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miércoles, enero 21, 2026

¿Qué está pasando con la economía, eh?

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Una nota de opinión y de análisis del Director periodístico de El Territorio, Damián Cunale, sobre cómo las economías regionales quedaron fueron de la agenda oficial de la Nación. Un unitarismo 2.0 o un virtual despegarse de las obligaciones del Estado

Alguna vez Arturo Jauretche, un observador de la realidad nacional se animó a dejar esta definición: «No es lo mismo saber de economía que saber de finanzas». Y con el gobierno actual está ocurriendo esto desde diciembre de 2023. Sólo aparecen números, cotizaciones, datos de la bolsa, dólar blue, riesgo país, encajes, pagos de servicio de deuda externa y tantas variables que remiten a eso. De la economía real (esa que habla de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios), nada.

El Director periodístico de El Territorio, Damián Cunale, lo puso en palabras en su columna del domingo 21 de diciembre. En vez de usar el término «finanzas» prefirió cambiarlo por «planillas Excel» (y aunque muchos ya lo saben, se trata de documentos digitales tipo hoja de cálculo que organizan datos en filas y columnas para realizar cálculos, análisis financieros, inventarios y gráficos).

«Afuera de las planillas de cálculo quedaron las economías regionales»

«Afuera de esas planillas se quedaron las economías regionales como la yerba mate, la madera, el té o el tabaco, por poner ejemplos de la tierra colorada», apuntó Cunale. «Son economías que viven en territorios concretos, con dinámicas propias, costos específicos y márgenes de maniobra mucho más estrechos que los que suelen asumir los modelos macroeconómicos a los que la actual gestión de la Casa Rosada eligió como barco insignia de su modelo económico».

Y allí resumió la propuesta de Javier Milei: Primero, «ordenar la macroeconomía y luego, ‘por derrame’ (Milei dixit), llegará la bonanza a la micro. El déficit cero, la desregulación, la apertura comercial y el retiro del Estado como actor económico central son presentados como condiciones necesarias —y suficientes— para que la actividad se reactive». 

Y allí pasó a resumir la actualidad misionera. «Pero a Misiones, a dos años del inicio del modelo, lo único que se derramó fue recesión. El sector yerbatero vive momentos críticos, con los precios de la materia prima por debajo de los costos. La forestoindustria atraviesa “su peor momento histórico” -en palabras de los protagonistas del sector- y el turismo intenta sostenerse haciendo malabares entre los turistas nacionales de bolsillos flacos y los pocos extranjeros que sin mirar las conveniencias cambiarias prefieren hacer pie del lado argentino de las Cataratas».

Y la enumeración no se detuvo allí: «En el sector comercial y el de la construcción, dos grandes generadores de mano de obra en Misiones, la situación no es muy distinta. Negocios cerrando, obras paradas y trabajadores que se quedan sin su puesto de trabajo y recurren a operatorias informales con microcomercios puestos en las ventanas o garajes de sus casas para tratar de hacerse de unos pesos. Verdulerías, kioscos, tiendas de ropas y artículos usados proliferan en los barrios posadeños».  

En la city solo ganan los que saben «hacer trabajar la plata». ¿Quién no escuchó hablar del carry trade? (o sea una manganeta donde se pide prestado a tasas bajas, se invierten en activos que tienen altos intereses y se devuelve el dinero inicial y el operador se queda con una ganancia: o como decía el inefable humorista Juan Verdaguer, ‘la intermediación es como hacer gárgaras. Aunque no se quiera, siempre algo se traga’).

Y así la conclusión del columnista es clara: «El tema es que la más amplia base de la sociedad misionera no la componen financistas o corredores de bolsa. La componen productores agrícolas y forestales, junto a trabajadores de ese sector, del comercio y la construcción. Ellos están fuera del Excel».

Con respecto a este laissez faire (dejar hacer) como consigna liberal, padece más bien de una interpretación antojadiza: no hay dinero para ningún sector de la economía real pero se gastan en pocas horas millones de dólares para ¡apaciguar la subida de la cotización de la moneda estadounidense! En realidad, no parece mucho a eso de «dejar hacer».

En resumen: «Acá no se trata de pedir privilegios, sino de reconocer que no todos parten del mismo punto ni enfrentan los mismos costos. Cuando se eliminan regulaciones, subsidios o mecanismos de compensación sin una transición ordenada, el resultado no es eficiencia inmediata, sino concentración y expulsión«.

Y se llega a los que muchos consideran una realidad soslayada: la economía está subyugada por la política. «El problema no es sólo económico, sino político. Las economías regionales cumplen un rol central en la gobernabilidad: generan empleo, arraigo territorial y estabilidad social. Cuando se las somete a un ajuste homogéneo, pensado para corregir desequilibrios nacionales, se corre el riesgo de vaciar de contenido la promesa federal. La política económica deja de ser una herramienta de integración y pasa a funcionar como un filtro que beneficia a quienes ya tienen escala, acceso al crédito y cercanía a los grandes centros de decisión».

Para leer más sobre el mismo tema:

https://www.ambito.com/negocios/no-se-preocupe-puede-que-estemos-recesion-n6220473

 

La columna de Damián Cunale en el siguiente link

https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2025/12/21/871487-sin-lugar-para-misiones-en-el-excel-del-2025

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