El senador Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio “Lula” da Silva irán a balotaje en Brasil el 25 de octubre, Los comicios del 4 de octubre trajeron un sorpresivo triunfo del opositor Bolsonaro, cuyo padre ex presidente se halla preso. En tres semanas, los brasileños volverán a las urnas
Los pronósticos decían que Lula iba a sacar el 45 por ciento de los votos. Y acertaron. Pero no le pegaron con el competidor. Adelantaban que iba a estar tres puntos abajo (45 a 42) y resultó al revés, terminó dos puntos arriba. El primogénito del exmandatario derechista Jair Bolsonaro, con el 47,03 % de los votos, y el dirigente del Partido Trabajador (y tres veces presidente), con el 45,16 %, fueron los dos más votados en una primera vuelta sin opciones para los otros diez aspirantes a la jefatura del Estado, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE).

Todo ello se dio con la posibilidad de consolidar definitivamente el giro ideológico que atraviesa la región, más de 158 millones de brasileños estuvieron habilitados para votar este domingo.
Aunque el candidato del PL comenzó el conteo con un fuerte impulso (estaba arriba del 50 por ciento que evita el balotaje) que le permitió ilusionarse con un triunfo en primera vuelta, el ingreso de los votos del nordeste, donde Lula es más fuerte, terminó por confirmar una segunda vuelta. En un escenario altamente volátil, las gran mayoría de las encuestas volvió a fallar. Si bien todas anticipaban un balotaje, solo una consultora, Gerp, había ubicado a Bolsonaro en primer lugar.
Lula busca un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años de edad. Su trayectoria en la presidencia se divide de la siguiente manera: Primer mandato (2003-2006): Asumió el cargo por primera vez el 1 de enero de 2003. Segundo mandato (2007-2010): Fue reelecto para un periodo consecutivo. Tercer mandato (2023-actualidad): Volvió al poder tras ganar las elecciones de 2022 y asumir el 1 de enero de 2023

El histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) ha basado su campaña en el legado de su actual gestión, con un crecimiento económico de más del 2 por ciento, el desempleo en mínimos y un aumento importante de la masa salarial. Pese a ello, la región se ha inclinado hacia la derecha y los líderes de izquierda (en Uruguay, Chile, Paraguay, Colombia) han ido cayendo uno tras otro en un efecto dominó que impresiona.
La suerte para Lula se anticipa complicada. Desde el regreso de la democracia, ningún candidato que salió segundo en primera vuelta logró remontar en el balotaje. Además, la mayoría de los candidatos presidenciales menores son de tendencia conservadora, a excepción de Augusto Cury (Avante), que sacó el 2,9%. Detrás quedaron Renan Santos (Misión), con el 2,25%, Ronaldo Caiado (PSD), con el 2,20%, mientras que el resto obtuvo menos del 0,3% de los votos.
Lula explicó que confiaba ganar en primera vuelta. No pudo ser. Debió, además, conformarse con salir segundo. Y en Brasil, en todas las segundas vueltas, nunca un segundo pudo revertir la tendencia.
“Estoy muy contento con el resultado”, declaró por su parte Bolsonaro ante los periodistas que lo esperaban en su residencia. “Brasil quiere un cambio; esa es la lectura de lo que ha sucedido este domingo”, agregó el candidato.
Si Bolsonaro se impone nuevamente en la segunda vuelta, América Latina confirmaría un giro hacia la derecha que contó en el último año con triunfos en Colombia, Perú y Honduras, todos con el patrocinio directo o indirecto de la Casa Blanca de Donald Trump.






