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viernes, septiembre 11, 2026

Los 36 años de Urugua-í la represa que unió a los misioneros

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No fue fácil. El monto de la inversión estaba; los estudios técnicos de prefactibilidad estaban. Pero los porteños interesados en esos mismos fondos (si no los utilizaba Misiones) se oponían a su construcción. Sin argumentos ‘ambientales’. Solo decían que para qué los misioneros querían electricidad propia si la iban a tener por el Sistema Interconectado Nacional. Tan equivocados no estábamos

Comenzó a funcionar un 12 de septiembre de 1990 y ahora se cumplen 36 años de ese momento, la Central Hidroeléctrica Urugua-í “Norberto Velozo” sigue constituyendo una de las obras de infraestructura energética más importantes construidas en la historia de Misiones. Y que en esas épocas produjo un fenómeno -vigente aún hoy- la unión de todos los habitantes de la provincia al romper todas las diferencias y grietas de la sociedad. Desde Buenos Aires, venían las ondas en contra de la represa que -en realidad- eran deseos de contar con los dólares del Bando de Fomento para obras allá. Con una capacidad de generación de 120 MW, puede abastecer el 30% de la demanda eléctrica de la provincia mediante la operación de dos turbinas Francis de eje vertical de 60 MW. A 35 años de su puesta en funcionamiento, Energía de Misiones avanza en el proceso de modernización con tecnología de punta y el recambio generacional propio de una central modelo que es orgullo de la provincia.

El presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, junto con el vicepresidente Hugo Amable y el gerente general técnico, ingeniero Adrián Cantero, recorrieron sus instalaciones y supervisaron el trabajo de quienes sostienen diariamente su operación y monitoreó uno de los momentos que mejor representa la esencia de la central: la entrada en paralelo de una de sus unidades generadoras.

Ubicada en Puerto Libertad, la central comenzó a funcionar en 1990 aprovechando las características naturales del arroyo Urugua-í y, particularmente, una caída de agua superior a los 80 metros.

Barreto resaltó el rol fundamental de la Central y destacó su alto valor como generadora de energía misionera en oportunidad de los trabajos programados por LITSA (Líneas de Transmisión del Litoral S.A.) en las Estaciones Transformadoras de San Isidro y Rincón Santa María, cuando la provincia quedó completamente aislada del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) pero logró sostener la demanda.

El principio de funcionamiento es hidroeléctrico: el agua acumulada en el embalse es conducida hacia la central y el desnivel permite que descienda con la fuerza necesaria para movilizar las turbinas. Esa energía mecánica es posteriormente transformada en electricidad.

La energía hidráulica que genera Urugua-í tiene funciones de vanguardia que no se mencionaban al momento de su creación. La Central es una fuente de energía exclusivamente misionera, limpia y sustentable que, sumada a la generación de los parques solares, aporta a la soberanía energética de la provincia y a su marcado perfil sostenible.

Misiones en su conjunto peleo por Urugua-í. Desde Buenos Aires los intelectuales que se oponían a su construcción apostaban a que los fondos del BID no vendrían a Misiones sino que se quedarían allá.Y que Misiones podía seguir instalando generadoras a base de combustibles fósiles (fuel y gasoil) que eran de rápida ejecución. Nada que ver con un “argumento ambiental”, por si alguno sospechaba que la cosa venía por ahí. Solo les interesaban los fondos. Y para agregar, soltaban como al pasar un dato más: “Al igual que Yacyretá, la represa de Urugua-í en pocos años dejará de ser útil y no habrá servido para nada construirla”.

Eran épocas donde se suponía que la vida útil de estas grandes presas era acotada.

Urugua-í ya transita el rumbo a sus jóvenes 40 años y todo marcha sobre ruedas.

En estos días, durante la recorrida, Barreto verificó los diferentes sectores de Urugua-í y el avance de las tareas de mantenimiento y modernización, un proceso permanente que demanda inversión provincial, y que asegura su correcto funcionamiento.
En el encuentro con los técnicos, ingenieros y operarios de la central, el presidente destacó las tareas que realizan, su alta calificación profesional y el compromiso personal de cada uno de ellos para tener a punto la «joya misionera» que coloca a Misiones en una situación particular respecto de la autonomía energética.

