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sábado, junio 13, 2026

El mate y un consumo cada vez más global

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Es un fenómeno del mundo actual. Las redes sociales, las filmaciones, fotos y reeles de famosos con su equipo de mate ayudan a su difusión. Saber que es una bebida sana y a la vez tiene cafeína (no tanta) para estimular ayuda a ganar consumidores que vienen del lado de la vida sana. Desde Lionel Messi con la copa del mundo a un lado y el mate en la otra mano hasta un Franco Colapinto corriendo en la Fórmula 1 acompañado de su novia y del equipo matero todo suma para la difusión

Una turista finlandesa visita Cataratas del Iguazú y el joven fotógrafo -misionero y seductor- intenta atraerla con el mate cebado. Ella sabe que la bebida es famosa pero no ha probado nada igual en su vida. Conoce que en este país se la toma y mucho. Pero no está segura. El joven insiste y ella, al final, accede a probar.

Ella sorbe el contenido del mate, hace un gesto de desagrado y dice: “It’s bitter”.
Y, sí, El mate es amargo como lo es la cerveza y no por eso la gente deja de beberla, ¿verdad?

Durante años, el mate fue una costumbre difícil de explicar fuera de Sudamérica. Un recipiente lleno de unas hojas verdes, secas y algunos palos, agua caliente, una bombilla o extractor de la infusión que se lograba en el recipiente y -horror de los horrores- una bebida que se compartía entre varias personas en una ronda que podía durar horas, mientras hubiera agua caliente y se pudiera renovar (aunque sea en parte) la yerba en una acción conocida como “ensillar” el mate. Para quienes crecieron en Argentina, Uruguay, Paraguay o el sur de Brasil, la escena es cotidiana. Para los extranjeros, en cambio, siempre tuvo algo de misterio. Pero eso empezó a cambiar. 

Impulsado por las redes sociales, las celebridades y la búsqueda global de bebidas «naturales» y con identidad propia, el mate dejó de ser una rareza regional para convertirse en una bebida cool en distintas partes del mundo.

Modelo y actriz, la obereña Valentina Ferrari vive en Milán pero no olvida el mate

En Argentina, tomar mate implica casi un ritual. Desde calentar la pava hasta acomodar la yerba para que no se lave rápido, cada persona tiene sus ‘técnicas’: la famosa modelo obereña Valentina Ferrari que trabaja en Milán y actuó en El diablo viste a la moda 2 suele decir que hay que “hacer la montañita” de yerba. Algunos sacuden el mate para quitar el polvo, otros cuidan la temperatura exacta del agua (para beber el mate, se usa agua que cantó  (esto es a 82 grados) pero para empezar la cebada conviene arrancar con diez grados menos y así la yerba no se quema y muchos defienden una manera «correcta» de cebarlo. Pero más allá de las diferencias, hay algo que se mantiene: el mate funciona como un momento de pausa y encuentro. Aunque conserva su magia incluso cuando se toma en soledad, lo mejor de un buen mate es compartirlo con otro.

En la cadena de noticias de Estados Unidos CNN destacaron recientemente el crecimiento del mate tomado al estilo sudamericano, no solo como un té más de las decenas de presentaciones que existen de la infusión de origen china y que es la más bebida en el mundo.

El mate llegó a muchas partes del mundo, primero a través de las pantallas. La actriz Zoe Saldaña se volvió viral hace algunos años al mostrarse tomando mate en el set de Avengers; Lionel Messi aparece constantemente con el termo bajo el brazo; Antoine Griezmann incorporó la costumbre en sus entrenamientos; Franco Colapinto y su pareja Maia Reficco se muestran tomando mate juntos los domingos de carrera, y hasta el papa Francisco solía recibir visitantes mientras compartía un mate. Lo que antes generaba preguntas o sorpresa comenzó a despertar curiosidad y, después, imitación.

A Franco Colapinto se lo ve acompañado por la novia Maia Reficco y el equipo matero. En cambio, la actriz Zoe Saldaña lo toma solo

El consumo de mate tiene sus vaivenes dentro del país pero en promedio cada argentino consume unos 6 kilos de yerba mate por año. Esto es, unos 500 gramos per capita al mes. Casi no hay familia en el país donde no se beba

El trabajo de la CNN marca un punto en común entre la fama del mate en el mundo con el boom global que vivió el matcha japonés en la última década. El polvo verde intenso pasó de ser una tradición ligada a ceremonias orientales a convertirse en latte, helado y símbolo de bienestar en cafeterías de todo el mundo. Ahora, algo parecido parece ocurrir con la yerba mate. El sabor fuerte, las propiedades estimulantes y antioxidantes y la estética de la infusión empezaron a conectar con una generación que busca experiencias distintas y consumos asociados al bienestar.

De hecho, en Eldorado Mario Paredes con Fidel Foods intenta replicar el fenómeno al producir el equivalente en yerba mate del matcha. Solo que cambió la “t” de matcha por la “y” de yerba y quedó Maycha.

El crecimiento ya no se limita solamente a la curiosidad cultural. En países como Estados Unidos, Alemania, Francia o España, el mate gana espacio en tiendas naturales, cafeterías y hasta bebidas energéticas listas para tomar. Siria, además, sigue siendo uno de los mayores consumidores de yerba mate argentina fuera de Sudamérica, con una tradición instalada desde hace décadas.

En paralelo, surgieron marcas que intentan acercar el mate a nuevos públicos. Algunas apuestan por diseños modernos y una estética vinculada al lifestyle digital; otras directamente transforman la infusión en latas, cápsulas o bebidas frías listas para consumir. La lógica cambia: ya no hace falta aprender a cebar ni compartir una ronda para probar el sabor del mate.

Como lo afirma una nota en Bae Negocios, “Lo que nació hace siglos entre pueblos guaraníes hoy aparece en TikTok, en vestuarios europeos, en cafeterías de especialidad y en campañas de marketing orientadas al bienestar. Tal vez nunca llegue a convertirse completamente en «el nuevo matcha». Pero sí parece haber encontrado algo parecido: un lugar propio dentro de las tendencias globales de consumo”.

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