15.7 C
Posadas
martes, mayo 19, 2026

Una yerba mate bien de (ab)origen

Ultimas Noticias

En la comunidad de Perutí, los guaraníes recurren a antiguas fórmulas de obtener una yerba mate y acaban de lanzar su producto envasado. Ayudados por el empresario Mario Paredes de Eldorado aplican una forma de cosechar y secar la hoja verde que se utilizaba hace 300 años y decidieron envasarla y comerciarla. También colaboran la Fundación Protestante Hora de Obrar, la asociación civil Servicio Evangélico de Diaconía (SEDi) de la Iglesia Evangélica Luterana, abogados y productores agroecológicos

La comunidad mbya guaraní Perutí presentó orgullosa su propia  yerba mate envasada. Con materia prima del yerbal agroecológico que plantaron los abuelos en la propiedad ubicada en El Alcázar y el acompañamiento de privados y organizaciones sin fines de lucro, el proyecto consolida sus pasos. Cuenta con un packaging diseñado en base a dibujos que hicieron los niños y con un contenido por demás singular: pura hoja, secada a baja temperatura para mantener todas las propiedades nutritivas, tal como lo hacían sus ancestros hace 200 años.

“Estos días se devolvió a la comunidad guaraní después de dos siglos como hacían la yerba sus ancestros. Lo hicimos con la comunidad Peruti es un logro tremendo que hagan su propia yerba de sus plantaciones”, comentaba Mario Andrés Paredes empresario eldoradense y dueño de la firma Fidel Foods, lugar donde se hace la secanza de la hoja.

En Perutí viven 200 familias. En sus 700 hectáreas, que van desde la ruta nacional 12 hasta el río Paraná, cultivan alimentos como mandioca, maíz, batata y frutas. Tienen animales para subsistencia y 30 hectáreas de yerba mate. Hace varias décadas todo surgió al impulso del Obispado de Posadas a cargo -a la sazón- del monseñor Jorge Kemerer quien siempre apoyó a la comunidad de Perutí.

Monseñor Kemerer (con gorra) siempre mostró su debilidad por la aldea Perutí

Así, si estos guaraníes pueden lograr algo es por lo que plantó Kemerer hace cuatro o cinco décadas atrás. Insistiendo. Primero que se asienten en un lugar (los antropólogos advertían: ‘Miren que los mbyá son de ir de un lugar a otro’) y luego le consiguió máquinas agrícolas que trajeron desde Europa. Y de a poco estas 40 hectáreas de yerba pueden constituirse en una fuente genuina de ingresos para los habitantes de esta comunidad.

La decisión de llevar la hoja verde de las plantaciones a un producto final propio empaquetado, listo para el consumo, se resolvió en comunidad. “El yerbal tiene un significado muy importante. Lo plantaron nuestros abuelos hace 40 o 50 años”, contó el cacique Cristian Cabrera. “Se hicieron asambleas, reuniones, pensando en tener nuestro propio paquete de yerba. Ahí se decidió empezar a cosechar y envasar nuestra propia yerba”, señaló.

Ya con anterioridad, autoridades del INYM así como productores que enfatizan el cuidado agroecológico visitaron la aldea y vieron cómo se estaba llevando a cabo el proceso.

Ahora, los resultados están a la vista.

El ´termino Aguyjeveté refiere, no sin casualidad, al trabajo comunitario

La marca de yerba mate Perutí se hace realidad con el acompañamiento del empresario Mario Paredes (propietario de Fidel Foods), la Fundación Protestante Hora de Obrar, la asociación civil Servicio Evangélico de Diaconía (SEDi), de la Iglesia Evangélica Luterana, abogados y productores agroecológicos.

Solo hojas

“Estuvimos enseñando a la comunidad Peruti cómo se cosechan  puras hojas sin el palo la yerba. Así pues, se trata de una única yerba sin palo que es distinto a la despalada”, puntualizó Paredes.

“Estamos luchando mucho para que ellos puedan tener todo el el el el proceso, como decía antaño en su propia aldea. Al respecto, se está trabajando para que puedan construir su propio secadero”.

Mientras tal situación sucede, se está secando en el establecimiento Fidel para impulsar la obra y que no caiga en desánimo y puedan continuar. Y ellos lo envasan en la misma aldea, digamos dado que tienen muy buena cantidad de mano de obra. La cosecha, ellos aprendieron a hacer. Nosotros hicimos reuniones y experiencia en campo, donde le enseñamos cómo se cosecha la yerba mate pura hoja sin el palo para para secar de una manera distinta”, acotó Paredes.

Las hojas se secan y se muelen en el establecimiento de Paredes

Técnica ancestral

Paredes redescubrió la técnica utilizada por los guaraníes en el tiempo de las Reducciones Jesuitas (1609-1767), y comenzó a utilizarla en su empresa. Los integrantes de Perutí conocieron in situ este emprendimiento e inmediatamente optaron por replicarla.

