Se trata del herbicida más famoso del mundo. Y hay una carga más ideológica que técnica contra su uso. ¿Se puede hacer agricultura en zonas subtropicales sin ellos? Solo se lo eliminará cuando un organismo como el Senasa decrete su cese
“Resulta imposible para un productor limpiar de 8 a 10 hectáreas de su chacra con tan solo una azada y machete, con lo que se complica a los que producen y se esfuerzan cada día por mantenerse en la actividad yerbatera No podemos permitir que con su prohibición se perjudique totalmente a sectores productivos de nuestra Provincia”. Así sostienen los fundamentos que impulsa la modificación de la ley para impedir el uso de glifosato en Misiones.
En la sesión del jueves 27 de agosto el bloque del Movimiento por lo que viene presentó un proyecto para derogar la prohibición al uso de glifosato. ¿El sentido? Se busca proteger los intereses de los productores.
El nuevo texto que impulsa el bloque de 18 diputados que responden al gobernador Hugo Passalacqua establece que el glifosato recién estará prohibido cuando agencias como el Senasa o su equivalente en mercados de exportación de Misiones -como los Estados Unidos, principal comprador del té-, certifiquen que existen bioinsumos capaces de sustituirlo de manera eficaz.
Aquí queda evidente una cuestión: “Hacer agricultura en zonas subtropicales es impensable sin el uso de agroquímicos”, es una frase de un ex ministro de Ecología de Misiones.
La prohibición del uso de glifosato en todo el territorio provincial y para todos los cultivos se constituyó en una medida inaplicable porque no existe en el mundo un bioinsumo que cumpla la función de herbicida de amplio espectro y menos todavía, uno que esté certificado por algún organismo.
Aunque el proyecto parece referirse más a los yerbateros, hay que entender que Misiones es una provincia forestal también. Y dentro de la actividad de colocación de plantines resulta inevitable soslayar la importancia del glifosato.
“Se establece que la utilización de bioinsumos será exigible en el territorio provincial, en la medida que los distintos organismos competentes en el orden nacional y/o los que corresponden a los países de destino de las exportaciones de los productos de origen de la Provincia de Misiones, hayan autorizado la utilización de fitosanitarios amigables con el ambiente”, indica el segundo y último párrafo de la Ley. También se establece que el gobierno provincial queda facultado a establecer “la transición progresiva” en los plazos que considere adecuados.
El trasfondo de la guerra contra el glifosato y su marca más conocida (el Round Up) es más ideológica que técnica.
Hay productos químicos que se usan y que son más peligrosos que el glifosato y que nunca fueron cuestionados.
O como lo decía el entonces ministro de Ciencia, Lino Barañao: “No coloco nafta en el café de mi hijo que va a la escuela; la coloco en el auto con el que lo llevaré al colegio”. Es lo mismo: nadie debe pone glifosato ni ningún otro agroquímico cerca de la gente. Eso es todo

Agro Sustentable ofrecía un supuesto herbicida bajo la denominación comercial Bioherb, pero dicho producto no contaba con certificación alguna y su efecto como controlador de hierbas no pudo ser demostrado.
Prohibir el glifosato en esas condiciones era empujar a la informalidad a los productores locales y llevar a los exportadores a la quiebra por pérdida de mercados, sostuvieron los legisladores en su presentación.
“Considerando que la sanción de la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos ha generado toda clase de preocupaciones, especialmente respecto a su Capítulo II de Disposiciones Generales que establece en su artículo N°7 la prohibición del uso de herbicidas a base de glifosato a partir de julio de 2025. Y que tal prohibición, una vez vigente, traerá aparejada un sinfín de consecuencias perjudiciales para el sector agropecuario y forestal de Misiones. Consecuencias como: incremento de los costos de producción, posibilidad de disminución de los rendimientos, pérdida de competitividad respecto a otras provincias y fundamentalmente dificultades para el acceso a mercados internacionales de productos sensibles como el té y la yerba mate en países que no admiten tratamientos fitosanitarios carentes de homologación y certificación respectivas. Por ello planteo la derogación de dichos artículos de la referida ley. Debido a que el articulo N° 7 mismo establece una entrada de vigencia en dos años para una transición progresiva, pero en el medio no explica ni establece la forma que se hará, no resulta clara en ese sentido, sino más bien genérica y en este caso se requiere más especificidad por la cantidad de factores en juego”, eran los considerandos.
«El glifosato es un herbicida que prácticamente se utiliza en todo el mundo. Resulta imposible para un productor limpiar de 8 a 10 hectáreas de su chacra con tan solo una azada y machete, y le complica a los que producen y se esfuerzan cada día por mantenerse en la actividad yerbatera No podemos permitir que con su prohibición se perjudique totalmente a sectores productivos de nuestra Provincia. La prohibición del mismo no puede ser una imposición del Estado sin los consensos necesarios con todos los actores del sector productivo misionero. La prohibición establecida por la referida ley no contempla los daños irreversibles que puede generar en nuestros productores».








