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martes, febrero 10, 2026

“Si hay una Oficina de Respuesta, ¿podemos poner una de Preguntas también?”

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El periodista Reynaldo Sietecase lanzó una cuenta de X «para realizar preguntas» a la reciente estructura oficina celebrada por Javier Milei. El Gobierno insiste en solo salir a desmentir. Pero no quiere dar conferencias de prensa, algo absolutamente normal en las democracias. Pero no lo hace. Tampoco lo hicieron Alberto Fernández ni Cristina Fernández con anterioridad

Desde el  jueves 5 de febrero funciona la Oficina de Respuesta Oficial del gobierno nacional. Una estructura –que no forma parte de ningún ministerio del gobierno de Milei- creada para responder “las operaciones de los medios y la casta política”. Frente a las preguntas y críticas que surgieron a raíz de esta medida, el periodista rosarino Reynaldo Sietecase lanzó la Oficina de Preguntas Oficial.

Bajo la premisa de que «solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta», la Oficina planteó que su método será «combatir la desinformación brindando más información», para diferenciarse de lo que calificaron como prácticas de censura atribuidas a «sectores políticos vinculados a la izquierda».

La Oficina aclaró que no buscará «convencer ni imponer una mirada», sino dotar a los ciudadanos de herramientas para «distinguir hechos de operaciones y datos de relatos». «La democracia no se fortalece cuando se tolera la mentira, sino cuando se la expone», concluyó el comunicado oficial.

“No te dejo preguntar”

Resulta destacable consignar que el actual gobierno nacional ha decidido no dar conferencias de prensa por parte del Presidente. Una modalidad absolutamente normal en Estados Unidos, país al que Javier Milei adhiere en (casi) todas sus formas.

La idea es sencilla: el mandatario se presenta ante una sala repleta de periodistas, se planta tras el micrófono y el jefe o encargado de empresa administra las preguntas (o más bien, quiénes las irán haciendo) y así se vuelve un ida y vuelta casi siempre muy instructivo.

En ocasiones, hay lugar para las repreguntas. Y en otras, no. Pero los periodistas suelen meter más de una en sus cuestiones y así zanjar los gambitos.

Pero ese procedimiento es parte de la democracia.

Aun así, Javier Milei nunca lo hizo.

Alberto Fernández, su antecesor, tampoco.

Cristina Fernández, tampoco. Sólo dio una pero en Estados Unidos.

Así funciona en el primer mundo: el Presidente (en este caso, Donald Trump) elige quién hará la pregunta y todo tiene una dinámica muy clara.

Hay que reiterar el concepto: conferencia de prensa no es ponerse frente a un micrófono y decir lo que se desee (aunque forme parte) sino -y principalmente- que los profesionales puedan realizar preguntas ante quien está dando la información. Se trata, pues, de un ida y vuelta.

La Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina se estrenó pasadas las 12.30 del jueves 5 de febrero. Dos horas más tarde ya había emitido su primer comunicado que apuntaba contra un artículo de Clarín, unos minutos más tarde acusaron a la legisladora porteña Vanina Biasi (Partido Obrero) de realizar un comentario “falso”.

Al día siguiente, desde ese ámbito también criticaron a María Laura Santillán y validaron la palabra de su entrevistado, el economista Martín González Rozada. En el mismo posteo destacó los números de la inflación medida por el Indec en comparación con los resultados del gobierno de Alberto Fernández.

Una cuarta acusación llegó contra la periodista María O’Donnell, que había afirmado que bajar la edad de imputabilidad a 13 años sería “de las más baja del mundo”. “Esto es FALSO. Uruguay, por ejemplo, cuenta desde 2004 con un sistema que permite juzgar y condenar a menores de entre 13 y 17 años. Fuera de Sudamérica, muchos otros países tienen la edad mínima de imputabilidad fijada por debajo de los 16 años: Inglaterra y Gales (10 años), Canadá, Irlanda, los Países Bajos, Grecia y Escocia (12 años), y Francia, Polonia y Rumania (13 años)”, argumentó la cuenta de X.

Con un logo íntegramente rojo y con el vector de la Casa Rosada en el centro, la presentación de la oficina emuló el modelo de “Rapid Response 47” de la Casa Blanca de Estados Unidos. La propia descripción de la cuenta estadounidense explica que apoya la agenda local de Donald Trump, exponiendo “las noticias falsas” y dejando el claro latiguillo del presidente: “¡Maga!”

Reinaldo Sietecase, el periodista que pide poder trabajar

La respuesta de Sietecase

Al mejor estilo «queremos preguntar» de Jorge Lanata, y a menos de 24 horas tras el estreno de la oficina de respuestas oficialistas, el periodista rosarino Reynaldo Sietecase lanzó la Oficina de Preguntas Oficial. A pesar de tener similares características en cuanto al diseño, en la cuenta de X domina el color verde, que se distancia de la oficialista, y la descripción “la inmensa minoría”, en clara referencia al programa que conduce en Radio Con Vos.

El propio periodista presentó la cuenta @lapreguntalim: “Desde esta cuenta haremos preguntas para que se luzcan con las respuestas. En tanto esperamos una conferencia de prensa del presidente”.

Los primeros tuits no tardaron en llegar y la primera pregunta fue en torno a la renuncia de Marcos Lavagna en el Indec: “¿Por qué no se utiliza el índice de actualización del IPC de Lavagna? ¿Les daba mal?”.

Casi al mismo tiempo, disparó otra incógnita: “¿Por qué el presidente no copia a Trump, que tanto admira, y da conferencias de prensa?”. A este tuit, le siguió un posteo de Sietecase en el que deslizó: “Principio de revelación”.

Más de cuatro horas después las preguntas realizadas por la cuenta no fueron respondidas por la Oficina de Respuestas Oficial.

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) expresaron su preocupación tras el anuncio de la creación de una nueva cuenta de X creada por el gobierno nacional, llamada Oficina de Respuesta Oficial, dedicada a desmentir las informaciones falsas de periodistas y medios de comunicación que consideren desde la Casa Rosada.

A través de un comunicado, Adepa alertó sobre este nuevo ente: «En toda democracia, los gobiernos tienen derecho a contar con áreas de comunicación institucional y a difundir la información oficial que consideren pertinente, así como su versión de los hechos que forman parte de la agenda informativa. Esa práctica es legítima y alimenta la lógica habitual del debate público. La preocupación de Adepa no radica en la existencia de una oficina de comunicación, sino en la dinámica acusatoria y estigmatizante que se pretende asignarle».

Y en Fopea, insistieron: «Estamos convencidos de que el periodismo está expuesto y debe someterse a la crítica, pero ninguna autoridad oficial puede clausurar el debate público porque eso implica invalidar al otro, además de socavar la libertad de expresión y la necesaria rendición de cuentas públicas».

Fuente La Capital de Rosario

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