El jefe de gabinete de Ministros y una de las figuras preferidas del presidente Javier Milei dio un paso al costado. Acosado por sospechas de enriquecimiento ilícito, tuvo que dejar que Milei le soltara la mano y enfrentar desde el llano su nueva realidad. Crónica de una despedida no deseada y el recuerdo de un increíble músico estadounidense en 1958
En 1958 Jerry Lee Lewis ya era el tecladista más famoso del mundo. Hacía bailar a los jóvenes con sus grandes bolas de fuego y ese falsete que enloquecía a las audiencias. Había pasado apenas los 20 años y ya iba por su tercera esposa (Myra) aunque no se había separado aún de la primera, porque “lo que se hace en Memphis, queda en Memphis”. El problema es que viajó a Londres. Y allí, un perspicaz periodista preguntó por esa muchachita con cara de niña (tenía 13 años) que lo acompañaba. Y él, rodeándola con un abrazo, dijo: “Es mi señora y a mucha honra”. Para qué. La prensa inglesa se olvidó de la música, el rock and roll y los falsetes. Solo inquirió en ese tema: los shows fueron un fracaso y tuvieron que volver a Estados Unidos con la cola entre las piernas. Inglaterra, nunca más.
Algo parecido ocurrió con Manuel Adorni. Era la figura más destacada del equipo gubernamental de Javier Milei. Había saltado de vocero a Jefe de Gabinete. Pintaba para candidato en Ciudad Autónoma de Buenos Aires en las elecciones del año que viene. Hasta que “llegó ese aciago viaje a Inglaterra”, para usar la analogía de Jerry Lee Lewis. Todo empezó en marzo de 2026. El Ejecutivo organizaba “La semana argentina en Nueva York”. Y allí viajó Manuel Adorni. Hasta que un periodista perspicaz (¡con razón dicen que no odian lo suficiente a esta gente!) se dio cuenta que, en la comitiva, como un funcionario más, figuraba su esposa. Bettina Angeletti había viajado a Estados Unidos a bordo del avión presidencial. Posteriormente aparecieron nuevas informaciones sobre viajes privados, propiedades y otros movimientos patrimoniales que derivaron en una investigación judicial y aumentaron la presión sobre el funcionario.
Y de allí en más, para Jerry Lee, perdón para Adorni, todas fueron malas nuevas. Cuando trascendió la presencia de su esposa en el viaje intentó contratacar con su famosa frase: “Me vine a deslomar a Nueva York” y fue peor.

Luego de más de 100 días de incesante desgaste, con la Justicia investigándolo por presunto enriquecimiento ilícito y el Congreso dispuesto a votar su destitución, Adorni dio el sábado 27 de junio el paso al costado que esperaban no pocos funcionarios del Gobierno.
Su suerte se terminó de definir el jueves 25 de junio a la tarde, después de la fallida sesión del Senado. Lo que en apariencia fue un triunfo del oficialismo por haber logrado levantar la convocatoria por falta de quórum, en realidad se trató de un ultimátum velado. Los aliados le habían dado al Gobierno un atajo para ganar tiempo, pero sólo a cambio de que fuera el propio Presidente el que desplazara a su jefe de Gabinete; en caso contrario, se activaría el pelotón de fusilamiento legislativo las próximas semanas.
Patricia Bullrich habló esa misma noche con Karina Milei y le transmitió un mensaje fulminante: no había más margen político en el Congreso para sostener a Adorni, sólo una ventana de tiempo hasta el miércoles siguiente, para cuando había sido convocada la comisión de Asuntos Constitucionales. La hermana presidencial, por primera vez desde que comenzó el escándalo, aceptó que la situación era insostenible y activó el plan de salida. “Dejame hablarlo con Javier, porque está de viaje”, fue la respuesta corta, pero suficiente.
Volvió Milei, se reunió con Adorni. Y el sábado a la noche llegó la renuncia. El oficialismo no quería seguir perdiendo con un lastre semejante.
Llegó el turno de la designación de Diego Santilli como nuevo jefe de gabinete quien además retendrá la cartera del Interior para seguir negociando con los gobernadores.
Para entender la dinámica del poder, Jorge Liotti de La Nación explicó claramente: “El jefe de Gabinete es la figura que en lo formal tiene la tarea de coordinar el trabajo de los ministros, pero que en la realidad debe aceptar su falta de autonomía y la influencia de Karina Milei, que es una presidenta bis y una jefa de Gabinete blue. Entonces se transforma en un mero articulador de las internas. Lo importante no es el buen funcionamiento de la gestión, sino que no altere el frágil equilibrio en la cúpula del poder”.
Y para cerrar su observación, el mismo analista puntualizó: “En el diseño del poder de los Milei la Jefatura de Gabinete ha sido siempre un injerto incómodo. No es casualidad que haya sido la posición que más veces tuvo que cambiar desde su llegada a la Casa Rosada. Ya va por el cuarto funcionario en dos años y medio de gestión, contra un solo titular de Economía y una sola ministra de Capital Humano, por comparar con dos áreas habitualmente más volátiles”.

Jerry Lee Lewis siguió con Myra por varios años más. Y ella fue la impulsora de la película Grandes bolas de fuego que mostraba la vigencia del músico más famoso después de Elvis. En la película -cuando todos los demás ya habían fallecido- terminaba con una gloriosa frase: “Jerry Lee está tocando en algún lugar de Estados Unidos esta noche”.
¿Qué pasará con Adorni? Difícil saberlo pero quizá la historia del músico dé algunas pistas.








