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martes, junio 9, 2026

La flamante obra de Eduardo Torres, destacada en El Territorio

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Bajo el título Dios, la deuda externa y el chantaje argentino, el periodista Antonio Villalba puso de relieve la sátira teológica y política, para dimensionar el endeudamiento endémico de la Argentina. Un país donde llega Dios para repensar lo que hizo el ser humano. Se trata de Finalmente Dios se arrepintió un libro de nada menos 800 páginas

Recién llegados los ejemplares, Finalmente Dios se arrepintió es la nueva obra de Eduardo «Balero» Torres que llegó a Posadas. El autor se hizo presente en la Feria del Libro de la Costanera posadeña y ante un auditorio abarrotado lanzó algunas puntas sobre de qué va la historia.

Y posteriormente, concedio una entrevista a El Territorio.

Esta es la nota

El escritor y ex senador misionero Eduardo “Balero” Torres vuelve a sacudir el avispero literario con su nueva obra, ‘Finalmente, Dios se arrepintió’, que fue presentado el viernes en la Feria del Libro de Posadas, con gran concurrencia. Lejos de la comodidad de los paisajes tradicionales, Torres se sumerge en una sátira teológica y política mordaz, donde Dios y Jesús deciden bajar a la Tierra de incógnito. ¿El destino elegido? Una Argentina tan contradictoria como su propia historia.

En una charla íntima con Meta Data, el programa de televisión de El Territorio, el autor misionero desmenuza las razones que lo llevaron a cruzar la teología bíblica con la historia de la deuda externa argentina, y anticipa por qué su nuevo libro no dejará a nadie indiferente.

En el inicio del libro hay un planteo teológico muy fuerte que cuestiona la mismísima versión del Génesis. ¿Cómo arranca esta historia en el paraíso?

Arranca con un planteo directo: la manzana, la serpiente y la culpa de Eva para que coma el fruto del árbol del bien y del mal; todo eso no existió. Fue un plan concebido por Dios. Antes de dar esas directivas, Dios ya había dicho que criaba al hombre y a la mujer para que se reprodujeran y se adueñaran de la tierra, el aire y el agua. Lo único prohibido era ese fruto. Ahora bien, si la función era poblar la tierra, cómo se iban a reproducir si no lo hacían. Ibamos a tener un universo con dos personas vírgenes atrapadas en el paraíso para siempre. Ahí empieza el dilema. Cómo buscan la solución. Jesús le dice a Dios que tienen que venir a la Tierra.

Es una premisa arriesgada la del libro. ¿No teme que se escandalicen los sacerdotes o algunas religiones?

Yo hago una gran defensa de Dios y de Jesús, pero también hay una fuerte crítica al dogma. Cuando Jesús le dice que tienen que venir a la Tierra, Dios se asombra y dice ‘cómo vamos a llevar el reino del cielo a la tierra’, Jesús le contesta que tienen que ir de incógnito. Dios se preocupa por el “qué dirá” la gente, y Jesús lo frena “a vos quién te va a conocer, en la Tierra te ven como un viejito barbado, blanco, anciano, y vos sos energía pura’. Incluso Jesús se queja de que lo representan rubio y con ojos azules cuando nació en el Medio Oriente (risas). El asunto es que, después de discutir lugares, deciden venir a la Argentina.

¿Por qué justamente la Argentina? ¿Qué vieron los ojos celestiales en este país?

Jesús tiraba más para el lado de Suiza, pero Dios le retruca que los suizos, si bien no participaron en guerras, fueron depositarios de todos los delitos del mundo: la plata negra, el narcotráfico, las mafias. Dios prefiere América del Sur. Y no porque no tenga problemas, sino porque Argentina, a diferencia de otros países, recibió a inmigrantes de todo el mundo y de países vecinos con los brazos abiertos. Además, concluyen que el argentino no es belicoso; es medio ‘chanta’. Y si encima sumamos el perfil de los porteños… era el escenario perfecto para escribir.

La historia se asienta en Córdoba, en Cerro Colorado. ¿Cómo se mezclan la rutina de estos ‘visitantes’ con la realidad de un pueblo argentino?

