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sábado, febrero 21, 2026

Un hierro lo traspasó de lado a lado como un espeto y sobrevivió

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Daniel De Wet trabajaba en una mina de oro. Cayó y un hierro de casi 2 metros le ingresó por la ingle lo traspasó de lado a lado y le salió por la espalda. Como un espadín de los asados quedó. Con su fortaleza humana, la precisión quirúrgica y una suerte estadística que los médicos califican como «imposible” a los 19 días salió caminando de la clínica

El caso de  Daniel De Wet en 2015 no es solo una anécdota de supervivencia extrema, sino un hito en la traumatología que sigue siendo estudiado en facultades de medicina de todo el mundo. Su historia combina la fortaleza humana, la precisión quirúrgica y una suerte estadística que los médicos califican como «imposible».

El escenario del accidente fue la mina de oro Carletonville, en Sudáfrica. Mientras intentaba limpiar una presa de lodo, De Wet cayó sobre una barra de metal de 1.8 metro .

La trayectoria: La barra entró por su ingle, atravesó su torso y salió por la parte superior de la espalda, cerca del omóplato. Básicamente, su cuerpo quedó ensartado como en una brocheta.

El desafío del rescate: Para sacarlo de la mina, los rescatistas enfrentaron un dilema logístico: la barra era tan larga que De Wet no cabía de forma horizontal en el ascensor. Sus compañeros tuvieron que mantenerlo  sentado y consciente  durante el ascenso desde las profundidades de la tierra, sosteniendo la barra para evitar que el movimiento destrozara sus órganos internos.

Lo que convirtió este caso en un milagro médico fue la ruta exacta que tomó la barra de acero.

Milímetros de distancia: Aunque la barra destruyó un riñón y perforó el intestino delgado, logró esquivar por milímetros la columna vertebral, la aorta (la arteria principal del cuerpo) y el corazón. Un desvío de apenas un centímetro en cualquier dirección habría causado una muerte instantánea por hemorragia masiva o parálisis.

La intervención: En el Hospital Netcare Milpark, se aplicó una técnica de  cirugía sincronizada. Un equipo trabajó en la parte frontal (abdomen) y otro en la espalda (tórax) simultáneamente para deslizar la barra hacia afuera con extrema cautela, sellando los vasos sanguíneos conforme el metal dejaba de hacer presión.

De Wt con uno de los médicos que lo operó

La recuperación de De Wet desafió la lógica humana:

A los 19 días: Fue el tiempo que tardó en salir caminando del hospital tras haber sido atravesado por casi dos metros de acero.

La Gran Victoria: En 2018, demostró que su cuerpo no tenía secuelas permanentes al completar la Maratón Comrades, una ultramaratón de casi  90 kilómetros. En un gesto de profunda gratitud, entregó su medalla al Dr. Elias Degiannis, el cirujano que lideró su operación.‼️

A los tres años, en 2018, el sudafricano se clasificó para correr en el ultramaratón Comrades.

El hombre de 37 años dijo que su recuperación le significó «una segunda oportunidad» en la vida y que ahora espera con impaciencia recorrer los 89 kilómetros (55 millas) de la carrera entre las ciudades sudafricanas de Pietermaritzburg y Durban. Corrió el mismo maratón seis veces antes del accidente.

Con su madre, en pleno proceso de recuperación

«Estoy muy optimista, aunque algo nervioso», dijo De Wet en entrevista con The Associated Press. Reconoció que tiene «esa pequeña, pequeña vacilación de pensar: ‘¿Voy a lograrlo o no?'».

De Wet comenzó a entrenar en 2017 y ya para mayo completó otra maratón en 4 horas y 50 minutos, justo por debajo del tiempo de clasificación de cinco horas, que era necesario para ingresar al Comrades («Camaradas» en español).

En 2018, cuando empezó con las carreras
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