Así surgió de un Congreso Ferroviario. La idea es dotar de energía solar para que el tren pueda moverse con menor impacto aún del que hoy emite (anduvo a gas licuado de petróleo) y hoy a electricidad. Y para analizar, la idea de llevar las vías hasta Puerto Iguazú y hacer más eficiente el traslado de gente al Parque Nacional
Iguazú Argentina anunció que el Tren Ecológico de la Selva alimentará sus formaciones con energía solar. Además se analiza la posibilidad de extender las líneas férreas hasta Puerto Iguazú: salir del área Cataratas de donde está restringido ahora y llevar las vías hasta Puerto Iguazú y transformarlo en una forma de trasladar gente hacia y desde Cataratas hasta la ciudad. Y todo con un uso eficiente de la energía y un bajísimo impacto ambiental.
El director de Rieles Grupo y organizador de Latin Rieles, Sergio Rojas, aseguró que existen condiciones para analizar una extensión del Tren Ecológico de la Selva desde el Parque Nacional Iguazú hasta las inmediaciones de la ciudad. Consideró que sería una alternativa eficiente y de bajo impacto ambiental.

Fue en el marco del Congreso Ferroviario Latin Rieles que se desarrolla en Iguazú, Sergio Rojas destacó al Tren Ecológico de la Selva como uno de los principales referentes ferroviarios turísticos de América Latina, con más de un millón y medio de pasajeros transportados anualmente.
Consultado sobre la posibilidad de extender el recorrido desde Cataratas hacia Puerto Iguazú, Rojas sostuvo que “no es algo inviable”, teniendo en cuenta las características del sistema y el reducido espacio físico que requiere su infraestructura.

Una alternativa planteada sería establecer una conexión entre el Parque Nacional y sectores periféricos de Puerto Iguazú, como la zona del Complejo Americano, evitando necesariamente ingresar al centro de la ciudad.
“Sería una solución de transporte eficiente y además daría una baja de impacto ambiental, sacando un montón de vehículos que no tendrían por qué circular para ir al Parque”, afirmó.
Para Rojas, avanzar en un proyecto de estas características requeriría fundamentalmente decisión política y articulación entre el Estado y el sector privado.
El especialista remarcó que el Tren Ecológico dejó hace tiempo de ser simplemente “el trencito de la selva”: por su volumen de pasajeros y capacidad operativa, puede compararse con servicios ferroviarios regionales de gran porte.

La propuesta abre nuevamente un debate estratégico para Puerto Iguazú: ¿puede el tren convertirse en una alternativa para conectar la ciudad con Cataratas, reducir vehículos en la Ruta Nacional 12 y acompañar el crecimiento turístico con un sistema de transporte de menor impacto ambiental.
En sus inicios el Tren de la Selva utilizó gas licuado de petróleo (GLP) para mover sus vagones. Así, se veían los garrafones gigantes de gas en cercanías de la estación. Posteriormente, la empresa concesionaria Iguazú Argentina completó su transición energética y pasó a las baterías de litio. Así, locomotoras con 100% eléctricas: Funcionan con baterías de litio, lo que elimina por completo la emisión de gases contaminantes dentro del Parque Nacional. Las baterías se cargan en un lapso de 6 a 8 horas y ofrecen una autonomía de hasta dos días de uso.

Este ambicioso plan representa el cuarto eslabón en la historia de la movilidad de Cataratas: pasó de vapor a gas licuado (GLP), luego a electricidad por baterías de litio y ahora busca la autosuficiencia solar.
Con una granja Solar Propia, el plan consiste en instalar una infraestructura de paneles solares dentro del predio del parque destinada exclusivamente a abastecer el transporte. Con esta planta fotovoltaica, las locomotoras se recargarán de manera directa con energía limpia, y así blindarán el servicio ante eventuales cortes o interrupciones del suministro convencional de la región (bastante habituales en Iguazú).
Cabe destacar que en el norte de Argentina ya existe un precedente exitoso de esta tecnología: el Tren Solar de la Quebrada de Humahuaca en Jujuy






