Hace seis años, en plena pandemia, partía Joaquín Lavado Tejón. Su máxima y más perdurable obra no pararía de crecer. Nacida casi de la casualidad, Mafalda fue pasando las generaciones y aún hoy despierta admiración. La historieta terminó traducida a más de 26 idiomas y tiene estatuas en Argentina, en España y en varios países de Sudamérica. Una muestra inmersiva se expone en CABA
Era hijo de españoles andaluces y se crio en Mendoza. Cuando apenas tenía trece ya era un huérfano de madre que empezaba a estudiar dibujo y pintura. Y tres años después, fallecía su padre. A su carácter retraído tirando a tímido se sumaba una inteligencia maravillosa matizada por una mirada sarcástica de la realidad. Joaquín Lavado Tejón dejó la Escuela de Bellas Artes de Mendoza y se mudó a Buenos Aires. Quería vivir de dibujar. Y lo logró. Vaya que lo logró.
El lugar más habitual donde recalaban los dibujantes (así como los que elaboraban textos) eran las agencias de publicidad. Cualquiera que haya visto Madmen sabe que los ’60 fueron unos años increíbles de una creatividad desembozada.

Y allí estaba Quino con su escritorio y sus dibujos.
Hasta que llegó un pedido específico: una firma de electrodomésticos de nombre Mansfield quería una historieta de una familia tipo que iba usando todos los productos que ofrecían. “Tenés que crear un personaje en lo posible con la inicial M”, fue la consigna.
Y a Quino le gustaba Mafalda, uno nombre no tan habitual y quedó como la nena preguntona que hablaba con su papá. Era una familia tipo, clase media que iba incorporando los electrodomésticos que Mansfield ofrecía al mercado. También había un hermano mayor de Mafalda que por esas vueltas de la vida, desapareció al hacerse historieta. Luego, en la segunda parte de la historia de Mafalda aparecerá Guille para compensarlo. Y vaya que lo logró.

Cuando le avisaron a Quino que la historieta para Mansfield no corría porque no había forma de que alguien pagara, la idea fue al fondo de un cajón del dibujante. Hasta que un tiempo después, le preguntan si no tenía algo para entregar a un diario. Y Quino se acordó de la chica regordeta. Nacía Mafalda. La historieta de Mafalda empezó a publicarse oficialmente el 29 de septiembre de 1964. Y lo hacía en una revista política de publicación semanal Primera Plana. Eran dos tiras semanales insertadas en la edición de la revista.
Esa estadía en la revista fue corta hasta marzo de 1965. Y así, el 15 de marzo de 1965, comenzaron las tiras diarias en el diario El Mundo que competía con Clarín y el vespertino La Razón.
Allí llegaría una de las tiras más famosas para el día a día de los argentinos. Juan Carlos Onganía había expulsado del poder a Arturo Illia. Y adentro aparecía una cara gigante de Mafalda y una sola pregunta.

Mafalda terminó traducida a más de 26 idiomas y tiene estatuas en Argentina, en España y en varios países de suramérica. En España, durante la dictadura del franquismo, la censura obligó a los editores a incluir en la tapa del primer libro una franja que la presentaba como una obra “para adultos”.
Cuando el diario El Mundo cierra, Mafalda dejó de editarse por cinco meses. Fue entre fines de 1967 y mediados de 1968 cuando llegó su última etapa. Antes, la mamá estaba embarazada. Ahora, ya había nacido el Guille, su hermanito y tiempo después sobrevendría Libertad (la pequeñita) los últimos personajes incorporados.
Cuando llegó ese tiempo, la revista Siete Días que competía con Gente de Atlántida convocó a Quino para hacer cuatro tiras semanales de Mafalda. Ya era un éxito descomunal porque se editaban los libritos apaisados con dos tiras por página. Y se vendían como pan caliente.
La revista lo recibió como se merecía. Este es una de esas historietas ad hoc que hizo Quino para su aterrizaje en Siete Días. Todo un hallazgo (Ver arriba la tira de ocho cuadros).
Quizá uno de los mejores documentales sobre la vida de Quino y sus personajes está en Disney + que se denomina Releyendo: Mafalda. Son apenas cuatro capítulos y todos los popes del humor gráfico argentino, de América latina y de España aparecen para poner su gota de admiración por esta creación.
Y uno de los datos más llamativos que no era tan conocido era el significado de “sopa” que Mafalda rechazaba con énfasis.

Sin embargo, años después Quino mismo lo admitió: se trataba de una forma de graficar el rechazo a las dictaduras y todas las formas de gobiernos autoritarios. Cuando Mafalda decía: “No me gusta la sopa” era Quino que decía: “No me gustan los gobiernos autoritarios”.
Eso de hablar entrelíneas y contar tus propias versiones fue un fenómeno que desarrollaron muy bien los creadores (músicos, letristas, historietistas) para poder publicar sus ideas sin que la censura les cayera encima.

Inmersos en Mafalda
Mafalda Inmersiva es la gran experiencia interactiva que acaba de abrir sus puertas en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata del estreno mundial de una megaexposición que transforma las clásicas viñetas de tinta y papel de Quino en un recorrido multisensorial de última tecnología. El circuito abarca 1300 metros cuadrados y propone un recorrido de aproximadamente una hora. Está organizado en 14 salas temáticas con un sentido único de circulación (no se puede retroceder). Se halla en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930 CABA).
Cuenta con proyecciones en 360 grados, pantallas táctiles, video mapping y sonido envolvente con música original de fondo. La última sala (la número 14) ofrece una experiencia de Realidad Virtual multiusuario de 10 minutos llamada «Soñando con Mafalda», donde podés ingresar de forma interactiva a los sueños y pensamientos de los personajes.
Los precios de las entradas varían según el día, el horario seleccionado y si decidís incluir la experiencia de Realidad Virtual (RV)
Martes a viernes (Turno mañana/mediodía: 12:00 a 14:30)
Entrada General: $33.600

Entrada General + Realidad Virtual: $44.800
Pack Familiar (4 entradas generales): $96.000
Martes a Viernes (Turno tarde/noche: 15:00 a 20:00)
Entrada General: $46.000
Entrada General + Realidad Virtual: $57.200
Pack Familiar (4 entradas generales): $137.800 [1]
Sábados, Domingos y Feriados (Todo el día: 11:00 a 20:00)
Entrada General: $55.000
Entrada General + Realidad Virtual:
$68.320
Pack Familiar (4 entradas generales): $165.000









