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viernes, junio 12, 2026

La fe de Eduardo Torres

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El escritor obereño, otrora funcionario, senador y titular del Iplyc, volvió con todo al presentar su flamante obra Finalmente Dios se arrepintió. Una novela de 800 páginas donde el Dios creador y su hijo bajan a la tierra mientras analizan temas como la misoginia y el surgimiento de la deuda externa en el país. Fue en la Feria del libro y el evento convocó a una audiencia que atiborró el Espacio Multicultural

Fue una convocatoria distinta. Diferente no sólo porque el público que se acercó tenía sus expectativas respecto del tema que se iba a tratar sino porque los que se llegaron a la exposición de Eduardo “Balero” Torres en la Feria del Libro para presentar su flamante obra Finalmente Dios se arrepintió le dieron un marco diferente.

Allí estaban el integrante de la corte misionera, Jorge “Kiko” Rojas, por ejemplo y junto a su lado, la titular de la Agencia para el Desarrollo de Misiones, Graciela De Moura, y junto a ellos viejos compañeros de ruta en la política de Torres, tales como Ricardo Argañaraz, Carlos Preto, Edmundo Soria Vieta (quien sigue trabajando como médico, dos veces por semana en los CAPS), la cantante Susana Moreno, el abogado Juan Benza, el senador y ex gobernador Oscar Herrera Ahuad, el ex diputado nacional Ricardo Wellbach, la historiadora Yolanda Urquiza entre tantos otros que terminaron abarrotando el Espacio Multicultural de la Costanera posadeña. El evento llenó el salón.

En su presentación, Torres trató de ir al hueso ya que se trata de una novela de 800 páginas con dos temas: el cristianismo (“Y en especial, la iglesia Católica”, destacó) y la historia de la deuda externa argentina.

Y muchos se preguntan: “¿Tiene que ver una cosa con la otra?”

Y Torres respondió: “Para eso está la ficción, para tratar de mixturar ambas temáticas”.

Y agregó: “llegué a la conclusión de que hay que reconciliarse como humanos. Y en esto, recuerdo a mi anterior obra Socorro… cuando describía cómo la mayoría de las especies que hacen a la excepcional biodiversidad misionera viven en equilibrio: a eso debemos aspirar como humanos”.

Compañeros de ruta. Todos junto a Balero

Una de las cuestiones más importantes en sus primeros capítulos fue la misoginia. “Nadie puede negar que ha habido desconsideración (en el trato a las mujeres) así como rechazo, asco y repulsión al género femenino. Y esto no sólo en los grandes filósofos católicos tales como Santo Tomás y San Agustín. El mismísimo San Pablo en Corintios realiza una discriminación de la mujer en la Iglesia (“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar”).

Y, luego, casi sin más, saltó al otro tema.

La deuda externa aparece como intrínseca a la historia nacional. Casi antes de ser país, en las épocas del virreinato. “Y así, Inglaterra estuvo siempre metida en todos estos menesteres”.

El propio Manuel Belgrano recién recibido y llegado de España ya vivió esa realidad. Y con Bernardino Rivadavia (¡antes de ser Presidente!) ya estaba pidiendo plata prestada a Inglaterra para el famoso empréstito de la Baring Brothers.

Agregó datos -que aparecen en su obra- y que remiten al Coeficiente Gini (un índice estadístico que se utiliza para calcular la desigualdad de ingresos o riqueza dentro de un territorio o población, donde el ideal es que -por ejemplo- el 10 por ciento de la población tenga el 10  por cieno de los ingresos. Pero eso ocurre pocas veces. Así muy pocos tienen mucho. “Y lo más notable -dijo Torres produciendo sorpresa en su auditorio- es que los países que poseen la mayor desigualdad son los más poderosos: China y Estados Unidos”.

En una mezcla de optimismo y desesperanza, al final dejó su frase: “No tengo fe si no cambia la humanidad”

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