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jueves, marzo 12, 2026

La presión alta:  un ‘asesino serial’ al acecho

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Ataca -como otras enfermedades- en silencio. Y lo hace a uno de cada tres argentinos. Y produce estragos que pueden ser permanentes e irremediables.  Y la prevención está -como casi siempre- en un cambio de vida, comida saludable, un poco de menos sal y -por sobre- todo en esas pildoritas que salvan la vida

El operario joven trabajaba en la estiba en un camión de reparto. Esto es, subía y bajaba cargas bastante significativas de packs con botellas de agua y gaseosas. En su empresa habían convocado a los agentes sanitarios de un CAPS de Posadas. Le tomaron los datos, supieron que tenía 23 años y todo llegó con la sorpresa al momentos de tomar la tensión arterial. ¡La máxima estaba arriba de los 20 puntos! Solo la juventud lo estaba protegiendo, pero el corazón noble estaba haciendo lo imposible para defender ese organismo maltratado.

¿Resultado? Urgente a un cardiólogo.

En el país uno de cada tres adultos es hipertenso y no lo sabe. El 36% de la población adulta presenta niveles altos de presión arterial. El 39% de los hipertensos desconoce su condición y entre quienes la conocen, sólo una minoría está bien controlada. Esto significa: tener las mediciones periódicas, así como las medicinas correspondientes tomadas según las indicaciones médicas (sin saltearse ninguna).

Pero primero, es importante entender en qué consiste.

La presión arterial es una medición de la fuerza ejercida contra las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea sangre a su cuerpo. La hipertensión es el término que se utiliza para describir la presión arterial alta.

Si no se realiza un tratamiento, la presión arterial puede llevar a muchas afecciones médicas. Estas incluyen enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia renal, problemas en los ojos y otras complicaciones de salud.

Las lecturas de la presión arterial generalmente se dan como dos números. El número superior se denomina presión arterial sistólica. El número inferior se llama presión arterial diastólica. Por ejemplo, 120 sobre 80 escrito como 120/80 mm Hg. Uno o ambos números pueden ser demasiado altos.

Una presión arterial normal es cuando la presión arterial es menor a 120/80 mm Hg la mayoría de las veces. Por otra parte, una presión arterial alta es cuando uno o ambos números de la presión arterial son mayores de 130/80 mm Hg la mayoría de las veces.

Causas de la hipertensión arterial

Muchos factores pueden afectar la presión arterial, incluso la cantidad de agua y de sal que se tiene en el cuerpo, el estado de los riñones, el sistema nervioso, los vasos sanguíneos o los niveles hormonales.

Una persona es más propensa a que le digan que su presión arterial está demasiado alta a medida que envejece. Esto se debe a que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos con la edad. Cuando esto sucede, la presión arterial se eleva. La hipertensión arterial aumenta la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, un ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal o muerte prematura.

Riesgos de sufrir hipertensión arterial

  • Edad: el riesgo de tener presión arterial alta aumenta con la edad. Hasta los 64 años, la presión arterial alta es más frecuente en los hombres. Las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta después de los 65 años.
  • Raza: la presión arterial alta es particularmente común en las personas de piel negra. Aparece a una edad más temprana en las personas de piel negra que en las de piel blanca.
  • Antecedentes familiares: existen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta si tu padre, tu madre o algún hermano presenta esta afección.
  • Obesidad o sobrepeso: el exceso de peso provoca cambios en los vasos sanguíneos, los riñones y otras partes del cuerpo. Estos cambios suelen aumentar la presión arterial. Tener sobrepeso u obesidad también aumenta el riesgo de presentar una enfermedad cardíaca y los factores de riesgo correspondientes, como el colesterol alto.
  • Falta de ejercicio: no hacer ejercicio puede causar un aumento de peso. El aumento de peso eleva el riesgo de tener presión arterial alta. Las personas que no hacen actividad física suelen tener una frecuencia cardíaca más elevada.
  • Consumo de tabaco o vapeo: fumar, mascar tabaco o vapear aumenta inmediatamente la presión arterial durante un breve período. Fumar tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos y acelera el proceso de endurecimiento de las arterias.
  • Demasiada sal: el exceso de sal, también denominada sodio, en el cuerpo puede provocar la retención de líquidos. Esto aumenta la presión arterial.
  • Niveles bajos de potasio: el potasio ayuda a equilibrar la cantidad de sal en las células del cuerpo. Un equilibrio correcto de potasio es importante para una buena salud cardíaca. Los niveles bajos de potasio pueden deberse a una falta de potasio en la dieta o a determinadas enfermedades, incluida la deshidratación.
  • Consumo excesivo de alcohol: se ha asociado el consumo de alcohol con la presión arterial elevada, especialmente en hombres.
  • Estrés: los niveles altos de estrés pueden llevar a un aumento temporal de la presión arterial.
  • Ciertas afecciones crónicas: la enfermedad renal, la diabetes y la apnea del sueño son algunas de las enfermedades que pueden llevar a la presión arterial alta.
  • Embarazo: a veces, el embarazo puede causar presión arterial alta.

