrellas de la moda y así. Sólo el último concretaba literalmente su sueño y al final de la canción mandaba saludos desde Las tres Marías. Algo de eso ocurre con Luis Santiago López.

El obereño que empezó estudiando ingeniería civil en la Unam en su ciudad natal y que luego se trasladó a }Buenos Aires y en la Universidad Nacional de San Martín empezó a estudiar ingeniería espacial. Hasta que salió el trabajo en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) el equivalente nacional de la National Aeronautics and Space Administration (Nasa). Y ahí López aclaró: «En realidad hay una confusión. Ingeniero en sistemas es mi rol dentro del proyecto. Por ejemplo, uno que es ingeniero en sistemas piensa que se refiere a todo el tema de sistemas informáticos. Esto no tiene nada que ver. En el ámbito espacial se dice ingeniero en sistemas al que controla que todos los subsistemas trabajen armoniosamente entre sí. Estructuras, térmico, electrónica, potencia, etc. Mi formación fue ingeniería espacial. Estudié en San Martín. En realidad también me recibí. Tengo que presentar la tesis. Este último año y medio la dejé en pausa por todo esto que estaba haciendo. Mi idea era terminarlo a fin de año. Empecé a estudiar en ingeniería civil en Oberá. Y a los dos años me vine acá a Buenos Aires y seguí estudiando en la Universidad Nacional de San Martín».

Estuvo una semana en Florida, en el Centro Espacial de la Nasa. Ahí con gente de todo el mundo, estaba Luis López recién llegado de la Argentina. Pero el joven de 29 años no tuvo vergüenza. Fue y desplegó la bandera. Un ave de alas extendidas se perfila entre el rojo que recuerda el color de su tierra y el verde de su vegetación. Sí, es la bandera de la ciudad de Oberá. Los otros compañeros se acercan a Luis López y le preguntan: «What is this…?» y él con paciencia explica donde queda Argentina y trata de llegar al norte y dentro del norte al nordeste para tratar de ubicar a su ciudad natal.

Con la bandera de Oberá en la NASA

«Tuve que explicarles a los de la NASA de dónde era la bandera porque no la conocían, y les gustó el gesto. Sentí un orgullo indescriptible”. Más allá de la exigencia profesional, López destacó valores personales que lo acompañaron durante su camino. “Siempre agradezco tener la oportunidad de vivir estas experiencias. Y la familia fue clave, sin mis padres y hermanas no habría podido estudiar y llegar hasta acá”, afirmó.

El municipio de Oberá se congració con la novedad y parafraseó una famosa cita de la astronáutica

El joven también dejó un mensaje para quienes sueñan con desarrollarse en la ciencia. “Que sueñen, que se esfuercen en cumplir sus metas. Puede que no todo salga como uno planea, pero si uno apunta alto puede llegar bastante lejos”, alentó.

El proyecto ATENEA también contó con el aporte de otros profesionales argentinos. El equipo estuvo conformado por Juan Pablo Cuesta González como líder de proyecto, Andrés Sakamoto en aseguramiento de misión y seguridad, Nicolás Conde en ensamble e integración, Aldana Guilera en ingeniería térmica y Joaquín Brohme en ingeniería mecánica estructural.

Y así, López fue desgranando parte de sus vivencias. «El proyecto que yo trabajo CONAE, o sea la Comisión Nacional de Actividades Espaciales: es la Agencia Espacial de Argentina, digamos. Trabajo ahí desde 2022. Y bueno, a fines del 2023 arrancó el proyecto Atenea. Y, veníamos avanzando, o sea, reuniones con NASA todas las semanas, avanzando, diseñando, después empezamos a integrar. Y los últimos cuatro meses fueron los más intensos porque tuvimos algunos apretazos con algunas cosas que compramos afuera. Y a ver, llegando, lo empezamos a hacer todo. El último mes estuve en Córdoba. Ese mes sí fue súper intenso, trabajando 14 horas por día, sin dormir a veces. Hicimos la integración final y las pruebas ambientales para dejar todo listo para llegar a los Estados Unidos».

