El fenómeno fintech de Paraguay terminó mal. Usó el dinero que le daban para otras cosas, entre ellas, pasarla muy bien. Se prestaba a sí mismo y sus empresas. Hasta que lo descubrieron. Era un yaguareté cebado que terminó cayendo. El unicorno que no pudo ser. Alguien recordó “Siete cajas”, la excepcional película paraguaya y lo parangonó con la situación en la nación vecina
Miguel Vázquez comenzó a trabajar muy joven en los negocios familiares y ayudaba a su padre a formalizar préstamos para la empresa de los Vázquez (Credicentro) cuando aún era adolescente. Ese iba a ser su futuro. Manejar dinero -como todo el mundo sabe- es como el malabarista: tiene varias pelotas y las va tirando al aire. En rigor, son muchas, pero en las manos nunca hay más de una. Todo es ilusión.
Vázquez, hijo único, multiplicó la fortuna familiar antes del colapso de Ueno. Su abuelo materno era dueño del concesionario local de Mercedes Benz, mientras que su abuela paterna vendía productos alimenticios en un puesto de mercado. Su padre creó allí mismo un negocio de microcréditos dirigido a personas sin acceso al sistema bancario.
Y él mismo lo recuerda: “El 29 de septiembre de 2023, fundamos U Holdings S.a.R.L. en Luxemburgo, marcando un hito importante en nuestra historia, de cara a la visión estratégica de internacionalizar la unidad de servicios financieros del Grupo”.
O sea, una empresa paraguaya ¡asentada en Luxemburgo! Luego siguieron apareciendo firmas que se iban adosando al proyecto original. En 2024, ueno bank concretó la fusión con Visión Banco, al unir fuerzas para ofrecer una mayor gama de servicios financieros y afianzar su posición como líder en el sector bancario de Paraguay. Asi ueno bank se convirtió en un banco de carácter sistémico que se posiciona como la entidad más grande del país, tanto en cantidad de clientes como en número de tarjetas de crédito activas.
¿Dónde estaba el secreto que supo hallar este joven audaz?
Lo suyo fue responder(se) a preguntas sencillas. ¿Qué es lo que tiene toda la gente? ¡Celulares! Y en el país, ¿hay bancarización? Muy poca. ¿Entonces? Bancaricemos a través de los celulares.
Y así surge ueno: un banco que no tenía sucursales ni gerentes. Todo se conseguía desde el celular. ¡Así de sencillo!
(Y si querías que te atiendan un reclamo, tenías que usar el celular; y si querías que te aclaren algo, tenían chicas en los shoppings para atender)
Para darle un nombre acorde a los tiempos que corren dijeron que se trataba de “inclusión financiera”. ¡Hermoso!
El nombre ueno se adoptó a finales de 2021 (cuando la antigua Financiera El Comercio cambió de identidad) con el objetivo de transmitir un concepto de banca digital moderna, amigable, inclusiva y transparente
Un juego de palabras con «Bueno»: La marca eliminó la letra «B» para crear un nombre corto, sonoro y fácil de recordar, jugando con el significado implícito de que era algo bueno, positivo y accesible. Y ‘ueno’ iba así, en minúscula.
Aunque no tenía demasiados estudios formales, Vázquez conocía el terreno en el que se movía, tal como hace el yaguareté cuando recorre su territorio y busca presas. El concepto Fintech era eso. En 2022 lanzaron oficialmente la marca con un enfoque 100% digital. Permitían abrir cuentas en minutos desde el celular y ofrecían agresivas promociones como reintegros de hasta el 40% en comercios. ¿bancos tradicionales? ¡Para qué! ¡Si para eso está ‘ueno’!
Paso a paso, el yaguareté paraguayo fue alcanzando sus presas.
En noviembre de 2023, el Banco Central del Paraguay (BCP) aprobó de forma exprés su licencia, y convirtió formalmente en ueno bank, el primer banco digital de Paraguay

En junio de 2024, ueno bank dio su golpe comercial más agresivo al concretar la fusión por absorción de Visión Banco. Qué le dio esta fusión. Esta operación le heredó automáticamente una base de más de un millón de clientes, una masiva red de depósitos y una fuerte presencia en el fútbol local (mediante el patrocinio y naming de los principales estadios del país, como los de Olimpia y Cerro Porteño)
Coincidentemente, tres meses antes de esta aprobación, Santiago Peña había asumido la presidencia del país y nombrado a Carlos Carvallo (ex-presidente de Ueno) como el nuevo titular del Banco Central del P.araguay. Por eso le cayeron al mandatario guaraní. Alguna responsabilidad había y ahora es eyectado de su cargo en juicio político tan exprés como fue la subida del ueno a banco.
“Hoy realmente yo, más que emprendedor, soy la tercera generación de mi familia; soy heredero, estoy construyendo sobre el hombro de dos gigantes”, se ufanó Vázquez en 2024. El dinero les entraba a “espuertas” como dicen los españoles. “A raudales”, como dicen los argentinos.