Con 120 mW de potencia instalada

Urugua-í cuenta con dos turbinas Francis de 60 mW cada una, lo que representa una potencia instalada total de 120 mW.

Una de las particularidades de la central es su funcionamiento principalmente como central de punta. Esto significa que su generación puede ser utilizada especialmente cuando el sistema eléctrico necesita un aporte adicional de potencia ante períodos de elevada demanda.

A diferencia de las centrales de base, diseñadas para trabajar de manera continua, este esquema permite administrar el agua disponible en el embalse y utilizar su capacidad de generación en determinados momentos de acuerdo con las necesidades del sistema eléctrico.

Una obra que se actualiza después de más de tres décadas

A lo largo de sus 36 años, las instalaciones también fueron atravesando modificaciones y actualizaciones tecnológicas.

Entre ellas se encuentran la renovación de sistemas de comando, control y monitoreo utilizados para realizar y supervisar las diferentes maniobras necesarias para el funcionamiento de las unidades generadoras.

En 2025, el gerente de la Central, ingeniero Rodrigo Hobecker, se refirió al recambio generacional que se daba en coincidencia con las primeras tres décadas y media de existencia de Urugua-í: “Algunos impulsores, jefes y operarios que arrancaron con el proyecto están en edad de jubilarse. Por eso incorporamos personal joven altamente capacitado, que está formándose para asumir los desafíos que implica operar una central de esta envergadura”. “Hay una primera etapa de capacitación que yo llamo holística, en la que los jóvenes aprenden el funcionamiento tecnológico para avanzar luego en una formación integral, en lo que llamamos la “Escuela Técnica Urugua-í” donde no solo preparamos a los nuevos, sino que nos seguimos capacitando todos, porque la tecnología avanza y hay que estar actualizados”, refirió

Al mismo tiempo, el paso de más de tres décadas plantea otro desafío: la transmisión del conocimiento entre generaciones de trabajadores.

Ingenieros, técnicos y operarios que acumularon décadas de experiencia en Urugua-í fueron transmitiendo los conocimientos adquiridos sobre el funcionamiento y las particularidades de la central a quienes progresivamente comenzaron a asumir nuevas responsabilidades.

El mantenimiento de una infraestructura de 36 años

El funcionamiento de una central hidroeléctrica de estas características requiere tareas permanentes de conservación.

Los trabajos abarcan desde reparaciones civiles, pintura y mantenimiento general hasta intervenciones sobre bombas, cañerías, válvulas, estructuras metálicas, sistemas de seguridad y distintos componentes mecánicos.

También se realizan controles sobre sistemas de cierre, accesos, instalaciones sanitarias y equipamientos auxiliares necesarios para mantener operativa una infraestructura de esta magnitud.

A 36 años de aquel 1990, Urugua-í continúa siendo parte de la infraestructura energética de Misiones y permanece como testimonio de una de las mayores obras hidroeléctricas desarrolladas en territorio provincial: una central capaz de transformar la fuerza del agua en hasta 120 mW de potencia instalada.

La represa fue impulsada inicialmente en el gobierno radical de Ricardo “Cacho” Barrios Arrechea y continuó luego con Julio Humada. Hubo por entonces una fuertísima resistencia política, económica y técnica que provenía fundamentalmente del centralismo de Buenos Aires. La mirada porteña consideraba que Misiones no debía tener una represa «propia» por fuera del control de las grandes empresas nacionales de energía. Veían a Urugua-í como un proyecto «chico» o aislado del Sistema Interconectado Nacional.

Por estas razones, figuras como Norberto Velozo y los gobernadores misioneros de la época defendieron el proyecto no solo como una obra de ingeniería, sino como una batalla política contra el centralismo. Lograr que la represa finalmente se inaugurara en 1990 fue considerado un triunfo histórico de Misiones frente a las decisiones que se tomaban a más de mil kilómetros de distancia.

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