Así surge del último reporte del año pasado del Indec referido a la suba de precios pero también a cómo la demanda de bienes y servicios sigue en plena caída. La explicación casi obvia es que la gente no tiene lo suficiente para comprar todo lo que quisiera.
Sí, la inflación anual (1 de enero a 31 de diciembre 2025) superó 31% un valor que si se mira con los paises vecinos para no irse muy lejos es una barbaridad (para mal) y si se mira con los años anteriores es una barbaridad (para bien). ¿Cómo hicieron los argentinos? Como siempre. Se la rebuscaron: Solo lo muy necesario, la búsqueda de productos más accesibles en las góndolas, la opción por las marcas propias de los supermercados o de segundas (y terceras) marcas y, sobre todo, las compras de “a puchito” que benefician en particular a los autoservicios, almacenes y quioscos frente a las grandes superficies, comienzan a ser una nueva normalidad en el país.

En los datos fríos, la inflación de 2025 cerró con un panorama bastante ambiguo. El año terminó con 31,5% un valor relativamente bajo si se compara con los períodos anteriores, y bastante alto si se compara con los países vecinos. Además, la medición mensual confirmó la continuidad de una tendencia alcista que empezó en junio de 2025. De hecho, el IPC de diciembre (2,8%) fue el segundo más alto del año, siendo superado sólo por marzo (3,7%) e igualado por abril.
Dentro de ese escenario, se pueden reconocer también puntos altos y bajos en la segmentación por rubros. Fácilmente se identifican tres ítems que subieron por encima del IPC general y empujaron el promedio hacia arriba. Lo que más subió en 2025 fue la “educación”, con una variación del 52,3% en el total del año. Le siguieron “restaurantes y hoteles” (42,2%) y el segmento de “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” (41,6%). En ese último punto es donde están incluidas las tarifas de los servicios públicos, que no solo ocuparon el podio de aumentos en 2025, sino que además empezaron el 2026 con nuevos ajustes programados.
En Infobae proporcionaron un resumen de los últimos tres períodos (el año final de Alberto y Cristina Fernández y los dos primeros de Javier Milei).

De acuerdo a estos valores, si la tendencia sigue (el famoso ceteris paribus de los economistas) es probable que la inflación de 2026 se halle cercana al 16 por ciento anual. Un valor aceptable. Pero en un contexto de contracción y caída de la actividad, con cierre de empresas, suba del desempleo y escasez de fondos girando por el mercado.
Para ponerlo en términos elegantes, vaya esta descripción de la realidad económica y social del país.
“Tras la mejora del primer semestre, el tercer trimestre mostró una pausa en la recuperación del consumo. Con una menor frecuencia de compra y canastas más ajustadas, los hogares cierran el año con una mayor presión sobre sus presupuestos y expectativas polarizadas”, coincidieron desde Worldpanel by Numerator, donde dieron cuenta de un retroceso en el consumo de 0,7% en el último trimestre que desaceleró la recuperación de 1,5% entre enero y septiembre.
Dos de los productos provenientes de Misiones y su región son de los que más bajaron sus precios. El arroz que al comenzar el año costaba $2.190 y en el cierre se vendía a $1.701 es decir un 22% menos. De hecho en Posadas, el arroz se consigue a 1000 pesos y en casos a menos aún.
El otro producto (como podrá sospechar el lector) es la yerba mate. Pasando por un pésimo momento, con sobrestock en los depósitos y su valor disminuyendo a ojos vista, a nivel venta minorista el producto madre de Misiones bajó un 9 por ciento en el año. Un paquete de medio kilo de yerba (la modalidad más consumida) apenas superaba 1500 pesos (valores más, valores menos).

Uno de los rubros que no perdonó las subas y creció aún más que la inflación fue la carne vacuna.
Según los valores relevados por el Indec en el Gran Buenos Aires, cuatro cortes de carne lideraron la tabla de aumentos. Lo que más subió en 2025 fue el kilo de cuadril, que pasó de $10.273 a $17.733, lo que marcó una suba de 73%. Apenas por detrás se ubicaron la paleta (71% de aumento), la nalga (70%) y el asado (69%).
Según Scentia, en noviembre, los supermercados mostraron un retroceso de 7,2% interanual (acumula en el año una baja de 5,3%); los mayoristas, de 7,5% (-5,5% en la suma del año); autoservicios independientes, mejoró 2,8% en doce meses, pero perdió 0,2% en el acumulado; farmacias, -6,9% (+2,8% en la suma de 2025); E-commerce, un +13,2% contra noviembre de 2024 y +12,3% en el año; y K+T (almacenes y quioscos), una suba de +3,8% frente al mismo mes del año pasado y +10% en el acumulado. “Todas las canastas [dieron] negativas en Supermercados y Mayoristas, mientras que en Autoservicios y Tradicionales bebidas sin alcohol se contraen”, matizaron desde Scentia mostrando el mix de canales.
Un panorama nada halagüeña, en fin.
Habrá que ver si 2026 trae mejores perspectivas.
Fuentes La Nación e Infobae
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