En el tiempo de los Jesuitas, contó Paredes, “existían dos formas de hacer yerba mate para el consumo: la yerba con palo, que hacían los criollos, y la que se hacía adentro de las comunidades guaraníes de San Ignacio Miní y San Ignacio Guazú, en Paraguay, que le decían yerba mirí o miní, donde cosechaban la hoja de yerba sin el palo y la secaban evitando el humo”.

Esta yerba, la mirí o miní, se vendía a mejor precio. “Se pagaba 4 ó 5 pesos fuertes argentinos la arroba (unos 11,5 kilos), y la yerba con palo se vendía a 1 o 2 pesos fuertes argentinos”, dijo, “porque se apreciaba la calidad”. El producto se comercializó, con gran prestigio, en Santa Fe, Buenos Aires y Lima.

La comunidad de Perutí se adaptó a una nueva forma de vida

En el año 1767, continuó, “el rey Carlos III expulsa a todos los jesuitas y se pierde el mejor secreto, la verdadera forma que tenían los dueños del producto de hacer yerba mate”. La técnica descrita permite conservar las propiedades benéficas de las hojas de yerba mate. “Se cosecha solo la hoja, y esa hoja pura se seca a baja temperatura porque el procedimiento tradicional, con temperaturas de 500-700 grados centígrados y después a 120-130 grados, destruye la vitamina C y el complejo de vitamina B, ambos hidrosolubles, es decir, sensibles a altas temperaturas”, explicó Paredes.

Al conocer estos detalles, la comunidad Perutí, con el respaldo de los actores nombrados, comenzó a transitar el proceso que hoy se ve consolidado en una marca propia de yerba mate. La primera partida del producto terminado se envasó en papel madera hace algunos meses, y en la actualidad está en marcha la segunda partida, esta vez en el envase definitivo, listo para el mercado.

Paredes, inquieto en sus investigaciones, contó avances. “También estoy haciendo estudio con la semilla de la yerba mate. Está muy bueno. Por planta, se logran de dos a tres kilos y hoy es un tema inexplorado. Procesamos y mandamos analizar e hicimos una bebida probando caseramente, pero en cuanto tenga la evidencia científica vamos a darlo a conocer”

Y Paredes acotó que hay nuevas ideas. “Y también estamos haciendo una bebida gasificada: ya tenemos la fórmula con extracto de yerba mate.  Bueno, faltan inversores  ahora…”

Componente social

La iniciativa tiene un destacado componente social. “Esta búsqueda de autonomía es, también, un proyecto social, ya que esperan que con este producto se pueda sostener una mejor calidad de vida para las familias y el arraigo de los y las jóvenes en sus comunidades y cultura”, destacó Karin Schöller, coordinadora de Programas de SEDi, que aportó fondos para la impresión de paquetes y la adquisición de herramientas.

Este enfoque social incluye “el acompañamiento al proceso organizativo de la cooperativa, con especial atención en la participación activa de mujeres, gobernanza con base en economía social y producción agroecológica”, agregó.

Datos de la aldea

La aldea Perutí está ubicada a unos 9 km. de El Alcázar,  cerca de la ruta nacional 12 después del puente, a 20 kilómetros aproximadamente de Puerto Rico.

En Perutí, donde conviven unas 300 familias en 600 hectáreas, se cosechan aproximadamente 130 mil kilos de hoja verde de yerba mate por año.

Fue como un hijo preferido del obispo Kemerer.

Los aborígenes se instalaban a orillas del arroyo Paranay como punto de referencia estratégico para movilizarse entre Paraguay, el resto de la provincia y las áreas de San Vicente. A partir de este núcleo primigenio, se fueron asentando más familias.

Kemerer y la Vice-rectora del Instituto Montoya doctora María Luisa Micolis, iniciaron las gestiones para la implementación del Programa de Desarrollo Integral, que se inició en 1979 en dos aldeas simultáneamente: Fracrán y Perutí. Sus jefes naturales, Cansio Benítez, Alejandro Villalba y Salvador Benítez, así lo habían requerido. El 13 de junio de 1981 en Perutí, se inauguró la estructura edilicia y sus chacras, y el 20 de junio de 1983 hizo lo mismo en Fracrán.

Representantes del INYM visitaron los yerbales de la aldea Perutí en 2023

Con  un salto de cuatro décadas, un momento especial se vivió cuando los aldeanos de Perutí entregaron en 2023 al entonces presidente del INYM un collar, como gesto de agradecimiento por su presencia y el interés demostrado por el presente y futuro de la comunidad con la yerba mate. En la misma línea, la Institución yerbatera obsequió un equipo de mate al cacique Cabrera.
“Fue una jornada cargada de enseñanza y emoción”, expresó Szychowski. “Este pueblo, unido a la Selva desde el origen, tiene mucho para enseñarnos, tanto en relación al vínculo del hombre con la naturaleza, con las plantas, como en lo espiritual”, enfatizó.

“Creemos que la agroecología, la yerba mate con cuidado ambiental, es central en este proceso”, concluyó.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img