Claudio Valerio (colaborador habitual de PM) acerca esta charla con la coautora de La tierra del plata escrito por Adriana Patricia Fook quien junto con el escritor saudí Hussain Bin Sobh conectan Argentina y Medio Oriente mediante una obra bilingüe conjunta. Y esta nota misma tiene ese tenor: viene en castellano e inglés
Los puentes, esas grandes masas de hormigón, acero o madera, no solo unen espacios de tierra; también conectan historias, tradiciones, vidas humanas y culturas; y lo hacen a lo largo del tiempo. Los puentes hacen más que cruzar ríos; facilitan el comercio diario y el paso de personas conectando, a veces, comunidades enteras; acercan costumbres vivas y permiten el intercambio de saberes… Los puentes crean lazos que superan las fronteras físicas y políticas impulsando el conocimiento mutuo, el cruce de ideas y el encuentro humano uniendo culturas.
La escritora argentina Adriana Patricia Fook y el escritor saudí Hussain Bin Sobh conectan Argentina y Medio Oriente mediante una obra bilingüe conjunta titulada La Tierra del Plata, donde se unen tradiciones a través de la palabra y superan las distancias geográficas con un profundo sentido de hermandad cultural.
Un puente entre dos culturas
La “Tierra del Plata, argenta” es una obra bilingüe publicada inicialmente en Arabia Saudita; el libro representa para Fook mucho más que un logro literario por ser la coautora: es la materialización de un encuentro entre dos culturas y una apuesta por el entendimiento, la paz y la unión entre los pueblos.
Consultada acerca del profundo significado que encierra la concreción de esta obra, y si la misma representa la culminación de un largo camino de búsqueda interior, la escritora respondió…
“Hay momentos en la vida en los que las palabras parecen quedarse pequeñas frente a lo que uno siente. Para mí, la llegada de La Tierra del Plata a la Argentina es uno de esos momentos. Me siento profundamente orgullosa y, debo confesarlo, hasta las lágrimas. Después de un largo camino, y de dificultades económicas y logísticas que hicieron que la edición argentina tuviera que esperar, finalmente puedo tener esta obra en mis manos y compartirla con mis compatriotas. Pero este libro no representa solamente una publicación. Representa un encuentro.
“La Tierra del Plata nació de mi vínculo con el escritor saudí Hussain Bin Sobh, en un proceso que demuestra que no siempre necesitamos hablar el mismo idioma para poder comprendernos. Trabajamos con la ayuda de traductores y, desde dos lugares del mundo culturalmente muy diferentes, conseguimos construir una obra común.
“Esta experiencia me confirmó algo en lo que siempre he creído: necesitamos abrirnos al mundo, acercarnos a otras personas y animarnos a cruzar las fronteras que muchas veces nosotros mismos levantamos. Encontré profesionales respetuosos, generosos y profundamente comprometidos con el intercambio cultural. Las devoluciones que recibí desde Arabia Saudita, incluso de doctores en Letras, fueron para mí una enorme emoción.
“También tuve el orgullo de ver esta experiencia reflejada en una de las revistas culturales más importantes de ese país. Cada reconocimiento recibido desde allí tuvo un valor inmenso.
“Pero hay algo todavía más profundo. Tuve la posibilidad de representar a mi querida Argentina desde un lugar que me identifica: como una mujer cálida, abierta al diálogo y comprometida con la paz, en un mundo atravesado por conflictos y distancias.
“Por eso siento que La Tierra del Plata es también un pequeño acto de esperanza. Dos escritores, dos idiomas, dos culturas y dos realidades geográficas muy lejanas pudieron encontrarse en una misma obra. La literatura tendió el puente, la traducción permitió atravesar la barrera del idioma y el respeto hizo posible que dos miradas diferentes pudieran convivir.
“Hoy, al poder editar finalmente La Tierra del Plata en Argentina, siento que cierro una etapa y comienzo otra. La obra que nació de un encuentro con Arabia Saudita ahora vuelve a mi tierra para ser compartida.
“Me gustaría que quienes conozcan esta historia puedan ponerse, aunque sea por un instante, en mi lugar y sentir lo que significa descubrir que el mundo puede ser mucho más amplio cuando nos animamos a salir de nuestros propios límites.
“Me queda un sinfín de emociones para las que todavía no encuentro palabras. Solo puedo hablar de gratitud, admiración, afecto y orgullo.
“Y, sobre todo, de la certeza de que necesitamos seguir construyendo puentes: entre personas, entre culturas y entre pueblos. Porque cuando la literatura logra unir dos mundos tan diferentes, nos recuerda algo esencial: las distancias pueden separarnos geográficamente, pero nunca tienen por qué impedirnos encontrarnos”. Hoy en día, muchos puentes antiguos son símbolos de unión social. Ellos muestran que la ingeniería ayuda a integrar a la humanidad, pero no es la única disciplina que lo logra. Otras áreas del conocimiento humano también construyen puentes entre las personas. El arte y la cultura, con la música como ejemplo, cruzan fronteras sin usar palabras; la pintura, por su parte, expresa emociones comunes a todos y, compartiendo historias de mundos lejanos, el cine también contribuye. La ciencia y la investigación médica busca, sin distinción, curas para todo el planeta Educación; y, por último, destaquemos el papel de las escuelas, que enseñan y ponen en valor otras formas de vida.
