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domingo, febrero 15, 2026

El confuso panorama de Venezuela mientras juzgan a Maduro en Nueva York

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El ex presidente (su vice ya juró como tal) fue presentado en una corte neoyorquina. Dijo que era inocente. En su país de origen, Delcy Rodríguez ya asumió el cargo. Desde EEUU, Donald Trump anunció que espera trabajar con ella para reorganizar la nación sudamericana.

El ataque militar de Estados Unidos en Venezuela y la posterior captura y extracción del entonces presidente Nicolás Maduro provocaron reacciones diversas en todo el mundo. Algunos celebraron con euforia este «acto de libertad», mientras otros condenaron la violación de la soberanía y del derecho internacional por parte de Washington y la administración Trump. En el medio quedó un país sumido en el desconcierto, con una nueva mandataria que juró el lunes 5, el mismo día en que Maduro comparecía ante un juez en Nueva York.

«El ataque es claramente contrario al derecho internacional. Así lo confirmaron todos los expertos en el tema. No hay duda al respecto», afirma a DW Anja Dargatz, directora de la oficina en Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert (FES), cercana al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).

cada vez que hablaba, Nicolás Maduro se ponía de pie y recurría a su ya clásico histrionismo

NO es lo mismo adentro que afuera. El presidente fue capturado por Estados Unidos, y sin embargo en Venezuela no pasó mucho: la gente volvió a sus quehaceres, las calles permanecieron vacías, el júbilo brilló por su ausencia, aunque hubo largas filas en los comercios para conseguir productos básicos. En la noche del lunes 5 hubo corridas y la aparición de drones que fueron repelidos a tiros por la Policía.

En el extranjero, mientras tanto, miles de migrantes venezolanos se reunieron en plazas y bares a celebrar con banderas la caída del mandatario al que responsabilizan de la crisis que los expulsó de su tierra.

El 2 de enero, el ejército estadounidense bombardeó —para muchos de manera ilegal— varios puntos del territorio venezolano y logró aprehender a Maduro tras enfrentamientos que dejaron decenas de muertos.

Al día siguiente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que trabajaría con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en busca de soluciones para Venezuela y para la poderosa pero decaída industria petrolera del país. Y desestimó a la oposición venezolana.

Un mandatario detenido y juzgado

A las 7.15 del lunes 5 de enero, Maduro (junto a su esposa) fue llevado ante el juez Alvin K. Hellerstein. Los detenidos fueron trasladados desde el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, donde permanecen arrestados, en un helicóptero a Manhattan. Desde allí fueron llevados en un vehículo blindado hasta el tribunal, donde a pocos metros se concentró un grupo de manifestantes que celebraban la detención del exlíder chavista.

El juez del caso, Alvin K. Hellerstein un magistrado de 92 años y que puede llegar a presidir un jurado de ciudadanos

Haciendo uso de su clásico histrionismo (llegó a decir que un pajarito le hablaba en nombre de Hugo Chávez y que la Navidad se festejaba en octubre en su país), Maduro saludó a los periodistas en inglés: «Happy new year», los saludó.

Hellerstein entró en la sala pasado el mediodía, y cuando al iniciar la audiencia le pidió a Maduro que se identificara, se presentó como “presidente de la República de Venezuela” y afirmó que estaba “secuestrado” desde el sábado pasado.

Maduro va atrás con su característico traje de presidiario. Su esposa Cilia va adelante bien custodiados ambos

Maduro luego se puso de pie, y al hablar en castellano y con la traducción de un intérprete, dijo que había sido capturado en su casa en Caracas. “Ya habrá tiempo y lugar para profundizar en todo esto”, lo interrumpió en seco Hellerstein, al recalcarle que solo le había preguntado por su identidad.

Luego se declaró inocente de los cuatro cargos que le imputa el Departamento de Justicia norteamericano, entre ellos conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína y para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos.

Hellerstein luego se dirigió a Cilia Flores, de 69 años (segunda esposa de Maduro y abogada), quien al momento de presentarse también lo hizo en español con la traducción de un intérprete. “Soy la primera dama de la República de Venezuela”, dijo, y también se declaró “completamente inocente”.

Hellerstein, un experimentado juez federal de distrito de 92 años, preside el caso y puede supervisar un eventual juicio ante un jurado de ciudadanos de Nueva York.

En los distintos traslados desde que fue detenido se pudo ver al expresidente caminando con dificultades por una presunta lesión en una de sus piernas.

Según el reporte de DW, en las calles de Venezuela solo se puede manifestar a favor de Maduro

Una nación en calma chicha

En Caracas, epicentro del poder, las cosas parecen calmarse. Hubo algunas manifestaciones de alegría el sábado 3 por la mañana tras las difusión del secuestro de Maduro. Pero luego, nada o casi nada.
En el lenguaje de navegantes, calma chicha es cuando el mar está calmo, pero demasiado. No hay viento, no hay olas, hace calor y algo puede sobrevenir.

El relato que sigue pertenece a Daniel Pardo de la BBC/Mundo. Según su impresion, «la gente decidió, como un acto de defensa propia, dejar de manifestarse; en público y en privado».

Y agrega una historia reveladora:

Katiuska Camargo es una experimentada y popular líder comunitaria de Petare, en Caracas. Alguien que habla con tres decenas de personas al día, en la calle. Y dice: «Desde ese día se consolidó el aparato represivo más cruel, más duro, más crudo, y eso te resume por qué no estamos afuera«.

Cuando la llamo, el lunes, Camargo va caminando por el emblemático barrio popular, y reporta que en las calles hay «hombres encapuchados con armas largas patrullando, revisando los estados de WhatsApp de la gente».

Decenas de retenes militares han proliferado en Caracas. Los periodistas extranjeros no pueden entrar. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa reportó que 14 periodistas fueron detenidos durante la mañana del lunes, aunque luego fueron liberados.

En Venezuela parece haber una certeza: la represión no se fue con la captura de Maduro. Arreció. Y venía arreciando.

Fuentes La Nación, BBC, DW, France Press

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