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miércoles, mayo 27, 2026

Cuando Rulo Grabovieski (casi) tuvo dos esposas

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Es uno de los músicos más representativos y queridos de Misiones y toda la región que abarca el Nordeste argentino, el sur del Brasil y el sur del Paraguay. Por allí anda él, Rulo Grabovieski, el apostoleño que ama la música, su familia y su ciudad natal. Él es de «Apóstoles, la ciudad de las flores»

Con la auténtica, única y genuina esposa, Gladys Michalec

Es el Día del Señor y para Rulo Grabovieski constituye una buena excusa para encontrarse con sus seguidores. Durante casi dos horas estará transmiitiendo en vivo mientras interpreta polcas, corridos, vaneraos, valseados, kolomeikas y demás ritmos que su público adora. Todo se hará en un streaming por Facebook y rápida de reflejos, una radio municipal transmite las charlas materas de Rulo, su esposa Gladys y el público con el que interactúa. «Tenés que tocar más y hablar menos», le exhortará ella una y otra vez, pero él -ejemplo de bonhomía- no puede con su genio y se larga a contar historias

Desde la pandemia, Rulo encontró una nueva y dinámica manera de encontrarse con su público a través del canal de Facebook.

Mientras él charla con su audiencia en Facebook, su esposa la incondicional Gladys Michalec manejará los controles e irá recibiendo los mensajes. Tendrá la nada despreciable audiencia de cerca de 10 mil personas que asistirán a su concierto mechado con charlas, saludos y recuerdos. «Estamos en Cuaresma», recuerda y deja en claro su fe cristiana y sus creencias católicas traídas por sus antecesores ucranianos desde Europa. Ella le pasará un mate y empezará a resaltar algunos saludos y pedidos.

Algo que se inició durante la pandemia cuando no se podía salir, ahora se transformó en un encuentro de amigos de Rulo y sus seguidores. Gladys la pasa el mate y saluda a la audiencia y aprovecha para invitar al museo de Rulo y Los 4 Ases: Ella siempre en off. Y una gran iniciativa: están enganchados a FM Municipal 3 Capones también está transmitiendo. Una gran idea.

Nunca cesó en su trabajo desde que arrancó allá por los años 70 con esa música pegadiza que combina ritmos europeos (como el vals, la polca, el schotis, colomeikas) con otros locales (como el corrido y el chamamé).
¿De dónde viene Rulo Graovieski? En esta grabación lo recuerda…

Es bastante conocido el trayecto que fueron haciendo, desde animar con su grupo Los ases de la alegría casamientos y fiestas patronales en la zona Sur de Misiones: Apóstoles, San José, Las Tunas, Colonia Polana, Taranco, Tres Capones, Azara, Colonia Unión. Una región llena de inmigrantes eslavos oriundos de Polonia, Ucrania y Galitzia entre otros tantos lugares.

Y así se fue viniendo el famoso grupo Los Cuatro Ases, con Rulo a la cabeza.
Es tanta la aprobación que genera este apreciado artista popular, que en Apóstoles ya hay una propuesta para que una calle lleve su nombre. Y bien merecido lo tiene.

En 2014, cuando dos potencias se encontraron: Chango Spaciuk y Rulo Graboviestki

En los medios ya se sabe: usted lo invita a Rulo. Y Rulo viene.

No pone condiciones.
Lo único que porta es su inseparable acordeón. El mismo que dice Los 4 Ases “en bajada” para que entre en el mínimo espacio que dejan los teclados y botones musicales del instrumento.
Pero en esta ocasión, Rulo tenía una anécdota increíble que contar. Lo hizo en el Programa Derecho Al Autor de canal 12 (2014-2019) donde refirió que era muy joven aún, pero ya estaba casado y con hijos.

Rulo Grabovieski y su esposa Gladys Michalec flanquean a una de sus hijas

Y su esposa (Gladis Michalec) no lo podía acompañar en todas las ocasiones debido –justamente- a la pequeñez de sus hijos.
Y había cruzado al Paraguay, a la zona de las Colonias Unidas donde hay mucha población de origen europeo que se dedica a la agricultura.

Y allí estaba. Una familia hecha y derecha. Con una hija grande (“casadera”) como se decía.

Y Rulo se llegó a esta casa y el jefe de la familia le hizo el convite así “de una”, como se dice.
“Mire, nosotros tenemos nuestra hija y queremos que usted sea el marido”, le lanzó el hombre

“Pero, no –respondió presto Rulo-. Es imposible. Yo no vivo acá. Y además ya tengo esposa e hijos”.

“Bueno, no hay problema con casi nada de eso –retrucó el padre-. Nuestra hija ya tiene su casa aquí. Es aquella que ve. Esa sería para cuando usted venga. Así cuando elle quede embarazada, ella criará sus hijos allí”.

Y Rulo no salía de su asombro.

“Pero, ¿y qué hacemos con el hecho de que ya estoy casado?”

“Mire, es otro país. Así que no hay problemas…”

“Pero ¿Y qué dice su hija?”, intentó averiguar un cada vez más extrañado Rulo.

“No hay problemas. Ella acepta. Será su esposa cuando usted venga acá”…

Y así, cada cuestión que planteada Rulo, era respondida prestamente por al padre y (eventualmente) futuro suegro.
Y ahí Grabovieski dio su veredicto.

“No, señor. Yo le agradezco mucho el ofrecimiento. Pero no podría hacer eso”.

Y se marchó.

Pasó el tiempo, y la muchacha (al fin) consiguió un candidato al gusto del padre y se casaron y tuvieron hijos.

“La historia termina bien –dijo con esa sonrisa bondadosa que le ilumina el rostro Rulo- porque luego mi esposa y yo conocimos a la chica y a su pareja. Mi señora ya sabía todo y los recibimos en nuestra casa. Y nos alegró que terminara así…”

Y la esposa de Rulo, Gladys que todos la conocen como Pupy, presente en el programa de TV asentía todo lo que afirmaba su esposo.
Y ahí los dejamos, a Rulo y Pupy. “De la chacra, de la chacra vengo yo”, canta Rulo

“Nos hemos matado tratando de escribir la mejor poesía para la música misionera”, decía Joselo Schuap. “Y viene Rulo, canta ‘de la chacra, de la chacra vengo yo’ y el tipo nos mata a todos”.

Esos son nuestros músicos populares.
¡Bien por ellos!

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