¿En qué consiste todo? En mayo pasado se firmó un acuerdo entrela CONAE y la NASA formalizó la incorporación del microsatélite nacional ATENEA como carga útil en la misión tripulada Artemis II de la NASA que tiene como objetivo sobrevolar la Luna. Así, ATENEA es una misión de demostración tecnológica desarrollada en el marco del programa SARE (Sistema de Alta REvisita) de la agencia espacial argentina, orientado a la producción ágil y de bajo costo de satélites pequeños para observación terrestre y exploración espacial. El microsatélite argentino ATENEA se integró en un adaptador del cohete SLS en el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral). Y esto ocurrió hace poco tiempo, a finales del verano en el hemisferio norte, con lanzamiento previsto en abril de 2026.

«Claro, muchas veces uno ve una película, por ejemplo, de científicos y dice: che, cómo trabajan, cómo no duerme esta gente. Bueno, se trabajó mucho. Y después, bueno, una vez que terminamos, y fue la última semana con el viaje a Florida. Estuvimos en Kennedy Space Center, cerca de Orlando. Y así fuimos a hacer pruebas funcionales para ver que estaba todo bien. En el viaje no se rompió nada. Después cargamos la batería y después lo integramos al dispenser, que es una cajita de metal, que eso después es lo que se integra en el cohete. Y esa integración al cohete se va a hacer esta semana.»

Y allí fueron. A observarlo todo. «Aparte de lo que fue la integración en sí, después del otro día fuimos a ver el lugar donde arman los cohetes. El edificio tiene como 120 metros de altura y es donde arman el cohete vertical. Y fuimos a ver y vimos el cohete que va a ir a la luna y nos mostraron dónde van a integrar nuestros satélites.

Llegar cerca de la luna

La verdad fue increíble, o sea, no me esperaba, o sea, cuando empezó el proyecto este, hace unos dos años, sabía que esta era la posibilidad, pero así era, así todo era bastante remoto y era difícil que lleguemos. Pero cada vez se va volviendo más real, bueno, hasta que se dio. Contanos puntualmente de qué se trata la misión. Ok, bueno, Atenea es una carga secundaria que va a viajar en la misión Artemis II, que es la nueva misión que va a llevar hombres a la Luna, de la NASA, después de 50 años. Nosotros, o sea, como carga secundaria, somos un CubeSat, un satélite chiquito de 20 centímetros por 20, por 30, y vamos en una parte del cohete, es justo abajo de donde está la cápsula donde están los astronautas, pero nosotros nos sueltan antes, o sea, el satélite que hicimos nos llega hasta la Luna, llega a 70.000 kilómetros de altura, así todo va a ser el objeto argentino que va a estar más lejos de la Tierra en la historia»

Ahí va el Atenea. Y está a 70 mil kilómetros de altura y lo sueltan. «Sï, y la sueltan y ahí la cajita es el microsatélite ATENEA un CubeSat de clase 12U, cuyas dimensiones totales son de aproximadamente 30 cm x 20 cm x 20 cm. Tiene como objetivo validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales., y ahí una vez que nos soltamos del lanzador, sí, estamos solos y podemos cumplir la misión. Tiene un par de instrumentos, vamos a medir

Entre sus funciones se incluyen:

Validación de enlaces de comunicación de largo alcance para su uso en programas de exploración del espacio profundo..

Medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas, evaluando blindajes y componentes comerciales (COTS).

Prueba de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia utilizados para comunicaciones, sensores, pantallas, entre otros

Recopilación de datos GPS por encima de la constelación, para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria.

Para entender lo global que es la misión, la propia CONAE detalló la integración de participantes.

Participación en Artemis II

La misión Artemis II será histórica, marcando el retorno lunar tripulado tras el programa Apolo de 1972. Esta misión llevará cuatro astronautas en la nave Orión en un viaje lunar de diez días.
Los CubeSats internacionales, incluyendo ATENEA, se desplegarán antes del acercamiento lunar. Junto a la CONAE de Argentina, participan la Agencia Espacial de Alemania (DLR), la Agencia Aeroespacial de Corea del Sur (KASA) y la Agencia Espacial Saudí (SSA).

La ciencia aplicada es tecnología. Y la base del conocimiento. De allí, el nombre de la misión argentina. La denominación ATENEA hace referencia a la diosa griega de la sabiduría y la estrategia y fue elegido como símbolo del enfoque orientado al conocimiento, la planificación y la cooperación en el desarrollo de esta misión. El proyecto integra aportes de distintas instituciones científicas, académicas y tecnológicas del país.

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