La provincia sigue teniendo la mayor proporción de población que vive en ámbitos rurales y la situación en estos últimos tiempos ha empeorado. Así lo sostiene el reporte de Semáforos de economías regionales generado por Coninagro: De 19 actividades, ocho están en crisis, siete en estancamiento y cuatro en crecimiento
La provincia sigue teniendo la mayor proporción de población que vive en ámbitos rurales y la situación en estos últimos tiempos ha empeorado. Así lo sostiene el reporte de Semáforos de economías regionales generado por Coninagro. Y así, no solo la yerba (que llegó a ser la actividad con mejor performance en el período 2018-2024) sino la mandioca, el tabaco, los porcinos y la actividad forestal se hallan en amarillo mientras que las hortalizas y el arroz titilan en rojo
Las economías regionales comenzaron el año con un deterioro en sus señales, con lo que llevan a que la mayoría de las actividades que las componen se encuentren en crisis o estancadas, mientras que sólo un puñado atraviesan un contexto de prosperidad. El número es fuerte: de 19, sólo cuatro «zafan».
La Confederación Intercooperativa Agropecuaria, más conocida por sus siglas Coninagro, es una organización que agrupa al sector cooperativo agrario de Argentina. Y desde 2018 viene realizando un relevamiento sobre las diversas áreas de producción del país, que se conoce como el semáforo de las economías regionales. Y este indicador viene mostrando demasiados semáforos en rojo y muchos en amarillo.
Así las cosas, estos son los últimos indicadores: “Durante enero de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde (crecimiento), 7 en amarillo (estancamiento) y 8 en rojo (crisis). En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que la actividad lechera y manisera cambió de categoría de amarillo a rojo”, explicó el trabajo.

Para entender la modalidad en que se obtienen estos indicadores, Coninagro recordó cómo se hacen las mediciones.
El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado.
El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual.
El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción.
Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
Allí es donde resultan los números tan poco halagüeños. «Las actividades ubicadas en rojo son: yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, y algodón. En la mayoría de estos casos se registró un deterioro del componente de negocio, debido a que los precios percibidos por los productores quedaron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos, lo que provoca una pérdida de la rentabilidad y limita la recuperación de estas actividades».
Cuando dice «costos operativos» quizá no es tan fácil identificar. Pero si se dijera «precio del gasoil», «valor de electricidad», «aportes patronales», «aportes de obra social», «seguros» se sabría que todos estas variables sufrieron fuertes aumentos en los últimos dos años mientras los precios que se pagaban por los productos regionales iban para abajo.
El caso de la yerba mate
En diciembre de 2023, con la publicación del DNU 70/23, el gobierno nacional avanzó en una desregulación profunda del mercado, que dejó sin efecto una de las herramientas centrales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM): la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada. Esa decisión alteró de manera inmediata el equilibrio interno de la cadena y expuso con crudeza las asimetrías entre productores primarios, cooperativas, secaderos y grandes molinos
Algunos industriales yerbateros sostuvieron que en este nuevo contexto de libre competencia, las medidas que faltan son las que permitan una baja de los impuestos y del costo laboral, porque de lo contrario no se puede ser competitivos.
El problema es que el gobierno nacional, pese a los anuncios no reduce los impuestos y por caso, los combustibles (un costo fijo para la industria) continúan aumentando y sólo en este año han subido más que la inflación.
Hasta fines de 2023, el INYM funcionaba como un ámbito de negociación donde, con mayor o menor dificultad, se establecían valores de referencia que permitían al menos cubrir los costos básicos de producción. Con la desregulación, esa instancia desapareció y el precio quedó librado a la negociación directa entre partes con muy distinto poder de fuego.

No sólo que el precio de la materia se pagó cada vez menos sino que además los plazos se fueron estirando.
En enero de 2024 -recordaba un productor misionero- llegó a cobrar 370 pesos por kilo de hoja verde yerba y a una semana de plazo. Seis meses después ya estaba en 220 pesos y cobro a 30-60-90 días. En la actualidad (en el final de la zafriña o cosecha de verano) el precio oscila entre 200-300 pesos pero hubo casoa en que se llegarón a pagar 170 pesos.
Mientras que el Gobierno provincial impulsó un valor referencial de 700 pesos el kilo.
En amarillo
Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y este mes se suma la actividad porcina. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

La actividad porcina fue el único cambio de esta edición, explicado principalmente por el deterioro del componente de negocio. En los últimos doce meses, los precios acumularon una suba del 17%, muy por debajo de la inflación (31,5%). En el frente externo, las exportaciones crecieron 12%, mientras que las importaciones alcanzaron USD 165 millones, con un fuerte salto del 130% interanual (desde USD 72 millones). El consumo per cápita llegó a 19 kg por habitante al año, 2 kg más que un año atrás. En contraste, el componente productivo mantiene señales positivas: el stock porcino cayó levemente un 2% y la producción aumentó 3% en el último año.
Forestal
o Componente de negocio: En promedio, en diciembre se pagó $31.979 por tonelada (promedio de eucalipto y pino), registrando un aumento interanual del 19%, por debajo de la inflación (31,5%).
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones acumularon 166 millones de dólares, con una caída del 29% respecto al período anterior, mientras que
las importaciones de los últimos doce meses alcanzaron 187 millones de dólares, mostrando una suba del 10%.
Mandioca
o Componente de negocio: En diciembre, el kilo de mandioca se pagó $660, lo que implicó una suba interanual del 182%.
o Componente de mercado: El consumo interno se estima en alrededor de 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 3,8 millones de dólares, con una suba del 142% respecto al período previo.
Porcinos
o Componente de negocio: En diciembre, el precio pagado al productor fue de $1.816 por kilo de cerdo, una caída del 1% mensual y una suba 17% respecto a igual mes de 2024, cuando se pagaban $1.549 por kilo. Esta evolución se ubicó levemente por debajo de la inflación (31,5%).
o Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock porcino alcanzó los 6 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 2% respecto al recuento anterior (6,1 millones). En cuanto a la producción, en los últimos doce meses se obtuvieron 811 mil toneladas
● Tabaco:
o Componente productivo: El precio que se le paga al productor obtuvo un incremento interanual del 34%, evolucionando por encima de la inflación.
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 620 millones de dólares, con un fuerte incremento del 21% respecto al período previo (513 millones). Por su parte, las importaciones alcanzaron 51 millones de dólares, un 11% menos que en los doce meses anteriores.
Yerba mate
o Componente de negocio: La tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $195.000, registrando una suba del 18% frente al 31,5% de inflación, Desde febrero de 2025, el precio oscila entre $280.000 y $300.000.
o Componente productivo: El área cultivada se expandió un 11%, pasando de 231 mil a 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 867 mil toneladas, lo que representó una caída del 12% respecto al período anterior (1 millón toneladas). Aun así, el nivel actual se ubica levemente por encima del promedio histórico (800.000 toneladas)
o Componente de mercado: El consumo interno se mantiene en torno a los 4,5 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 127 millones de dólares, un incremento del 8%, mientras que las importaciones sumaron 23 millones de dólares, +6%.
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