El creador de la historieta Peanuts (con el niño de la gorra Charlie Brown y su perro Snoopy) presentó hace 60 años el especial televisivo “La Navidad de Charlie Brown” y el mismo se ha convertido en una tradición para innumerables personas desde su primera emisión en 1965. No obstante, lo que destaca para muchos en este encantador episodio es la inclusión de un pasaje del Evangelio de San Lucas.
Unos años atrás, The Washington Post publicó una retrospectiva del primer especial de televisión basado en la tira cómica Peanuts, protagonizada por Charlie Brown y sus amigos, entre ellos su perro Snoopy, nacidos de la mente creativa del historietista Charles M. Schulz. A diferencia de Mafalda, Charlie Brown tuvo mayor desarrollo en la animación y sus aventuras «en acción» fueron mucho más difundidas que las de la genial argentina. Casi la mitad de la audiencia quedó fascinada con el sencillo pero enfático mensaje que incluía una cita bíblica. Juntos, el productor Lee Mendelson, el director Bill Meléndez, Charles M. Shultz y el compositor y músico Vince Guaraldi crearon uno de los especiales de Navidad más populares de la historia de la televisión.
En la década de 1960, Schulz insistió en que el propósito central de «La Navidad de Charlie Brown» tenía que ser transmitir el verdadero significado de la fiesta: el nacimiento de Jesús. Si no se hacía de esta forma, él se preguntaba: «¿Por qué molestarse en hacerlo?».
El productor ejecutivo del especial, Lee Mendelson, no se opuso a que uno de los personajes de la historia, Linus, recite unos versículos del segundo capítulo del Evangelio de Lucas, en el que se narra cómo un ángel les anuncia a los pastorcitos el nacimiento de Jesús.
La trama es una linda historia sobre un Charlie Brown deprimido, frustrado porque el exceso de énfasis en las compras y regalos se apodera de las festividades y que busca el verdadero significado de la Navidad.
Charlie Brown: Supongo que simplemente no entiendo la Navidad. Me gusta recibir regalos, enviar tarjetas navideñas, decorar árboles y todo eso, pero aun así no soy feliz. Siempre termino deprimido.
Y allí aparece el personaje que tiene una manta de apego y siempre se está chupando un dedo gordo y dice:
Linus Van Pelt: Charlie Brown, eres la única persona que conozco capaz de convertir una época tan maravillosa como la Navidad en un problema. Quizás Lucy tenga razón. De todos los Charlie Browns del mundo, tú eres el más Charlie Brown.
Acude al psiquiatra de Lucy en busca de consejo. Ante la sugerencia de Lucy de que necesita involucrarse en algo (y la obra escolar necesita un director), acepta dirigirla con la esperanza de encontrarle sentido a su participación.
El ensayo, sin embargo, resulta fatal. Lucy quiere ser la Reina, la música era demasiado jazzística en lugar de navideña, y la habitación polvorienta arruina el pelo rizado de Frieda.
Mientras Charlie Brown y Linus se disponen a buscar un árbol, traen un triste árbol perenne que les causa aún más burla. Desesperado, Charlie Brown grita: «¡¿Es que nadie sabe qué es la Navidad?!»
Linus cita la Biblia al dirigirse a Charlie Brown, quien en un punto del capítulo duda sobre el verdadero significado de la Navidad. Este es el párrafo en cuestión cuando Linus cita el Evangelio de Lucas
El pasaje fue el siguiente: «Y allí estaban todos los pastores en el campo, observando el cielo de la noche, y de pronto el ángel del Señor vino a ellos, y la gracia del Señor los cubrió. Ellos se asustaron mucho, y el ángel les dijo: ‘No teman, porque este es el momento que traerá mucho gozo a todo el mundo'».
«‘Este día ha nacido un Salvador para todos ustedes en la ciudad de David, Nuestro Señor Jesucristo. Y esta estrella será una señal. Deberán seguirla hasta encontrar el pesebre en donde está el niño. Y de pronto, junto al ángel apareció una multitud de huestes celestiales (N.d.R.: doblado al español como ‘el Espíritu Santo’) rezando a Dios y diciendo: ‘gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad'».
«De eso se trata la Navidad, Charlie Brown», subrayó Linus.
Mendelson, al recordar este momento, aseguró que la lectura de Linus se convirtió en «los dos minutos más mágicos de toda la animación televisiva».
Para responder a su pregunta, Linus, quien suele ser el filósofo entre los personajes, lee las Escrituras. Charlie Brown recupera la fe temporalmente y regresa a casa a decorar el árbol. Sin embargo, el árbol se derrumba, sumiéndolo en otra desesperación. Sus amigos aparecen entonces para decorarlo. Gritan «¡Feliz Navidad, Charlie Brown!» y cantan juntos. ¡Todo vuelve a estar bien!
Aunque esta historia suena tierna e ingenua, el mensaje religioso directamente de las Escrituras, pronunciado por Linus, revela la agitación de la década de 1960.
Como explica Stephen Lind en su libro «A Charlie Brown Religion» , la década de 1960 fue una época llena de tensión. Durante la Guerra Fría, los movimientos por los derechos civiles y la lucha contra la pobreza, Estados Unidos se enfrentó a numerosos cambios, y las autoridades, incluida la Iglesia, fueron cuestionadas y reexaminadas.
Incluir la escritura bíblica fue una decisión audaz, insistió Schulz.
Esto quiere decir que no fue fácil incluir un pasaje en el especial de Navidad, ya que hubo temor de que «arruinara a Charlie Brown» en el futuro, dado que las televisoras no permitían los mensajes religiosos.

Según The Washington Post, a los ejecutivos de la cadena CBS no les gustó el especial de Navidad y «no lo entendieron».
Pero la gente acompañó la emisión y el mensaje.
Mientras los directivos sostenían: ‘Este probablemente será el último [especial de ‘Peanuts’]. Pero lo tenemos programado para la próxima semana, así que tenemos que transmitirlo’ las audiencias respondieron más que bien.
La Navidad de Charlie Brown atrajo a 15,4 millones de espectadores, y lo colocó como el segundo programa televisivo más visto de ese año, sólo detrás de «Bonanza», indicó USA Today.
Como CBS se había comprometido con Coca Cola, principal patrocinador que nunca se resistió a la idea de incluir pasajes del Nuevo Testamento, el especial se transmitió según lo programado el 9 de diciembre de 1965.
El resultado final tuvo una acogida sorprendentemente buena. Muchos espectadores acogieron con agrado el inusual enfoque en un mensaje religioso, quizás porque la mayoría de los demás programas evitaban los mensajes religiosos o los mencionaban de pasada.
Si bien el mensaje religioso responde a la pregunta de Charlie Brown, el drama que rodea a los árboles de Navidad ilustra la tendencia del mercado en aquel momento. Muchos espectadores del siglo XXI quizá no se den cuenta de que los brillantes árboles rosas que Charlie Brown decide no comprar son de aluminio, no de plástico, como lo sugiere el ruido metálico que hace el árbol.
Unos meses más tarde, a Charles Schulz y Lee Mendelson recibieron un Emmy (una especie de premio Martín Fierro) en la categoría «Programa Infantil Sobresaliente».
El especial de Navidad se convirtió en un clásico en los Estados Unidos. Se transmitió en televisión abierta durante la Navidad por 56 años, antes de estar disponible exclusivamente en el servicio de transmisión Apple TV+.
Fuentes ACI Prensa y Libertyparkmusic












