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sábado, julio 18, 2026

Se importan millones de kilos de residuos tóxicos sin control

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Asi lo sostiene un informe del Círculo de Políticas Ambientales: Ropa usada, juguetes tóxicos, neumáticos y maquinaria obsoleta, todos ellos constituyen un peligro para la salud pública y un impacto en el ambiente. Es que la desregulación de importaciones en Argentina facilitó el ingreso masivo de productos que se convierten rápidamente en residuos peligrosos

El boierno nacional lo impulsó y ahora el país se está transformando en un vaciadero internacional: La desregulación de importaciones en Argentina facilita el ingreso masivo de productos que se convierten rápidamente en residuos peligrosos. Ropa usada, juguetes tóxicos, neumáticos y maquinaria obsoleta amenazan la salud pública y el ambiente, según revela un informe del Círculo de Políticas Ambientales (CPA).

Desde diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei eliminó controles preventivos y los reemplazó por declaraciones juradas. Según informa la periodista Gabriela Ensinck en el sitio EconomiaSustentable.com, las modificaciones más sustantivas se concentraron en 2025 y 2026, muchas de ellas implementadas por decreto mediante facultades delegadas al Poder Ejecutivo.

Las medidas son presentadas oficialmente como una forma de reducir costos y agilizar el comercio. Sin embargo, el informe plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar estándares adecuados de seguridad, calidad y protección ambiental.

«Con estas desregulaciones el Estado Argentino resignó su capacidad de frenar el ingreso de productos peligrosos, trasladando el riesgo a la población y la carga económica a los gobiernos locales», señala Eugenia Testa, directora del CPA.

Uno de los principales riesgos es el ingreso de «residuos encubiertos». Esto incrementa la presión sobre sistemas municipales que ya enfrentan importantes desafíos de gestión y disposición final.

Basurero textil

Hasta 2022, el ingreso de textiles usados con fines comerciales estaba prohibido. Ese año venció el decreto que lo impedía.

De acuerdo con los datos de EconomiaSustentable.com, en 2024 se importaron 24 mil kilos de ropa usada. En 2025 ese número pegó un salto exponencial: ingresaron 4,6 millones de kilos de prendas al país.

El 90% de la ropa usada ingresa desde Chile por camión. El 84% lo hace a través de la aduana de Jujuy y tiene como destino principal el Área Metropolitana de Buenos Aires.

El valor unitario promedio es de u$s 1,20 por kilo, una cifra 15 veces inferior al precio de una prenda nueva (u$s 18,40). Esta diferencia destruye empleo y producción local por imposibilidad de competir en costos.

Pero el impacto económico es solo parte del problema. Los textiles usados conllevan un grave riesgo sanitario y ambiental.

Por el exceso de oferta y la caída del consumo, la mayor parte de estas prendas no llega a venderse. Muchas terminan en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto.

«Se han importado fardos de ropa interior usada y prendas sin lavar», detalla el informe. Esto genera contaminación biológica y química, además de microplásticos, ya que la mayoría están fabricadas con fibras sintéticas.

Juguetes tóxicos

La importación desregulada de juguetes representa otro ítem de alto riesgo, informa el portal EconomiaSustentable.com. Aquellos fabricados con plástico pueden contener sustancias químicas y aditivos tóxicos.

Los niños quedan expuestos mediante la manipulación constante o la ingesta accidental de micropartículas.

A partir de 2024, el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger eliminó los controles y requisitos técnicos. También redujo los aranceles de importación.

Hoy, el 50% de juguetes se importan a precios inferiores a u$s3 por kilo, un costo cercano al valor de la materia prima.

A falta de controles por parte del INTI, los juguetes ingresan mediante declaraciones juradas. Esto genera un aumento de residuos plásticos de corta vida útil.

Su degradación por radiación UV y abrasión produce microplásticos que son ingeridos por la fauna marina, mientras que la falta de información sobre su composición dificulta su reciclaje.

Cosméticos con microplásticos

Desde 2019 rige una ley que prohíbe la fabricación e importación de artículos de higiene y cosmética que contengan microplásticos. La norma fue impulsada por el propio CPA. Sin embargo, la desregulación y falta de controles hacen que en la práctica no se cumpla.

A partir de 2025, diversas disposiciones de ANMAT flexibilizaron los controles para productos cosméticos, asegura EconomiaSustentable.com. En el caso de las importaciones, los reemplazaron por declaraciones juradas.

Los microplásticos (partículas menores a 5 milímetros) y los nanoplásticos (inferiores a 100 nanómetros) ingresan al organismo por la piel o al ser ingeridos.

Numerosos informes confirman que estas sustancias son «disruptores hormonales». Generan alteraciones en el metabolismo y muchos son potencialmente cancerígenos.

Pilas baterías, neumáticos


Las pilas y baterías suelen contener metales pesados como mercurio, cadmio y plomo con alto potencial contaminante.

Hasta 2025 regía una normativa que prohibía el ingreso de aquellas que superen límites máximos de estos componentes. Exigía requisitos técnicos como fecha de vencimiento y carcasa hermética. El INTI era el organismo único de control.

A partir del año pasado se desreguló la importación de estos productos. Se reemplazó el esquema de certificación previa por verificaciones posteriores a cargo de importadores o empresas privadas.

Esta medida abre paso al ingreso de productos potencialmente contaminantes y tóxicos cuya gestión al final de su vida útil representa un enorme desafío ambiental y sanitario.

El DNU 70/2023, firmado al inicio de la presidencia de Milei, derogó la prohibición para importar neumáticos usados. Esto generó una avalancha de neumáticos fuera de uso (NFU).

Su disposición final representa un grave problema sanitario. Al acumularse, las cubiertas usadas se convierten en zonas de cría de mosquitos, roedores y otros vectores de enfermedades infecciosas.

Además, su reciclado es sumamente complejo debido a la variedad de sus componentes: caucho, acero, fibra textil, químicos y aceites minerales.

En caso de incendio, estos materiales son difíciles de extinguir y acumulan gases, lixiviados y plagas.

A este panorama se suma el impacto económico. El ingreso de neumáticos usados y recauchutados representa una competencia desleal para la industria nacional.

Fue una de las causales del cierre de la emblemática planta de Fate y la pérdida de más de 900 empleos directos.

Maquinaria obsoleta


En medio de una aceleración tecnológica que exige equipamiento cada vez más avanzado, en mayo de este año el gobierno simplificó por decreto los requisitos para importar maquinaria usada.

La medida extendió su antigüedad permitida a 30 años.

Más allá del impacto para la producción nacional de estos equipos, especialmente en maquinaria agrícola y equipamiento médico donde Argentina se destacaba, la importación de máquinas viejas u obsoletas genera un grave problema ambiental.

«Su menor eficiencia energética y la presencia de componentes tóxicos al final de su vida útil representan un riesgo sanitario», advierte el informe del CPA.

De continuar esta tendencia, Argentina pasará muy pronto de ser granero a basurero del mundo.

Fuente: iProfesional

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