Las legumbres no solo forman parte de la dieta diaria en muchos países, sino que aportan múltiples beneficios para la salud, como proteínas, fibra y minerales esenciales, además de ser un alimento económico, durable y adaptable a climas secos y áridos. Ahí están los porotos, las arvejas, el arroz, las lentejas, los garbanzos. Listos para ser aprovechados
Las legumbres han sido y son uno de los principales alimentos desde el principio de los tiempos, y forman parte de la dieta diaria en muchos países y del patrimonio cultural en alguno de ellos. Este protagonismo se debe a sus múltiples beneficios, sobre todo para la salud. Las legumbres ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares ya que son bajas en sodio y grasas, no tienen colesterol y son ricas en fibra. También son una excelente fuente de proteínas, cuya carencia se manifiesta en forma de retraso en el crecimiento de los niños. Y por si esto fuera poco, son una fuente asequible de minerales, entre ellos el hierro y el potasio, que previenen respectivamente la anemia y enfermedades digestivas y musculares.

Desde un punto de vista más práctico, las legumbres pueden almacenarse durante mucho tiempo, mejorando la seguridad alimentaria de muchos hogares al reducir el desperdicio de alimentos.
Incorporar legumbres a la dieta diaria recibe un respaldo creciente de expertos en nutrición y reconocidos chefs del Reino Unido. La campaña “Bang in Some Beans”, promovida por la organización benéfica británica Food Foundation, advirtió sobre un dato preocupante: las dietas bajas en legumbres se relacionan con hasta 9.000 muertes prematuras anuales en Reino Unido.
Investigaciones de la Universidad de Harvard, tras más de 30 años de seguimiento a 206.000 personas, acreditan que una dieta rica en productos vegetales, incluidos los porotos, disminuye la mortalidad prematura por múltiples afecciones.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) señala que la Argentina es un productor mediano de legumbres, con poco más de 600 mil hectáreas cultivadas en las últimas campañas. Alrededor del 75% de la producción proviene de las provincias de Salta, Jujuy, Buenos Aires y Córdoba, y casi toda la producción (97%) se exporta. Este sector de las legumbres conforma una importante alternativa de rotación de cultivos extensivos, además de ser una interesante fuente generadora de divisas, dado que el volumen disponible de exportación puede superar el 98% de lo producido.
A pesar de la producción local, tanto la propia cartera de agricultura como la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera) destacan que el país tiene uno de los niveles de consumo de legumbres más bajos del mundo por habitante al año.
Todas las legumbres concentran fibra y proteínas, elementos cruciales para estabilizar el azúcar en sangre y prolongar la saciedad. “Esto significa que pueden ayudar a controlar el peso”, recalcan especialistas

Además, un trabajo publicado en eBioMedicine destacó mejoras relevantes en la salud intestinal y en la eficacia de tratamientos contra el cáncer tras consumir una porción diaria de frijoles durante ocho semanas.

Por último, conviene resaltar la idoneidad de algunas legumbres para zonas marginales. En concreto, las arvejas y las lentejas son muy resistentes a las sequías, pudiéndose cultivar en climas áridos con precipitaciones anuales inferiores a 450 milímetros, como es el caso argentino de la precordillera y la estepa patagónica.






