“Es como hacer una casa con Tetris”, parangonó un dueño que construyó la propia con once containers. Las ventajas: vienen casi listas y el ensamblado es muy rápido. Y los costos son levemente inferiores a la vivienda tradicional
El caso tomó relevancia cuando tres hermanos de Cayastá decidieron tener una vivienda cerca del río y que sirviera para encuentros de fin de semana. A 70 kilómetros de la capital provincial, allí donde la Ruta 1 se encuentra con el rRío San Javier, Darío y su familia levantaron mucho más que una casa de fin de semana con containers y relataron sus ventajas y características.

La idea surgió durante una charla familiar. Darío y sus dos hermanos, oriundos deRafaela, buscaban concretar el sueño de una casa propia sobre el río para albergar a una familia que no para de crecer, especialmente en sobrinos.
O sea que para construir a tanta distancia iba a ser un problema si la modalidad era la convencional: contratar albañiles, obtener los materiales de construcción y luego todas las instalaciones adicionales (electricidad, gas, cloacas, agua). “Si ya construir estando cerca es difícil, imaginate lejos”, explicó Darío.
El que trajo esa propuesta disruptiva fue su hermano menor: “¿Y si la hacemos con containers?”, planteó.
Y así se lanzaron: usar contenedores marítimos para darle forma a una casa que combina la robustez del acero con la calidez del hogar.
Una de las curiosidades de la construcción fue que, al hacer las aberturas en el contenedor lograron reutilizar esas mismas chapas para fabricar las persianas, lo que resultó en un sistema de cierre que convierte a la casa en una especie de caja fuerte. «Cuando nos marchamos, cerramos todo y la casa queda completamente hermética», añadió Darío, resaltando la funcionalidad de su diseño.. El traslado de las piezas tampoco les resultó complicado, una vez terminados, cada módulo viajó en camión.

“Al llegar al campo, lo único que hubo que hacer fue ensamblarlos y soldarlos. Pero la casa ya vino prácticamente lista”, explicó. El montaje se realizó en apenas 15 días, un proceso rápido y que fue completamente diferente a la construcción de una casa tradicional. En apenas seis meses la casa estuvo lista para habitar.
La casa originalmente iba a ser de nueve contenedores, pero se adicionaron dos más. “Al principio la diseñamos con nueve contenedores y tiempo después decidimos agregar dos más. Fue increíble porque no hubo lío, no hubo roturas, no hubo nada. Llegaron, se encastraron y listo”, para estos hermanos “fue como un tetris”.
Así, fueron muy meticulosos con los planos y los renders. “Le pusimos mucho foco a la etapa previa para evitar problemas después”, contó.
Pero hay otro punto que Darío marca como decisivo: la seguridad. “En el campo no hay nadie. Si dejás materiales, aberturas o herramientas, estás muy expuesto a los robos”, señaló. “En una obra tradicional, eso suele implicar contratar un casero o asumir riesgos constantes. En cambio, al trabajar con contenedores, el grueso de la construcción se hizo en un entorno controlado, sin esa preocupación”, agregó.
El diseño de la casa
En la planta alta colocaron cinco contenedores destinados al área privada y el descanso. En total, la casa tiene cinco dormitorios y cada habitación está diseñada para que las ventanas miren directamente al río. En cuanto a la aislación térmica, le colocaron lana de vidrio (aislina).

La estética del interior combina lo industrial y lo rústico. En áreas comunes pulieron y dejaron la madera original de los contenedores, una material extremadamente duro y resistente que soportó años de carga marítima y ahora aporta una textura única al living-comedor. Este nivel es el corazón social de la vivienda. Alberga un living espacioso, una cocina funcional y un comedor diario. También cuenta con un comedor interno más formal para reuniones grandes”, indicó Darío.
En el segundo piso se colocaron los cinco contenedores destinados al área privada y el descanso. La casa cuenta con cinco dormitorios y cada habitación está diseñada para que las ventanas miren directamente al río. “Solo una de ellas cuenta con un balcón de madera privado que ofrece la visión más alta de la propiedad”, agregó. Y para dar soporte a los 24 posibles huéspedes, se distribuyeron cuatro baños completos en este nivel.
Además de la practicidad de este tipo de construcción, Darío también puso en otro aspecto que no es para nada menor: “Construir bajo este método supuso un ahorro del 20% respecto a la construcción tradicional, sin sacrificar diseño ni confort”.
Fuente: Infobae y mediosdigiales.com






