Es ingeniero y le buscó “el agujero al mate”. Y lo logró de alguna manera. Su idea es sencilla: poner la yerba en unas bolsitas degradables; así una vez que termina la mateada se pueden reciclar con la yerba incluida. Y la propia yerba es orgánica para cerrar el círculo
Daniel Mirmina es ingeniero industrial y creó Matelim, un producto que consiste en una pequeña bolsa biodegradable que contiene la yerba necesaria para realizar un mate y un filtro para la bombilla, que luego de usarse se puede cerrar y descartar.

Así lo contó: “La idea empezó a tomar forma antes de 2020, en medio de los viajes que hacía con frecuencia por rutas de Entre Ríos y Uruguay. Tomando mate en el auto me di cuenta del desastre que se arma: la yerba que se cae en la alfombra, no sabés dónde tirarla, la gente la tira por la ventana o en cualquier lado», le contó a iProfesional.
El problema se repetía en estaciones de servicio, oficinas públicas, colegios y espacios donde el descarte de la yerba usada genera suciedad, malos olores y hasta daños ambientales.
Aunque muchos materos lo hacen, Mirmina recordó algo vital para la yerba en desuso y al final del mate. «La yerba usada no sirve como abono inmediato. Si la tirás directamente a una planta, la destruís. Antes larga ácido nítrico y hay que dejarla compostar entre 50 y 60 días». Esa observación fue clave para pensar una solución que ordenara el consumo y también el descarte. Así surgió Matelim, una bolsita diseñada con un ángulo específico para adaptarse a mates de distintos tamaños, que permite retirar la yerba sin que se rompa, sin ensuciar y sin necesidad de lavar.
Lo segundo mejor después de tomar mate es la posibilidad de contribuir con el medio ambiente. Por esa razón, las bolsitas Matelim se pueden reutilizar para hacer compost en tu propia casa. Así dice la propia página de Matelim.
El producto consiste en yerba mate en bolsitas biodegradables y compostables con filtro, diseñadas específicamente para adaptarse a mates de diferentes tamaños. El filtro interno reduce el paso de polvillo y también puede atenuar la acidez, uno de los reclamos habituales de quienes consumen mate de manera intensiva. Las bolsitas, compactas y listas para usar, permiten retirar la yerba sin que se rompa ni ensucie, eliminando la necesidad de lavar el mate y la bombilla después de cada cebada.
Mirmina argumenta que este sistema puede significar un ahorro de recursos en lugares donde el acceso al agua es limitado o donde lavar el mate resulta poco práctico, como en oficinas, escuelas, hospitales o durante viajes. Este planteo apunta a complementar, no a suplantar, la tradición del mate cebado en su formato clásico, ofreciendo una alternativa para contextos específicos que requieren practicidad.
Yerba orgánica misionera
La yerba utilizada en Matelim es 100% orgánica y proviene de Cuatro Caminos, una empresa misionera especializada en producción yerbatera. El llenado de las bolsitas se realiza con una máquina diseñada por el propio Mirmina, que dosifica con precisión entre 30 y 40 gramos por unidad, según el tamaño del recipiente.
Las bolsitas fueron fabricadas en China, tras más de 50 intentos fallidos de producirlas en Argentina, debido a que los proveedores locales no aceptaron el desafío técnico de fabricar un producto con el diseño específico requerido. «Es un tema muy controversial. Me metí en un segmento tradicional en el que no siempre innovaciones como estas caen simpáticas», acotó. «Recorrí más de 50 proveedores en Argentina y ninguno quiso hacerlas. Les llevaba el diseño, les explicaba el corte, el hilo, el filtro, y nadie aceptó el desafío», recordó Mirmina.

Hoy el proyecto comercializa sus productos en diferentes formatos: packs individuales de 125 gramos que contienen entre tres y cuatro bolsitas, y presentaciones más grandes de 500 gramos con alrededor de 12 a 16 unidades. Los precios al público en Argentina oscilan entre $1.550 y $4.260 por pack, dependiendo del tamaño y la cantidad de bolsitas incluidas.