Se ubican ahí, donde Atahualpa Yupanqui tenía su casa. Empieza a trabajar con ellos una señora llamada Olga, que tiene una historia muy dura: fue abandonada por su marido por tener un hijo con una alta discapacidad, y además vive con su madre que tiene alzheimer. Olga sospecha de ellos. Estos personajes se suman a unas reuniones de los viernes donde la gente reza el rosario por los enfermos y terminan -como siempre hacen los cordobeses- en una peña con guitarreada y canto.Y qué pasa cuando los locales descubren que estos dos misteriosos hombres no rezan. Cuando les preguntan por qué no lo hacen, ellos responden que rezar, para ellos, es repetir de memoria. Les dicen “nosotros somos hombres de espejo, pero no creemos en esto”. Eso, por supuesto, les trae conflictos con el cura del lugar. Pero en esas reuniones se empieza a hablar de la verdadera religión que creó Cristo, el concepto de humildad, de perdón, de buscar a la oveja descarriada. El libro plantea que hemos perdido el rumbo, la esencia y los orígenes.

La presentación realizada por Balero Torres en la Feria del Libro. Foto: Agustina Vera

Es decir que la novela salta constantemente de los problemas celestiales a los terrenales…

Exactamente. En una de esas reuniones, un matrimonio de jubilados muy humildes les pregunta “qué puede hacer Dios por nosotros. Antes pudimos mandar a nuestros hijos a la universidad, pero ahora apenas nos alcanza para vivir”. Ahí empieza el problema terrenal. Jesús dice que hay que ver los orígenes de esos problemas, y ahí es donde se engancha la historia de la deuda externa argentina, que se va intercalando con la evolución del cristianismo.

¿La investigación histórica de la deuda que incluye en el libro es real?

Absolutamente. Va desde antes del primer empréstito de Rivadavia. En el libro figuran todos los ministros de Economía de la historia, cuánto duraron (años, meses y días) y los créditos que tomaron. Se detalla cómo el mismo mecanismo de estafa del primer crédito se repitió sistemáticamente en todos los que se sucedieron. Es la historia permanente de nuestro vínculo pernicioso con el Fondo Monetario Internacional.

Para mí, el conservadurismo argentino y el liberalismo siempre fueron una misma cosa. Ideológicamente se comportaron igual. El 90 y pico por ciento de los ministros de Economía de nuestra historia fueron liberales, incluso en los gobiernos democráticos.

Un dato demoledor para revisar los mitos de la política argentina…

Es que, salvo contadas excepciones, muy pocos presidentes disminuyeron la deuda externa. Todo eso se destaca. Explico cómo desde principios del siglo XX dependíamos de Inglaterra, luego la doctrina Monroe, y cómo tras la Segunda Guerra Mundial se crean el FMI y el Banco Mundial. Argentina no los aceptó al principio, pero tras la Revolución Libertadora nos incorporamos y ahí empezó la nefasta historia de nuestra deuda.

¿Podríamos decir entonces que nuestro verdadero ‘pecado original’ es económico?

Totalmente. Yo cuestiono el pecado original desde el punto de vista religioso -de hecho, ni los judíos ni los musulmanes aceptan que alguien nazca con una culpa heredada-. En cambio, defino en el libro que el verdadero pecado original de la Argentina es la deuda externa. Es una estructura que mezcla el ensayo con la ficción.

¿El libro abarca un arco temporal enorme, pero llega hasta la actualidad más reciente?

Sí, la investigación arranca desde la época en que dependíamos del Perú, pasa por Manuel Belgrano y el Consulado de Comercio, y llega hasta el final del gobierno de Alberto Fernández. Lo empecé a escribir en la pandemia. Hay partes densas de refinanciación de deuda que el lector inquieto puede saltear si quiere y seguir con la ficción sin problemas, pero están los datos fidedignos para el que quiera consultarlos.

Tengo entendido que incluso se animó a vaticinar el actual escenario político en las páginas escritas hace un tiempo.

Sí, mucho de lo que escribí hacia el final estaba en tiempo potencial. En el texto anticipo que era muy probable que ganara la elección un outsider como Javier Milei, algo que finalmente terminó ocurriendo.

El link de la nota es

https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2026/06/07/890765-dios-la-deuda-externa-y-el-chantaje-argentino

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