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martes, mayo 5, 2026

Un medio oriente muy complicado

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En el verano boreal pasado Israel atacó Irán y la conflagración duró doce días. Ahora con apoyo de Estados Unidos volvieron a confrontar contra el país persa. Pero la guerra está durando mucho más de lo previsto

En 1979 el sha de Persia huyó despavorido de Irán y su país quedó en manos de islamistas que cambiaron en el último medio siglo el perfil de la nación. Y lo hicieron de forma radical. El sha con educación occidental había intentado un país abierto al mundo. Pero la llegada de los líderes religiosos encabezados por Khomeini llevaron a Irán hasta la edad media en cuestiones religiosas mientras la nación se armaba en forma nuclear. En el medio, una cruel y dolorosa lucha de años con sus vecinos iraquíes. No es que no sean todos seguidores de Mahoma. Pero algunos son chiitas y otros sunitas. Y además los iraníes son persas mientras que muchos vecinos son árabes.
Así hasta este primer cuarto de siglo XXI.


Ahora, con el peligro de un supuesto armamento nuclear en sus manos (y solventando las guerrillas desde otros países contra el odiado Israel como Hamas en Gaza y Hezbolá en Líbano) Irán ha sido objeto de diversos ataques dirigidos desde el exterior por fuerzas de Estados Unidos e Israel.
Una lluvia de misiles, cohetes y drones se abatió sobre diversas áreas donde se supone que había armas o lanzaderas de misiles iraníes. Con los daños colaterales que suelen ocurrir: una escuela iraní muy cerca de una base militar recibió un misil estadounidense y produjo la muerte de unas 175 personas, la mayoría niñas del colegio.
Como cantaba León Gieco, «es un monstruo grande y pisa fuerte la pobre inocencia de la gente».

La escuela iraní estaba cerca de una base militar e iban niñas allí


El 2 de marzo, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, anunciaba que su país se estaba preparado para un conflicto de larga duración. «Irán, a diferencia de Estados Unidos, se ha preparado para una guerra larga». Asimismo, descartó la posibilidad de entablar negociaciones.
«Definitivamente no buscamos un alto el fuego… Debemos castigar al agresor», declaró el 8 de marzo Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, haciendo hincapié en que el país se encuentra inmerso en una guerra existencial con Israel.
Así las cosas, dos semanas después del inicio de la operación ‘Furia Épica’ ya es evidente que al presidente Donald Trump la guerra no le ha salido como deseaba. Incluso puede que no acabe cuando él decida, ni tampoco bajos sus condiciones. «Seremos nosotros quienes determinaremos cuándo termina la guerra», advirtieron en tono desafiante los Guardianes de la Revolución, la guardia pretoriana del régimen iraní.
Según los expertos militares, Teherán llevaba muchos años preparando el escenario de una guerra total contra Estados Unidos. Probablemente, Trump infravaloró la fortaleza del régimen en base a la guerra corta del pasado verano (cuando el ataque lo realizó Israel en doce días).
Pero esta vez la ecuación era distinta; la ambición de la ofensiva de Trump era mayor, y Teherán ha puesto ahora toda la carne en la parrilla.


Ricard González en La Nación dio pruebas de cómo se preparó el país islámico. «Quizás la muestra más clara de la preparación y capacidad de resiliencia iraní ha sido la elección rápida y sin demasiados sobresaltos de Mojtaba Khamenei como nuevo Guía Supremo. Pero no ha sido la única sustitución fluida. Desde el verano boreal, cuando Israel descabezó parte de la élite de seguridad y militar de la república islámica, el régimen preparó un plan de contingencia que incluía una lista de varios suplentes para todos los altos cargos del país. Este hecho, unido a la independencia operativa de las diversas unidades del aparato de seguridad, ha permitido al Estado mantenerse operativo en todo momento».
Algunos analistas sostienen que el enfoque de Irán se basa en una estrategia de desgaste, mediante la cual las fuerzas iraníes lanzan sucesivas oleadas de misiles y drones contra objetivos israelíes e intereses militares estadounidenses en la región.
Según analistas, Estados Unidos gastó mucho armamento y elementos protectores antimisiles en la primera semana y esto puede acarrear severos problemas de abastecimiento.
Además, el arma más efectiva de Teherán en esta guerra ha sido paralizar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, lo que ha disparado el precio del petróleo hasta superar la barrera de los 100 dólares por barril, una seria amenaza para la economía mundial.

Fuentes La Nación y BBC/Mundo

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