Una temperatura de unos 30° acompañó en el atardecer del domingo 8 de febrero al grupo que participó de una nueva edición del paseo guiado en el Jardín Botánico Alberto Roth de la ciudad de Posadas. Y así conocieron su fascinante historia y la de quien diera su nombre al lugar

Con curiosidad en sus miradas el atento conjunto compuesto por turistas de Misiones y de Río Negro más vecinos de la ciudad siguió las explicaciones de la guía Thelma Portillo que comenzaron en el sector del Salón de Usos Múltiples, ubicado junto a la plaza de juegos infantiles, tras una breve introducción, la delegación se dirigió al ingreso al parque donde se dio lugar específicamente al paseo de reconocimiento de fauna y flora.
Una vez ingresados al predio la guía explicó los antecedentes de creación del jardín botánico, que se construyó en 1981 y el origen de su nombre, tras lo cual se adentró en los detalles de las plantas de té y café que están a un costado del camino de entrada. Posteriormente, se centró en el árbol de yerba mate, que data de unos diez años y requirió de una explicación más extensa por lo que significa para la provincia, ya que es una planta que la utilizaban los pueblos originarios desde antes de la llegada de los jesuitas y actualmente es uno de los principales motores de la economía provincial.
En la continuidad del recorrido, los participantes también se enteraron de que la fuente de agua del jardín botánico es una de las únicas que queda en la ciudad porque producto de la epidemia del dengue se fueron eliminando las que adornaban diferentes espacios públicos con el fin de que no se transformen en reservorios de crías del insecto transmisor de la enfermedad.
Luego, el paseo continuó con una detallada explicación sobre la araucaria o pino Paraná, cuyo ejemplar fue plantado en el botánico ya que no crece en forma natural en esta zona, es que a pesar de ser una especie nativa se desarrolla en el norte de la provincia donde el relieve es alto porque requiere de temperaturas frescas. Posteriormente, la guía se explayó sobre los boyeros, aves que hacen su nido en la palmera conocida como Pindó, y sobre las plantas de palmitos, que crecen naturalmente también en el norte de Misiones y su corte está prohibido por ley.

El atento grupo que acompañó el recorrido por la fauna y flora del botánico intervino realizando algunas preguntas a lo largo del trayecto, sobre todo en el sector del meliponario, que está casi al finalizar el recorrido que se completa durante una hora de caminata.
Los paseos guiados en el jardín botánico se realizan dos veces al mes durante el verano, que va de diciembre a febrero, y este año contaron con una gran cantidad de participantes. “Lo que se sumó en esta temporada al paseo tradicional que hacemos los domingos es el de mitos y leyendas, que es nocturno, salió en una oportunidad en enero, ahora se va a volver a hacer, en la primera se anotaron más de 30 personas, por lo que fue muy solicitado y lo vamos a repetir en febrero”, contó Portillo.

Quién fue Alberto Roth
El Botánico de Posadas homenajea a un hombre muy importante en el cuidado de la biodiversidad misionera. Se trató de uno de los primeros naturalistas que tuvo Misiones, y se destacó por impulsar la producción agroecológica y el manejo sostenible de la Selva Misionera.
Alberto Roth nació en 1901 en la ciudad de Basilea (Suiza). Tenía 23 años cuando llegó al puerto de Buenos Aires. Luego, en 1925 viajó junto a su familia a Misiones y se instalaron en Santo Pipó.

Roth trajo del viejo continente un baúl repleto de conocimiento en agronomía. Cuando llegó a la provincia, se asentó en Santo Pipó donde se levantó una fundación en su nombre. Su formación le permitió ayudar a la comunidad y, por ello, ser merecedor de la medalla de honor como agricultor de América Latina, en un encuentro de agronomía al sur de Río Grande.
Además fue el precursor de la escuela Agrotécnica Línea Cuchilla (hoy Instituto Línea Cuchilla) y la iglesia evangélica suiza en Ruiz de Montoya.
Y recordó: “Él era un suizo que tenía muchos conocimientos de agronomía, vino a Misiones con su familia. Me contó que en Europa se publicitaba a la provincia como el mejor destino para vivir, se hablaba mucho del oro verde, que era la yerba. Por eso llegó a Santo Pipó, donde enseño sobre cultivo”, lo recordó Juan Wurgler en una nota en El Territorio.
Se desempeñó como técnico y profesor agrícola-subtropical y desde allí defendía la fertilidad y conservación de suelos. Entre sus obras escritas se encuentran “Enseñanza Agrícola Subtropical para la Provincia de Misiones”, editado por el Instituto Agrotécnico de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional del Nordeste, y una serie de narraciones misioneras acerca del uso y las virtudes de la yerba mate.
En 1957 recibió el premio Hugh H. Bennet como “mejor conservador del suelo al sur del Río Grande”.
Falleció en 1985