La sede de ueno en Asunción era conocida como “The Matrix” y estaba diseñada para parecerse a una oficina de Google, Tenía paredes de cristal, madera pulida, plantas colgantes y arte indígena. Las salas de reuniones contaban con tableros de ajedrez, mientras chefs privados y mayordomos servían el almuerzo a los ejecutivos en su ala del edificio.
Vázquez también es el propietario mayoritario de Grupo Vázquez, un holding que incluía a Ueno y activos en sectores que iban desde la ganadería hasta el comercio electrónico. Según su informe anual, en 2025 empleaba a 6000 personas y registraba ingresos de más de USD 100 millones. Sus participaciones se triplicaron con creces desde 2020, hasta alcanzar 28 a finales del año pasado.
El ueno venía bien. El húngaro OTP Bank Plc elevó a principios de 2026 su participación en el holding de Ueno al 10%, una operación que valoró la empresa en u$s 470 millones en junio.
Aunque el corazón del modelo de ueno bank era completamente digital, la entidad no era 100% virtual y operaba bajo un modelo híbrido.
Los Centros de Experiencia (En lugar de sucursales tradicionales) Foto arriba
No utilizaban el formato clásico de banco con ventanillas y filas kilométricas. Diseñaron espacios automatizados llamados Centros de Experiencia ueno y «ueno booths» ubicados en centros comerciales, servicentros y supermercados.
Operaban las 24 horas, los 7 días de la semana.
No tenían cajeros humanos para recibir efectivo; todo el personal en el sitio estaba enfocado en asesorar sobre el uso de la aplicación móvil.
Terminales de Autoatención (TDMs)
Fueron pioneros en Paraguay en desplegar terminales tecnológicas avanzadas que permitían a los usuarios realizar gestiones físicas de forma autónoma:
Emisión instantánea de tarjetas: El usuario escaneaba su cédula, hacía un reconocimiento facial y la máquina imprimía su tarjeta de débito o crédito MasterCard en menos de dos minutos.
Depósitos y retiros: Operaban con terminales capaces de recibir fajos de efectivo y acreditar el dinero de forma inmediata en la cuenta digital.
Y la gente iba y sacaba su tarjeta (en un shopping) y ahí mismo comenzaba a gastar. “Denle un martillo a un niño y verán que todo es susceptible de ser martillado”, solía decir un principio de la lógica y la paternidad.
Ueno Bank era una entidad con alcance masivo. Tenía 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, lo que equivale al 60% de la población adulta. Era el quinto banco del país por volumen de depósitos y el primero por cantidad de clientes. Al cierre de 2025 concentraba el 8,9% de los depósitos y el 5,9% de los créditos de un sistema que cuenta con 16 bancos.
Administraba unos u$s 850 millones de organismos estatales, entre ellos recursos del Instituto de Previsión Social (IPS), responsable de las jubilaciones y las prestaciones de salud.
En su caída, arrastraron al (ahora ex) presidente Santiago Peña. ¿Por qué? Porque Peña había sido accionista de ueno, pero además a poco de asumir, el ex integrante de ueno Carlos Carvalho dejó la empresa y quedó como presidente del Banco Central de Paraguay.

Así fue: Ueno obtuvo su autorización para operar como banco hace menos de tres años, poco después de que Peña asumiera la presidencia. El gobernador del Banco Central, Carlos Carvallo, fue quien autorizó la licencia.
Todo iba viento en popa.
Ueno llegó incluso a patrocinar a la selección paraguaya de fútbol, que conmovió al país al eliminar a Alemania del Mundial, una victoria que dio lugar a un día festivo nacional.
Y varios de sus jugadores (hoy fuera del país) admitieron que tenían sus ahorros en el Ueno. Están -como todos- en problemas.
No está claro qué sucederá con esos fondos tras el cierre del banco. El seguro de depósitos de Paraguay garantiza los ahorros hasta un máximo de u$s 38.000.
¿Y si necesitabas dinero físico de tu cuenta? Ah, podés pasar por una estación de servicio, un supermercado o una farmacia y extraés tu plata.
Hasta ahí, un negocio redondo. Tenían la mitad del país como cliente. Esponsoreaban a equipos con Cerro Porteño (foto arriba) y Olimpia (sus estadios tenían sendos nombres de homenaje a la firma del yaguareté).
¿Dónde empezó el problema?
En que Vázquez desplegó una serie de firmas (digitales, naturalmente) con proyectos de diversas áreas productivas o financieras. Todas eran directa o indirectamente suyas y de ueño. Y a esas empresas sin respaldo y sin actividad en muchos casos, terminó prestando el dinero que entraba (a espuertas, ¿recuerdan?). Y usaba la misma plata que iba ingresando por otros lados para hacer aparecer en los balances como la devolución de esos préstamos.
