El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, asistió al Congreso en medio de las acusaciones en su contra, esquivó la artillería que le tiró la oposición y negó que vaya a renunciar. La figura del jefe de Gabinete se instauró en la Constitución de 1994. Pero éstos no siempre asistieron al Congreso a realizar el informe de gestión
Era su primer informe de gestión (en realidad debería haber ido en diciembre de 2025 y marzo pasado también) y había riesgos, pero Manuel Adorni no cayó, lo cual no es poco decir en su situación, pero el costo de la supervivencia del jefe del Gabinete denunciado por enriquecimiento ilícito en Comodoro Py, según coinciden oficialismo y oposición, no lo está pagando él, sino el presidente Javier Milei. Esa es la interpretación de algunos observadores, al menos.
La figura del Jefe de Gabinete de ministros fue instaurada en la Constitución de 1994 pactada entre Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Se buscaba un estilo más parlamentario para la gestión en medio de un país presidencialista. El primer jefe de Gabinete fue Edgardo Bauza y fue el que más asistió. Del resto, casi ninguno cumplió con ese mandato, y se llegó al extremo de Aníbal Fernández en la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (2011-15) que no asistió una sola vez.
Adorni expuso durante casi siete horas ante la Cámara de Diputados, donde defendió su gestión, rechazó las acusaciones en su contra y aseguró que no renunciará.
Al sostener que no había cometido ningún delito, el funcionario respondió más de 2000 preguntas formuladas por los legisladores, en el marco de un proceso que incluyó consultas previamente enviadas y un intercambio en vivo dentro del recinto. En ese contexto, Adorni rechazó las acusaciones en su contra y fue categórico respecto a su continuidad en el cargo: aseguró que no tiene intención de renunciar.
La sesión contó con un fuerte respaldo político del oficialismo. Desde los palcos siguieron el desarrollo el presidente Javier Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y los ministros que integran el gabinete nacional, quienes acompañaron al funcionario durante la exposición.
El propio Presidente protagonizó escenas de iracundia que pueden afectar su imagen. Cuando se dirigía hacia los palcos por uno de los pasillos del Congreso, rodeado tumultuosamente por los funcionarios de su gabinete, uno de los periodistas acreditados llegó a preguntarle «por qué lo sostiene a Adorni». «¿Es corrupto?», le preguntó el cronista y Milei se enojó: «corruptos son ustedes».
No obstante, voceros oficiales resumieron la jornada con una trilogía optimista consultados por iProfesional: «Muy positivo, muy sólido y discurso excelente de punta a punta».

Para esquivar los dardos opositores, el jefe de Gabinete se escudó en la confidencialidad y así evitó no responder sobre sus bienes no declarados. Apostó a formalismos y generalidades para no explicar los viajes y los contratos de su esposa y Grandío.
Las vaguedades que respondió Adorni requerirán mayor seriedad para responder ante la Justicia que, según reveló Clarín, tiene documentado que el jefe de Gabinete movió en efectivo 104.640 dólares en menos de un año. Además, tiene deudas por 335.000 dólares que debe cancelar en seis meses. Unos números imposibles de justificar con un sueldo que hasta hace tres meses era de 3,5 millones de pesos.








