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martes, mayo 5, 2026

Recibió prendas finas y las donó al merendero

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Brenda Ovando es una piba laburante de provincia de Buenos Aires. Tiene 23 años y su patrona en el country le regaló tres bolsas de ropa fina. Y ella se quedó con algunas prendas y el resto se lo dio a su madre quien revendió para obtener fondos para el merendero

Brenda Ovando con sus jóvenes 23 años ya sabe lo que quiere de la vida: hay que trabajar duro y tratar de progresar: tiene la suerte de tener una buena patrona y ella vierte en quienes la rodean la ayuda que suele recibir. Brenda vive en Pilar y trabaja desde los 16 años. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando, frente a la cámara de su celular, empezó a sacar tesoros de tres bolsas gigantes: camperas de cuero, tapados, zapatos y hasta carteras materas, según relató una nota de TN.


“Miren todo lo que me regalaron en el country donde trabajo”, decía Brenda en el inicio de su video en TikTok, que hoy ya cuenta con más de ¡3 millones de reproducciones!
Lo que para algunos fue una simple entrega de ropa usada, para ella fue un gesto de afecto de una familia con la que convive laboralmente desde hace cinco años. Pero lo más importante no fue lo que se quedó, sino el destino de todo lo demás.


Esfuerzo y confianza


Brenda no es una improvisada. A pesar de su juventud, tiene una cultura del esfuerzo muy arraigada. “Trabajo desde los 16 años aproximadamente. Al principio hacía trabajitos donde ganaba poco, pero me alcanzaba para mis cosas. A los 18 empecé a trabajar con una familia en el country donde estoy ahora. Con ese sueldo empecé a construir mi casa, de a poco, pero tal cual como a mí me gusta”, relató con orgullo a TN.

Brenda, una chica normal que gusta posar para redes y que -además- ayuda a otros que menos tienen


Para ella, su jefa es una “muy buena persona”, y había decidido hacer una limpieza de su placard un domingo. El lunes, al recibirla, la esperó a Brenda con una sorpresa. “Me dijo que pensó en dármela a mí porque estaba en buen estado y era casi todo de mi talle. Pantalones, zapatos, buzos… Siempre que van a cambiar algo me tienen en cuenta y me preguntan si me sirve”, explicó Brenda.
Incluso recordó gestos que van más allá de una prenda de vestir: “Hasta el arbolito de Navidad me regaló. Me dijo que ella lo cambiaba cada siete años y que el antiguo quería dárselo a alguien a quien le tuviera aprecio”.


El video no tardó en explotar. En los comentarios, se libró una batalla cultural entre quienes se emocionaron y quienes criticaron. “Me llamó la atención el choque entre miradas. Estaban las personas que se acordaban de cuando sus madres llegaban de trabajar con bolsas de ropa y las abrían emocionadas, y las otras que decían que me daban cosas ‘por lástima’ o que me ‘robaban la energía’”, reflexionó la joven.
Ante las críticas, Brenda fue tajante: “Yo conozco a las personas donde trabajo y sé que me lo dan con otras intenciones. No es porque yo necesite, sino porque me tienen aprecio”.

Al merendero


Brenda tuvo claro desde el primer minuto que su placard no era el destino final de todo ese cargamento. “Lo que hago siempre es quedarme con algunas cosas que necesite y el resto dárselo a mi mamá, que tiene un merendero”, contó.
Su madre lleva adelante un comedor y merendero que nació en plena pandemia para asistir a los vecinos más golpeados de Pilar. Allí, donde asisten muchas mujeres con hijos, las prendas que salieron de una casa lujosa encontraron una nueva vida y una verdadera utilidad.
“Me sentí muy agradecida y bendecida por poder ayudar a otras personas que seguro también necesitan”, confesó Brenda, al cerrar el círculo de una acción que empezó con un placard vacío y terminó con un ropero comunitario lleno.

Fuente: TN Noticias

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