Para hacerlo más gráfico. Metía la plata en un bolsillo del pantalón (una inversión, digamos) y luego la movía al otro bolsillo del mismo pantalón. Y en los registros digitales aparecía como que estaba devolviendo y la solvencia era impecable.

En términos técnicos era así. El ueno bank otorgaba préstamos (sin pedir garantías) a empresas vinculadas pero el dinero no permanecía en esas sociedades ni se destinaba a los proyectos declarados, sino que se transfería de inmediato a firmas centrales del grupo, que lo utilizaban para pagar sus propias obligaciones, y cuando vencían las cuotas, esas mismas empresas volvían a transferir fondos a las prestatarias originales para simular que estaban pagando sus cuotas. Esto permitía aparentar solvencia y capacidad de pago, aunque las deudoras carecían de ingresos propios, y a la vez financiar al grupo mientras eludían los límites y prohibiciones legales que impiden a un banco financiar a sus partes vinculadas.

Ahí está Vázquez en una entrevista para un Caras del Paraguay. Está con su familia, su esposa y sus tres hijos pequeños (Facundo, Luciana y Federico). Cuenta que le gusta viajar con ellos, andar a caballo o en jet sky. No muestra mucho su extensa colección de autos de lujo. Le gusta que su esposa (Laura Vargas Wildberger) cocine fondue. Un tipo común que -a la vez- tiene mucha plata y gustos caros.
“Te están buscando, matador”
En cuanto supo que había orden judicial se presentó a la Justicia. Y quedó detenido. Y luego vino la redada en su mansión.
Durante el procedimiento fiscal en su propiedad del barrio Mbocayaty de Asunción, de dimensiones tan imponentes que a los intervinientes les costó el acceso, la figura del unicornio volvió a cobrar protagonismo.
Aquel símbolo que alguna vez utilizó para proyectar una imagen de éxito en el empresariado paraguayo hoy decora un rincón del hogar que cambió temporalmente por una celda.
En el interior de la mansión, los investigadores descubrieron un escenario de extrema ostentación marcado por la tecnología de última generación y el confort.
El unicornio que esperaba en el pasillo
Pero entre todos los objetos encontrados hubo uno que se llevó las miradas y pareció resumir buena parte de la historia: un unicornio de grandes dimensiones, acompañado por otras dos figuras más pequeñas, aparentemente elaboradas en madera. Las piezas estaban ubicadas en un pasillo próximo al dormitorio del empresario.
Él soñaba con ser un unicornio paraguayo. Cuando una empresa llega a 1000 millones de dólares es un unicornio.
Estuvo cerca.
Y afuera frente al edificio Matrix la gente va y reclama. “Cacerolazo” al estilo guaraní.
Habrá devolución de depósitos. A cuentagotas. Hasta completar unos 38 mil dólares (los que tengan).
A última hora se extendió la detención de otros seis directivos del ueno bank.
Presos y Siete cajas
Pero quizá la mejor reflexión vino de una artista que describió el fenómeno. Jessica Tritten escribió en X lo siguiente:
“Escucho a una senadora paraguaya, durante la acalorada sesión de pedido de juicio político a Santiago Peña, hablar de Miguel Vázquez, dueño de Ueno Bank: “El señor Vázquez nunca tuvo que haber salido del Mercado 4, donde ya estafaba a los vendedores más humildes. Salió de cacería y nos convenció con sus putas tarjetas”.
“El padre del ahora exunicornio ya venía de los menesteres de la usura cuando creó Credicentro, una empresa de pequeños préstamos que comenzó su faena entre los puesteros del Mercado 4 de Asunción. Un usurero de la plata de los más pobres, sobre la que esta familia construyó sus negocios, siempre alrededor de los trabajadores más humildes del Mercado 4.
“Me acuerdo inmediatamente de “Siete cajas”, una extraordinaria película paraguaya de 2012 que transcurre justamente en ese mercado, tan protagonista como Víctor, el carretillero de 17 años que acepta transportar siete cajas de contenido desconocido a cambio de cien dólares, de los que recibe apenas la mitad por adelantado. Lo que parece un trabajo más se convierte en una aventura entre épica y delirante, atravesada por delincuentes, persecuciones y traiciones.
“Pero 7 cajas es, sobre todo, un retrato formidable de la clase trabajadora de Asunción y de nuestro continente. De sus formas de ganarse la vida, de sobrevivir y de habitar ese universo popular que es el Mercado 4.
“Mientras nos venden que los ricos de las fintech son la gran panacea de este siglo, que inventaron la receta de la Coca Cola en sus garajes y que vienen al Estado a “dar una mano”, los trabajadores siguen siendo quienes pagan las consecuencias. Son los Víctor de 7 cajas los que hoy están en la plaza de Asunción haciendo una pueblada…”