Síntomas de tener la presión arterial alta

La hipertensión maligna es una forma peligrosa de presión arterial muy alta. Los síntomas incluyen:

  • Dolor de cabeza fuerte
  • Náuseas o vómitos
  • Confusión
  • Cambios en la visión
  • Sangrado nasal

Complicaciones que puede causar la hipertensión

Cuanto más alta sea la presión arterial y más tiempo pase sin controlarse, mayor será el daño. La presión arterial alta no controlada puede llevar a complicaciones como las siguientes:

  • Ataque cardíaco o accidente cerebrovascular (el malhadado ACV): el endurecimiento y el engrosamiento de las arterias debido a la presión arterial alta o a otros factores puede derivar en un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular u otras complicaciones.
  • Aneurisma: el aumento de la presión arterial puede causar el debilitamiento de los vasos sanguíneos y la aparición de protuberancias en ellos, lo que provoca la formación de un aneurisma. Si un aneurisma se rompe, puede poner en riesgo la vida.
  • Insuficiencia cardíaca: cuando la presión arterial es alta, el corazón tiene que trabajar más para bombear la sangre. La distensión causa que las paredes de la cavidad de bombeo del corazón se engrosen. Esta afección se denomina hipertrofia ventricular izquierda. Finalmente, el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo, lo que provoca una insuficiencia cardíaca.
  • Problemas renales: la presión arterial alta puede provocar el estrechamiento o debilitamiento de los vasos sanguíneos de los riñones. Esto puede derivar en daños en los riñones.
  • Problemas oculares: el aumento de la presión arterial puede provocar el engrosamiento, el estrechamiento o la rotura de los vasos sanguíneos de los ojos. Esto puede ocasionar la pérdida de la visión.
  • Cambios en la memoria o la comprensión: la presión arterial alta no controlada también puede afectar a la capacidad para pensar, recordar y aprender.
  • Demencia: el estrechamiento o la obstrucción de las arterias puede limitar el flujo sanguíneo al cerebro. Esto puede provocar un tipo determinado de demencia, denominado demencia vascular. Un accidente cerebrovascular que interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro también puede provocar demencia vascular.

Los resultados son sencillos: cambio de vida, mayor actividad física, bajar la sal (el ajo y otros aliños para la comida, ayudan) y por sobre unas pastillitas. Pocas, pequeñas, una o dos por día: enalapril, losartán, y amlodipina. De esas, casi con certeza no se saldrán. Son efectivas y -no está mal recordarlo- muy económicas.

El doctor Norberto Sotelo subsecretario de Salud que también trabajó en la  coordinación de Programas de Prevención de Salud se refirió a concientizar. “La intención es visibilizar a esta enfermedad conocida como ´la asesina silenciosa´. En mayo hay una fecha establecida (el 17) y es una oportunidad para concientizar, prevenir, diagnosticar y controlar la hipertensión arterial, principal factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares”, expresó. “Pero todo el año, es adecuado para recordarlo”. El corazón es un motor que bombea sangre -cantaba Andrés Calamaro- y se debe cuidarlo. Porque son 100 mil latidos diarios que el noble órgano produce a diario.

En esta misma línea Sotelo advirtió sobre las consecuencias de atender esas señales. “Si la hipertensión no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como infarto de miocardio, hemorragia o trombosis cerebral, insuficiencia renal o ceguera. Todas estas consecuencias pueden evitarse mediante un control médico adecuado”, afirmó.

“La primera medida preventiva que debemos adoptar es comenzar por tomarnos la presión y conocer cuáles son nuestros valores. Es un procedimiento sencillo, rápido, eficaz, no invasivo y al alcance de todos”, determinó el doctor.

Detección de la “asesina silenciosa”

Sotelo comentó que mucha gente tiene la presión arterial elevada durante años sin saberlo. Por lo tanto, el diagnóstico de esta enfermedad se puede realizar a través de los antecedentes familiares y personales, una exploración física y otras pruebas complementarias. “La detección precoz es fundamental, todos los adultos deben conocer su presión arterial”, concluyó el profesional.

Desde la Secretaría de Salud se brindan pautas para prevenir la hipertensión arterial, algunas de ellas son:

  • Reducir el peso corporal si tiene sobrepeso.
  • Consumir menos productos preparados y en conserva, como también la ingesta de alcohol.
  • Realizar ejercicio físico, preferentemente pasear, correr moderadamente, nadar o ir en bicicleta, de 30 a 45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.
  • Se aconseja disminuir el consumo de café, consumir alimentos ricos en potasio, como legumbres, frutas, verduras.
  • Abandonar el hábito de fumar si es el caso.

Notas: Sofía Cabrera

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