By Claudio Valerio
Bridges—those massive structures of concrete, steel, or wood—do more than just span stretches of land; they connect histories, traditions,
human lives, and cultures, doing so across the passage of time. Bridges do more than cross rivers; they facilitate daily commerce and the movement of people—sometimes linking entire communities—while bringing living customs closer together and enabling the exchange of knowledge. Bridges forge bonds that transcend physical and political borders, fostering mutual understanding, the cross-pollination of ideas, and human connection by uniting cultures.
Argentine writer Adriana Patricia Fook and Saudi writer Hussain Bin Sobh bridge the gap between Argentina and the Middle East through a joint bilingual work titled *La Tierra del Plata*. Together, they unite traditions through the written word and overcome geographical distances with a profound sense of cultural kinship.
*La Tierra del Plata*: A Bridge Between Two Cultures *La Tierra del Plata, argenta* is a bilingual work originally published in Saudi Arabia. For co-author Adriana, the book represents far more than a literary achievement; it is the tangible embodiment of an encounter between two cultures and a commitment to understanding, peace, and unity among peoples. When asked about the profound significance of bringing this work to fruition—and whether it represents the culmination of a long journey of inner discovery—the writer replied…
“There are moments in life when words seem inadequate to express what one feels. For me, the arrival of *La Tierra del Plata* in Argentina is one of those moments. I feel deeply proud—moved to tears, I must confess. After a long journey, and facing economic and logistical hurdles that delayed the Argentine edition, I can finally hold this work in my hands and share it with my fellow countrymen. But this book represents more than just a publication; it represents an encounter
*La Tierra del Plata* grew out of my connection with the Saudi writer Hussain Bin Sobh—a process demonstrating that we do not always need to speak the same language to understand one another. We worked with the help of translators and, hailing from two culturally distinct parts of the world, managed to create a joint work. This experience confirmed something I have always believed: we need to open ourselves to the world, reach out to others, and dare to cross the borders we so often erect ourselves. I encountered professionals who were respectful, generous, and deeply committed to cultural exchange. The feedback I received from Saudi Arabia—including messages from PhDs in Literature—were deeply moving for me. I was also proud to see this experience featured in one of that country’s most important cultural magazines. Every acknowledgment received from there held immense value. Yet, there is something even more profound. I had the opportunity to represent my beloved Argentina in a way that truly reflects who I am: as a warm woman, open to dialogue and committed to peace, in a world often divided by conflict and distance. That is why I feel that *La Tierra del Plata* is also a small act of hope. Two writers, two languages, two cultures, and two vastly different geographical realities were able to come together in a single work. Literature built the bridge, translation allowed us to cross the language barrier, and mutual respect enabled two different perspectives to coexist. Today, as I finally publish *La Tierra del Plata* in Argentina, I feel I am closing one chapter and beginning another. The work that was born from an encounter with Saudi Arabia is now returning to my homeland to be shared. I hope that those who discover this story might—if only for a moment—put themselves in my shoes and feel what it means to discover that the world can be so much broader when we dare to step beyond our own limits.
I am left with a multitude of emotions for which I have yet to find words. I can only speak of gratitude, admiration, affection, and pride. And, above all, of the certainty that we need to keep building bridges—between people, between cultures, and between nations. F or when literature succeeds in uniting two such different worlds, it reminds us of something essential: distances may separate us geographically, but they need never prevent us from coming together. Today, many ancient bridges stand as symbols of social unity. They demonstrate how engineering helps bring humanity together, yet it is not the only discipline to achieve this. Other fields of human knowledge also build bridges between people. Art and culture—music being a prime example—cross borders without the need for words; painting expresses emotions shared by all; and cinema contributes by sharing stories from distant worlds. Science and medical research seek cures for the entire planet without distinction. Finally, let us highlight the role of schools, which teach about and foster appreciation for other ways of life.
(**) Claudio Valerio, el Ing. Claudio Roberto Valerio, es Ingeniero Electricista, Especialista en Docencia Universitaria y, además, redactor y colaborador en diarios locales, nacionales e internacionales. Es inspirador y motivador que ha escrito libros “para enriquecer el alma”; es investigador y escritor, escribiendo acerca de gastronomía y su impacto en la cultura. Es actor y productor ejecutivo, habiendo hecho realizaciones cinematográficas independientes. Es Chef, teniendo una Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires, Argentina), les envío un cálido abrazo y mis mejores deseos de que Dios los bendiga y prospere en todo, y que los colme de salud, paz, amor y abundante prosperidad. A Bridge Between Two Cultures











