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sábado, junio 13, 2026

El final feliz de los seis chicos adoptados

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Una pareja bonaerense de buen pasar, que vive en un country, los adoptó. Ya están allá. Y es una familia extendida con muchos parientes: hoy tienen un montón de primos con los que compartir. La triste historia de sus vidas (separados de sus padres biológicos) empieza a tener un cariz más agradable y lleno de esperanzas. Los seis chicos de Misiones Luzmila, Tadeo, Luis, Catherine, Luciano y Alan ya tienen un hogar con papá y mamá

El Hogar Norberto Haase de Alem era su casa. Ya habían sido apartados de sus padres biológicos hacía dos años y no iban a volver con ellos. El juzgado de Familia 3 de Posadas realizaba convocatorias y no lograba conseguir interesados. La prioridad es para misioneros que están anotados en las listas de espera. Pero cuando no aparecen “los locales”, se pasa a la lista nacional. Y en ningún lado aparecían.

¿Cuál era el problema? ¡Que eran seis! Y para más, querían irse todos juntos. Nada menos.

Ella, la hermana mayor, de trece pidió que hicieran todo lo posible para que ninguno tuviera que alejarse de los demás. Su pedido fue acompañado por sus hermanos, quienes repetían una y otra vez el mismo deseo: encontrar una familia, pero sin separarse. Esa determinación llevó a que la Justicia apostara por una convocatoria pública nacional para hallar un hogar capaz de abrazar a los seis.

Hasta que un medio (Misiones On Line) publicó la historia y se difundió a nivel nacional.
“La difusión de historias de adopción es difícil por la protección de la intimidad de los niños, pero creo que es necesaria para llegar a personas dispuestas a adoptar, especialmente grupos de hermanos o chicos con discapacidad. En este caso, buscamos exhaustivamente familiares antes de avanzar con la adopción, pero no hubo opción y se priorizó mantener juntos a los seis hermanos”, indicó la jueza Elizabeth Kiczka se acercó hasta los estudios de Canal 6

La titular del Juzgado de Familia 3, Eiizabeth Kiczka en Noticias del 6

Hoy los chicos están viviendo en un country en provincia de Buenos Aires, tienen una mamá full time (la madre adoptante es ama de casa) y viven en un lugar de ensueño. Y están todos juntos. La familia extendida de la pareja adoptante es muy grande y ahora, estos seis hermanos (con edades que van de los dos a los trece años) tienen un montón de primos con quienes compartir momentos y crear sus historias. Misiones y todos los años tristes empiezan a quedar atrás.

Una nueva vida ha comenzado.

“La familia adoptante no tiene hijos, es muy cálida y cuenta con recursos y espacio suficiente; aun así, adoptar seis niños es poco frecuente por el desafío económico y logístico. Los chicos se adaptaron rápido y tienen una gran necesidad de dar y recibir amor”, acotó la jueza Elizabeth Kiczka.

(Img captura de pantalla)

Y allí se ve el video que aportó la justicia. La pareja joven (aparentan ser treintañeros), él de barba, ella rubia, ambos sonrientes y los chicos que se les tiran encima para abrazarlos.
“Sí, fue un día en que todos lloramos en el Juzgado”, admitió la magistrada.

Se trata de cuatro varones y dos niñas, quienes permanecían alojados en el Hogar de Niños Norberto Fernando Haase, de Leandro N. Alem, institución que los contuvo y acompañó durante dos años junto a equipos técnicos y profesionales. Desde allí se sostuvo una historia atravesada por la espera, la esperanza y, sobre todo, por la firme voluntad de los hermanos de permanecer unidos.

En este caso, ese recorrido llegó a una instancia profundamente significativa. La imagen compartida por el juzgado resume el clima de la jornada: “Los sueños se hacen realidad si no dejás de intentarlo”. También deja ver una despedida cargada de afecto y el inicio de una nueva etapa para los hermanos, esta vez con la posibilidad concreta de seguir creciendo juntos.

La historia de estos seis chicos se convirtió en un símbolo del valor de escuchar a las infancias. Durante todo el proceso, el mensaje fue claro: querían una familia, pero querían hacerlo sin perderse unos a otros. Hoy, ese sueño dio un paso enorme.

Más allá del expediente y de las formalidades judiciales, lo que se abre ahora es un tiempo nuevo: el de una familia que decidió abrazarlos a todos, el de una nueva oportunidad y el de una esperanza que empieza a tomar forma real. Porque en esta historia, el dato más importante no es solo que avanzó un proceso, sino que el amor los encontró juntos.

Los niños, en principio, estarán seis meses el tiempo en el cual la familia se va acomodando y se va adaptando. “Así que es un proceso que para ellos debe ser revolucionario, porque ahí nos mandó un audio la mamá que llegaron ayer a su casa, lo esperaban los abuelos. Ellos tienen una familia muy grande, así que estaban todos de fiesta”, relató Kiczka

El proceso estuvo a cargo del Juzgado de Familia N.º 3 de Posadas, conducido por la jueza Kiczka, con intervención de los equipos interdisciplinarios que acompañan este tipo de situaciones. La causa había tomado estado público a partir de la convocatoria impulsada para encontrar una familia dispuesta a recibir al grupo completo, respetando no solo la necesidad de contención, sino también el lazo afectivo que existe entre ellos.

La etapa de vinculación es una de las instancias más delicadas dentro del proceso adoptivo. Implica encuentros, acompañamiento, observación y construcción paulatina de confianza entre los niños y la familia postulante. No se trata solamente de un trámite, sino de un camino emocional y humano en el que cada paso debe ser cuidado con sensibilidad y responsabilidad.

Y el proceso de vinculación empezó hasta que llegó el momento de encuentro seguido el viaje a la nueva vida.

La flamante madre de seis opinaba que los chicos eran muy maduros. “Los chicos son supermaduros (a la hora de buscar lo que quieren) -admitió la magistrada-. Eso me contaba la mamá también. Decía que le sorprendió porque llegaron al hogar a conocerlos. Todos sabíamos qué estábamos haciendo ahí, todos ellos la tenían muy clara (la situación) de que se estaban conociendo para una futura adopción. En ese hogar les hablan mucho, los psicólogos los que los atienden, los acompañan, y ya en el tema, la charla de la adopción se les plantea, se les explica desde hace mucho. Entonces, ellos estaban preparados en ese sentido”.

rumbo a una nueva vida

Sí. Cuatro varones, dos nenas. Luzmila la mayor y luego vienen Tadeo, Luis, Catherine, Luciano y Alan. Ellos son seis. Y no fueron separados.

Hoy viven en un country con una mamá que se dedica a ellos a tiempo completo. Van a la plaza del lugar y juegan. Van a las escuelas que hay y siguen su instrucción.

Su nueva vida ha comenzado

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