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sábado, mayo 23, 2026

Geniolito: Seis años sin el oído maravillado

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El cacique mbyá Lorenzo Benítez alternaba San Ignacio con Posadas. En la capital, solía vérselo en la entrada del Banco Macro. Allí los paseantes apurados escuchaban los sones de su instrumento. Y quedaban pasmados. Falleció el 21 de mayo de 2020.  Una nota cara a cara lo recuerda

Ya han transcurrido seis años de su partida. Fue en plena pandemia. Los homenajes empezaron a llegar tiempo después cuando el confinamiento aflojó mas el recuerdo de su calidad musical persiste. Con esa mirada pícara que intercalaba con las melodías maravillosas que sacaba con su instrumento no se olvidan más.

¿Dónde naciste, Geniolito?

(Duda) Pero no sé, allá cerca de Puerto Rico, en Capioví. Ahí, más bien en Ruiz de Montoya. Ahí cerquita del pueblito ese.

¿Ahí cuántos años viviste?

“Bueno, yo nací ahí y hasta cuando yo tenía 20 años. Anduve por él”.
La voz en off  sigue. “El guaraní envía tiene una característica ancestral, se muda en forma continua, vive yendo de una parte a otra. Dicen los que saben que es para buscar su tierra sin mal. Lo cierto es que continuamente cambian de lugar”.

¿Y ustedes se trasladan de un lugar a otro, puede ser?

Sí, puede ser,

¿Por qué se mueven?

Y no sé: queremos cambiar, buscar algún lugar mejor para vivir mejor.

¿Cómo se llamaban tus padres?

Pedro Benítez. Y yo tenía 5 hermanas, pero era el hijo único varón.

¿Y el nombre que te dieron?

Estábamos en la tarefa (cosecha manual de yerba) y no tenía ganas de ir a trabajar: ‘tengo dolor de cabeza, tráeme geniol’, le dije a mi patrón. Sí, no hay problema. Otro día no quiero trabajar otra vez.’¿No querés ir al hospital?’ Y yo: ¿Traeme más geniol? Sí, no quiero trabajar nomás.

Y ahí le fue quedando el sobrenombre “Geniolito”.

Empecé hace 40 años en Dos de Mayo: se llamó Primer Festival Así canta el corazón de Misiones. Estaba el intendente Mario Ramos.

Pero antes hubo formación (autodidacta a puro oído).

Y vuelve la voz en off: “muchas veces los integrantes de su comunidad no ven con buenos ojos que toque un instrumento de los blancos. Con el violín, Geniolito saca ritmos y melodías, y, en cambio, la música mbyá es casi siempre percusiva, inclusive cuando se usa la guitarra. En ese caso, el sonido es monocorde, una sola nota. Geniolito recuerda perfectamente el momento en que tomó contacto hace casi 50 años con el primer violín. Un paisano, un pariente llegado del Paraguay, tenía y tocaba el violín.

Un paisano (un mbyá), mi tío. Venía de Paraguay, allá, en la zona de Capioví. De ahí yo aprendí. Él no me enseña, pero yo agarro el violín cuando él no está. Yo solo yo miraba cómo toca.

¿Cómo sabes? ¿Por el oído más?

 Sí, por el oído, sí, por el oído.

No recuerda bien su primer violín, Pero dice que llegó a tener como 8 violines. Y así se pasó tocando 45 años

Los Mbyá hacen una música rítmica y percusiva

Y así Lorenzo Benítez desarrolló a puro oído ese don de ejecutar el violín, al que es capaz de sacar sonidos increíbles.

Casi seguro que conoce esta melodía que toca Geniolito, es fácil saber por qué. Es la kolomeika (danza ucraniana muy alegre y bailable) que hiciera Rulo Grabobiewski y se llama Apóstoles, Ciudad de las Flores.

Algunos dicen que tocaba el rave y otros simplemente el violín. Lo que sí era cierto es que tenía un oído notable. Con 70 años, Lorenzo tenía otros dos apodos conocidos: Caraí y Yaguareté. Caraí (señor) de su comunidad, puesto que era el cacique de la pequeña aldea Ivy Poty en San Ignacio. Y Yaguareté porque le encantaba comer carne, particularmente asado. Y lo decía con una picardía única mientras abría su boca y pareciera que estaba degustando un pedazo de costilla o vacío. Sí, Geniolito, al igual que el tigre de las selvas misioneras amaba la carne.

En 2017 tocaba su séptimo violín. El primero que tuvo fue obsequiado por su patrón en la tarefa. “Él mismo que me llamó Geniol, geniolito”, contó el cacique. “Era un alemán, Ignacio Vogel. Él me consiguió un violín, el primero que tuve. Tengo uno que quedó en mi casa.  Está roto. Hubo otro que se me rompió, otro que me robaron.

Geniolito iba y le decía al patrón: “hoy no iré a la tarefa. Me duele el cuerpo y la cabeza”.

Y el patrón le decía: “¿Te llevo al médico?”

Y Lorenzo. “No, patrón. Comprame un geniol y ya me sano”.

Y así fue el origen de su nombre más popular

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