Era una de las mejores economías regionales del país en diciembre de 2023. Pero el decreto 70/23 le quitó los atributos de poner precio a la materia prima al INYM. Y desde allí todo fue cuesta abajo. Hoy hasta el obispo de Posadas está involucrado en la temática
En febrero de 2024, un agricultor de la zona centro recibió un mensaje por whatsapp de un agrónomo conocido. Era corto y directo. “Entregá toda la yerba (verde) que tenés y aceptá el plazo que te dan. Toda, eh”. Y él retrucó: “Pero estamos con la zafriña (cosecha de verano) que es pobre y no da bien”. Y el otro: “No importa. Entregá toda la yerba que tengas que se viene la caída de precios y el alargamiento de los plazos en los pagos”.
En ese momento se pagaba el kilo de hoja verde casi 300 pesos. En la actualidad, hay lugares donde se paga solo 200 pesos. Dos años y medio después, con toda la inflación acumulada en especial en servicios (energía, combustibles, seguros, aportes), el precio de la materia prima está por el suelo y no hay quien lo levante. Las perspectivas son poco halagüeñas.
Dos años y medio después, el colono de la zona centro admite -resignado- que el consejo era correcto. En aquel momento ya regía el decreto 70/2023 que desregulaba la actividad yerbatera y le quitaba (¡a una ley!) los atributos al Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) de poder fijar los precios mínimos a la hoja verde (materia prima que va a los secaderos) y la hoja canchada (la yerba que pasó por el secadero y va al molino como una segunda materia prima). Estos precios mínimos surgían de una extensa discusión en el seno del INYM y donde se analizaba la planilla de costos de la yerba mate. Hay que admitirlo: no es lo mismo producir yerba en Corrientes con plantaciones extensas (y de muy pocos propietarios) con un rinde fantástico que puede arrancar en 12 mil a 15 mil kilos por hectárea y subir hasta la estratósfera de super-yerbales de 20 mil a 27 mil kilos/ha. Y así, quedan muy atrás los costos de 12 mil pequeños productores misioneros que suelen oscilar entre 5 mil y 7 mil kilos por hectárea. Resulta (siempre lo fue) difícil conciliar estas dos realidades en un solo precio.
Por otro lado, el sector había logrado (mientras funcionaba el INYM) en más de un lustro un extraño (a esta altura) primer lugar: se trataba de la economía regional que mejor andaba en el país. Nada menos.

La responsabilidad política es indudablemente de de Javier Milei y su ministro desregulador Federico Sturzenegger por la crisis de la producción primaria de yerba mate, conformada por unos 12 mil pequeños productores de Misiones. La desregulación salvaje de las reglas de juego que se habían establecido en ese sector provocó que ya esos colonos lleven más de dos años cobrando precios que no cubren sus costos de producción, con un costo social evidente. Los funcionarios nacionales, sin embargo, no se hacen cargo de nada. La liberalización del mercado ha sido una medida deliberada.
Orgulloso, el gobierno nacional exhibe como un logro que la yerba mate retrocedió un 44% el valor de su precio. ¿Y quién paga esa diferencia? El sector productivo que se halla principalmente en Misiones. “Hemos dejado de recibir 200 mil millones de pesos”, resumió Hugo Sand, un dirigente que se hizo conocido en el Tractorazo de 2001.

Frente a este panorama, que ya casi nadie puede discutir, representantes de los productores misioneros de yerba se reunieron con el gobernador Hugo Passalacqua, para pedirle que apoye un proyecto de ley que declara la “emergencia yerbatera” e implemente diversos paliativos. Pero por si acaso, desconfiando de una gestión que ha sido proclive a alinearse con el gobierno nacional más que a defender los intereses de sus habitantes, los yerbateros también se reunieron con un obispo.
Como sostuvieron en Bichos de campo, “No vaya a ser que haya que pedirle a Dios por las soluciones que los hombres no encuentran en la tierra”.
“Todo proyecto económico si no incluye a la gente no nos sirve para nada”, dijo el Obispo de Posadas, luego de la reunión. “Hoy muchos no pueden sobrevivir y cruzan a Brasil”, agregó monseñor Juan Rubén Martínez, que remarcó la necesidad de escuchar al sector.
“Seguimos buscando alguna salida a toda esta situación después de ese DNU 70/2023, que viene haciendo estragos en la actividad yerbatera”, contó el dirigente yerbatero Jorge Scripczuk en Canal 12 de Posadas, minutos antes de que junto a varios de sus pares se reuniera con el obispo de la diócesis de Posadas, quien se solidarizó con los reclamos.
Formaron esa comitiva Hugo Sand, referente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam); Roberto Ferreyra (Director por sector producción INYM); Luis Andrusyszyn (zona sur), Antonio Franza (Asociación del Alto Uruguay), Jorge Skripczuk (Asociación Civil Impulso Yerbatero), Carlos Ortt (zona centro), Salvador Torres (Movimiento Agrario de Misiones), Juan Carlos Dmitrowicz (San Vicente); Ana Cubilla (secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales; Antenor Álvez y Sergio Ortiz (Sindicato de Tareferos de Jardín América; entre otras personas. Es decir, estaba prácticamente representada la primera parte de la cadena: los productores y los cosecheros de yerba.
-¿Cuál es la situación hoy en el sector?- le preguntaron a Scripczuk en canal 12

“Seguimos peor. Y día a día se va agravando. Los precios se mantienen ahí. En algunos casos, suben 5 pesos o 10 pesos por kilo (de hoja verde), que no es nada. La verdad que es insostenible lo que están haciendo hoy. Lo decimos siempre: la historia se repite porque volvimos a los años 90, donde en una crisis idéntica nace la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Hoy volvieron a hacer el mismo trabajo con este modelo.
“La presente ley tiene por objeto establecer un régimen extraordinario y transitorio de protección de los productores primarios de yerba mate de la Provincia de Misiones cuya unidad económica no supere las 50 hectáreas, mediante el ejercicio de las facultades extraordinarias conferidas por la presente ley, destinadas a preservar la continuidad de la producción, asegurar la sustentabilidad económica de las explotaciones comprendidas y garantizar un Precio de Sostenimiento para la hoja verde”, dice el artículo 1° de esa norma.

La presión de los yerbateros sobre su gobierno local se redobló luego del fracaso de una serie de gestiones encaradas por el sector en Buenos Aires, donde se in tentó sin éxito conmover a los legisladores nacionales de la necesidad de restituir las funciones regulatorias al INYM, quitadas por Milei y Sturzenegger mediante el decreto desregulador 70/2023.
-¿Y las reuniones con Nación, qué le dejaron a usted? ¿Se rescata algo positivo?- lo interrogaron a Jorge Scripczuk

-Siempre volvimos con las manos vacías. Nos escucharon, nos palmearon y no tuvimos ningún tipo de solución. Nosotros fuimos al Ejecutivo, estuvimos en el Legislativo, fuimos al poder judicial, y hasta ahora no tenemos ningún tipo de soluciones.
Fuente: Canal 12 y Bichos de campo









