San Roque bendijo a perros, gatos y hasta a una tortuga en el barrio AguacatesUna gran cantidad de perros, gatos e incluso una tortuga recibieron la bendición este domingo en la Parroquia San Roque, ubicada sobre la calle Ángel Acuña 445 del barrio Aguacates, en Posadas. Vecinos de la zona y de distintos puntos de la ciudad asistieron al templo para participar de la tradicional celebración.

La ceremonia estuvo a cargo del Padre Pedro Ferrari. El sacerdote leyó un fragmento de la Biblia sobre la importancia de las mascotas en la vida humana, rezó un Padre Nuestro junto a un Ave María con los presentes y dio paso a la bendición.

Los asistentes formaron una fila hacia el altar con sus animales en brazos o sujetados con correas para recibir el agua bendita.
A pesar de los constantes ladridos en el interior del templo, la jornada transcurrió con total tranquilidad y sin enfrentamientos entre los animales.»Pareciera que hubo una intervención de San Roque, ya que ningún perro amagó con pelear», destacó Fernando, uno de los feligreses que participó de la misa. Por su parte, Silvana, otra de las asistentes que concurrió por primera vez junto a su perrita de 16 años, expresó su satisfacción por el ambiente y por la posibilidad de bendecir a su mascota.

En la explanada principal de la iglesia, colaboradores de la parroquia vendieron empanadas y el tradicional pan bendecido.

Cómo sigue el programa
Las actividades continúan durante la tarde de este domingo 16 de agosto en la comunidad de San Roque:
* 16:30 hs: Procesión y Santa Misa.
* 19:00 hs: Misa de cierre.
* 20:00 hs: Festival en honor al Santo Patrono.

Quién fue San Roque
Muchos lo confunden con San Roque González de Santa Cruz, que fue el primer santo paraguayo y fundador de reducciones jesuíticas.




El San Roque que la Iglesia venera cada 16 de agosto nació en Montpellier, Francia, en el seno de una familia adinerada. Tras la muerte de sus padres, decidió vender toda su herencia para distribuir el dinero entre los más necesitados y emprendió una peregrinación a Roma como mendigo. Durante su trayecto por Italia, se dedicó a cuidar a los enfermos de la peste negra y logró múltiples curaciones milagrosas al trazar la señal de la cruz sobre las personas afectadas.
Tiempo después, él mismo contrajo la peste y se retiró al bosque para no contagiar a nadie. Según la tradición, un perro lo alimentó cada día al llevarle un trozo de pan y un hombre noble lo cuidó hasta su recuperación. Al regresar a su tierra natal, las autoridades lo confundieron con un espía y lo encarcelaron por varios años hasta su fallecimiento, motivo por el cual hoy representa un símbolo de caridad y protección ante las epidemias.







