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viernes, agosto 28, 2026

Con botellas de vidrio construyeron su casa

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Madre e hija de una playa brasileña reciclaron 8000 botellas de vidrio para construir una casa. Cinco años después levantaron una vivienda de siete habitaciones desde cero. Solo con cemento y arena y en vez de apilar las botellas en horizontal, las pusieron de pie. Una hilera se apoya sobre su base y la siguiente se encastra boca abajo, para compensar la diferencia entre cuellos y fondos y mantener el muro nivelado.

Edna Dantas y Maria Gabrielly Dantas tenían un montón de descartes y mucho tiempo por delante: era el inicio de la pandemia y el encierro. En vez de encerrarse a mirar redes y la tele decidieron hacer algo productivo: reciclar las botellas que quedaban tiradas en la playa del lugar en que vivían y hacer algo. Y así, de a poco fueron madurando la idea: desarrollar una técnica artesanal propia que rompió con los métodos habituales de bioconstrucción: terminaron construyendo su casa con botellas de vidrio recicladas, cemento y arena. Ellas viven en zona de playa de la Isla de Itamaracá de Pernambuco. Una zona turísitca por excelencia y cada final de temporada veraniega se encontraban con cientos de botellas desechadas. Y ahí apenas arrancada la pandemia decidieron poner en marca su proyecto: usar las botellas de vidrio como el elemento principal para construir su vivienda. Voluntariosas, dedicaron cinco años de sus vidas a levantar lo que llamaron la «Casa de Sal».

Durante el primer año y medio, Edna y su hija levantaron la estructura principal inicial. Durante esta etapa vivieron con lo mínimo, utilizando un primer cuarto de 20 metros cuadrados como taller mientras continuaban la obra.

Aunque la estructura base se completó rápido, el proyecto total, su equipamiento con palets, tejas ecológicas de tubos de pasta de dientes y cajitas tetra-paks y la consolidación de sus siete habitaciones tomó alrededor de cinco años de trabajo continuo con apoyo de la comunidad.

El proyecto surgió cuando madre e hija comenzaron a prestar atención a la cantidad de botellas descartadas en su entorno. En lugar de considerarlas un residuo sin utilidad, decidieron convertirlas en el elemento central de una construcción.

Durante dos años recolectaron miles de envases de vidrio y los integraron a la estructura de la vivienda. El trabajo fue completamente manual y requirió limpiar, preparar y colocar cada botella dentro del diseño de la casa. Y aprovechar la madera de los palets para las aberturas.

Edna menciona que las botellas de vidrio pueden tardar años en descomponerse en el entorno si no se gestionan adecuadamente. Por eso, considera crucial impulsar su reutilización mientras se desarrollan políticas más efectivas para manejar y reducir este tipo de residuos.

Hoy, ‘la Casa de Sal’ es mucho más que solo un hogar hecho con materiales reciclados. Para Edna y Maria Gabrielly, representa una prueba de que la creatividad, el compromiso con el medio ambiente y la perseverancia pueden transformar un problema de contaminación en una propuesta innovadora que inspire nuevas maneras de construir.

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